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Tibisay Lucena y la fecha de las parlamentarias

Tibisay Lucena y la fecha de las parlamentarias

Aunque las dos formaciones políticas que se disputan el poder en el país están trabajando en la logística de sus primarias, y aunque la mayoría de los políticos, en privado, dan como un hecho la celebración de la consulta este año, hasta el momento, todavía, el CNE no ha ofrecido coordenada alguna sobre la celebración de las elecciones parlamentarias.

Teniendo en cuenta que estamos en mayo, transitando ya con holgura el segundo trimestre del año, es evidente que, con su mutismo, el Consejo Nacional Electoral no está ofreciendo señales claras a la población en torno a la rectitud de sus propósitos. No es la primera vez.

La fecha de esta consulta cobra en el momento actual un enorme valor simbólico; es obvio que sobre su desarrollo se centra la atención de todo aquel que observe alguna preocupación sobre el destino de Venezuela.

En medio del agónico cuadro económico y social actual, que con toda seguridad también padecen los rectores del CNE y sus familiares, una señal definitiva sobre la fecha de las elecciones ayudaría a colocarle un horizonte, con un potencial punto de fuga en matera de tensiones acumuladas, a toda la población. Sería una importante contribución que Tibisay Lucena y el resto de los rectores del CNE harían para disipar esta tormentosa situación cotidiana con ribetes políticos y sospechas institucionales.

No se olvide que el país viene saliendo de un turbulento período de disturbios y protestas callejeras, que tomaron aliento gracias a la atormentada secuencia de privaciones que ha tenido que vivir la ciudadanía durante los últimos dos años. Estas protestas fueron reprimidas con enorme saña por parte de las autoridades del estado, y esta circunstancia, por mucho que las autoridades lo disimulen, ha dejado heridas abiertas.

Concurrir a sufragar de forma pacífica, ordenada y constitucional, en medio de un marco medianamente confiable, puede ser la diferencia entre la anarquía y la tranquilidad institucional en Venezuela.

No es sensato jugar con la paciencia de la gente en este delicado cuadro, que tiene especialmente preocupada a la comunidad internacional, especulando de esta forma con las reglas y el paso del tiempo.

Por la salud mental de todos, hace rato que el país debería tener agendada la fecha de las cita electoral de 2015. La responsabilidad del CNE en este trance, y ellos lo saben, es enorme. Ya es hora de que el país sepa cuando serán esas elecciones parlamentarias.

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