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Anne-France Dautheville: la moto como símbolo feminista

Clásica, atrevida y protagonista de una de las historia más inspiradoras de esta era. La primera mujer en dar la vuelta al mundo en moto fue también vocera de los ideales feministas de su generación

Anne-France Dautheville: la moto como símbolo feminista

Recorrió el planeta con 21.500 kilómetros y tres continentes en su Kawasaki 125. Anne-France Dauthville se consagró como una de las figuras más importantes del siglo pasado y sigue siendo ícono revolucionario para el feminismo y la moda en nuestros tiempos.

Insatisfacciones en su adolescencia fue lo que la inspiró a hacer un viaje en motocicleta por el mundo. Ella, revolucionaria y realista, nos enseñó que todo lo imposible puede ser posible cuando una mujer decidida se propone a luchar por lo que quiere. Anne no vio problemas en subirse a una moto Guzzi 750 y hacer el primer viaje de su maravillosa historia un recorrido desde Francia hasta las ciudades más bellas de la antigua Persia en 1972.

Se ubicó en una época diferente, un mundo menos tecnológico, más cercano y natural. Un mundo en el que vivir una aventura era posible. Los excesos y lujos nunca han formado parte de su historia. «Fui todo el mundo, porque, al final, estaba solo un poco más lejos. El tiempo dejó de existir, y los fugaces momentos de encuentros casuales en el camino era lo único que me importaba «.

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Su objetivo estaba definido por una búsqueda insaciable de libertad y descubrimiento personal. El miedo nunca la detuvo y dejó claro en varias oportunidades que su posición frente al mundo era la de una mujer atrevida, la de una mujer que buscaba un cambio.

“Con el tiempo descubrí que una mujer que viaja sola está protegida. En Afganistán, por ejemplo, tuve un pinchazo. Veo tres chicos en un camión. Uno me toma por los hombros y me hace sentarme, el segundo se pone frente a mí para hacerme sombra y el tercero repara mi neumático”, así lo dejó escrito para la eternidad la escritora francesa en una recopilación de momentos personales.
Mantuvo notas sobre sus aventuras y reflexiones íntimas en un manual libertano llamado “Una mujer en una motocicleta” y “Y sigo el viento”. Compilación de historias sobre las personas que conoció en el camino y que dejaron una huella en su corazón.

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A principios de 1973, Dautheville, volvió a subirse en una motocicleta. Rindiéndole homenaje a la tecnología japonesa en una Kawasaki 125. Aumentando su espíritu de aventura para miles de mujeres en cada rincón del planeta.

Esta vez iniciaría su viaje desde Canadá a la India. De este a oeste, desde el océano Atlántico al océano Pacífico. Transformando lo que empezó como un sueño lleno de libertad a una forma de vida, desafiando a la historia y ganándose el título de una de las heroínas más fuertes con su magia y magnificencia.

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En 1975 llega a Sudamérica a través de Australia – siempre en moto – donde visitó ocho países del continente e imprimió a la zona el espíritu necesario para sobrevivir a los tiempos pragmáticos que arrebataban sueños y se vivía de la realidad cotidiana. Su furia se vincula a la libertad e independencia transformadora de la mujer de la época. Su estilo de vida refuerza que el poder se viste de mujer bajo perfecta escena donde el pasado impera en el cambio conducido hasta nuestros días.