Trump gana el round: Congreso de EEUU no acuerda una investigación

Sólo seis republicanos votaron a favor, mientras que el resto, alineado con su líder en el Senado, Mitch McConnell, consideró que la comisión sería un "ejercicio puramente político" que no aportaría nada a las investigaciones policiales ya en marcha, con casi 450 detenciones

Trump gana el round: Congreso de EEUU no acuerda una investigación

A pesar del profundo trauma que causó en Estados Unidos el violento ataque al Capitolio por parte de partidarios del expresidente Donald Trump, demócratas y republicanos no lograron alcanzar un consenso este 28 de mayo para instaurar una comisión de investigación independiente.

Un fracaso que pone de relieve las profundas divisiones en Estados Unidos casi cinco meses después del asalto del 6 de enero, y la profunda influencia que el republicano Trump sigue ejerciendo en su campo.

“El pueblo estadounidense tiene más disposición a unirse, creo, que el Congreso y los legisladores”, dijo el presidente demócrata, Joe Biden, el viernes.

Se necesitaban 10 votos republicanos sumados a 50 demócratas en el Senado para superar una votación de procedimiento y llegar a la votación final sobre la comisión de investigación, ya aprobada por la Cámara de Representantes.

Sólo seis republicanos votaron a favor, mientras que el resto, alineado con su líder en el Senado, Mitch McConnell, consideró que la comisión sería un “ejercicio puramente político” que no aportaría nada a las investigaciones policiales ya en marcha, con casi 450 detenciones.

El 19 de mayo, sólo 35 de los 211 republicanos de la Cámara de Representantes habían votado a favor.

Sin embargo, según sus defensores, la comisión habría incluido cinco miembros elegidos por los demócratas y otros cinco por los republicanos, exactamente igual que la creada tras los ataques del 11-S, que contó con un fuerte apoyo de ambos partidos.

Pero la situación es muy diferente y Estados Unidos se encuentra ultradividido tras cuatro años de mandato Trump.

Encender “la mecha”

El multimillonario nunca reconoció explícitamente su derrota en las elecciones presidenciales del 3 de noviembre de 2020.

Más de cuatro meses después de abandonar la Casa Blanca el 20 de enero, sigue afirmando que le robaron las elecciones, a pesar del fracaso de todas sus acciones judiciales para denunciar el supuesto fraude masivo.

“¡Detengan el robo!”, fue el lema que siguieron miles de sus partidarios al reunirse frente a la Casa Blanca el día del ataque.

Seguidamente, varios centenares de esos partidarios entraron por la fuerza al Capitolio, donde los legisladores estaban certificando la victoria de su rival, Joe Biden.

En la refriega, que dejó varios muertos, los legisladores trataban de huir de los alborotadores mientras el personal de seguridad armado intentaba proteger el recinto.

Justo antes, el presidente saliente les había instado a “luchar como el demonio”.

Para los demócratas no hay duda, Trump “encendió la mecha” de la violencia.

Acusado de “incitar a la insurrección” por la Cámara de Representantes, el expresidente fue absuelto por el Senado en febrero al final de un juicio político, debido a la falta de votos del lado republicano.

Sin embargo, los dirigentes de su partido en el Congreso subrayaron la “responsabilidad” del exmandatario en el atentado, al tiempo que insistían en que el Senado no tenía la competencia para juzgarlo.

Elecciones en juego

A pesar de esto, ahora la mayoría de los republicanos están decididos a pasar página, con un objetivo en mente: las elecciones de mitad de mandato de noviembre de 2022, en las que esperan recuperar el control de ambas cámaras del Congreso.

Calvin Jillson, profesor de ciencias políticas de la Southern Methodist University de Dallas, estima que los líderes del Partido Republicano hicieron una “apuesta”:

Asumir hoy la avalancha de críticas por bloquear esta comisión independiente en lugar de responder a las conclusiones potencialmente embarazosas de su informe, previsto para el 31 de diciembre y que, por tanto, se convertiría en “el centro de atención” a principios de 2022, cuando habrá comenzado la larga campaña de las elecciones legislativas.

Por otro lado, “temen molestar a la base [electoral] de Donald Trump si son demasiado proactivos en el examen de los acontecimientos de enero”, coincide Capri Cafaro, profesora de la American University y exlegislador demócrata de Ohio.

Mitch McConnell admitió sus objetivos electorales: en el otoño boreal de 2022, los estadounidenses “necesitan centrarse en lo que esta administración [Biden] está haciendo al país”.

Partidaria de una comisión, la senadora republicana de Alaska Lisa Murkowski expresó el jueves su indignación por la “decisión” de sus dirigentes de “centrarse en los beneficios políticos a corto plazo en lugar de reconocer lo que ocurrió el 6 de enero”.

“¿Es eso lo único que nos importa? ¿Un ciclo electoral tras otro?”.