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Susana Raffalli: &quot;Estamos al filo de la vida&quot;

La experta en seguridad alimentaria Susana Raffalli advirtió este viernes que Venezuela no aguanta otro período sin medicinas ni comida. Con los últimos datos de la ONG Cáritas Venezuela en mano, una de las voces más reconocidas sobre el problema del hambre afirmó: "Hay niños que se van a morir por desnutrición en 2018... y serán muchos".

Susana Raffalli: &quot;Estamos al filo de la vida&quot;

En una entrevista a Globovisión, Raffalli aseveró que «estamos a un nivel de reservas mínimas para aguantar un período más sin acceso a medicinas y comida que se necesitan para vivir».
Por ello, Raffalli subrayó la necesidad de abordar con urgencia la apertura de un canal humanitario en Venezuela, uno de los temas que negocian este viernes delegados del gobierno y la oposición en República Dominicana. «La obligación del Estado no es pedir ayuda humanitaria, está en la obligación de aceptar la ayuda que se le quiere prestar», puntualizó.
«Estamos al filo de la vida», subrayó la nutricionista y asesora de Cáritas Venezuela, quien apuntó que 16 de cada cien niños en el país presenta desnutrición.
Tomando los datos arrojados por un informe de Cáritas Venezuela de septiembre sobre el empeoramiento de la situación nutricional en menores de cinco años, Raffalli recordó la precariedad en la que viven miles de niños en Distrito Capital, Miranda, Vargas y Zulia.
Dijo que entre el 15% y 16% de la población en menores de cinco años en esas zonas del país presentan cuadros de «desnutrición aguda grave», que se traducen en un «rezago cognitivo, afectivo y un retardo psicosocial enorme» que se reflejará a lo largo de sus vidas.
«Ellos serán las madres y los padres de la pobreza», advirtió.
 
La nutricionista ofreció algunos datos de cómo la desnutrición de un niño puede marcarlo en el futuro. Afirmó que el 33% de los niños que superan ese cuadro, tendrán un retardo en su crecimiento. 
La desnutrición, incluso, golpeó la rutina diaria de las familias pobres que han debido vender bienes, sustituir alimentos, sumergirse en la mendicidad e incluso prostituir a sus hijas para llenar los estómagos, aseveró.
«Se está ‘audesestructurando’  a las familias. Ese índice pasó del 20% al 80’%» en menos de un año,  agregó Raffalli.]]>