<iframe src="//www.googletagmanager.com/ns.html?id=GTM-K8BB9HX&l=dataLayer" height="0" width="0" style="display:none;visibility:hidden"></iframe>

Sexo para leer

Sexo, ¡que estrés!

Tener sexo no siempre te relaja. Esperar impacientemente ese momento también estresa y estresados no podemos rendir lo que quisiéramos. Debe existir un “equilibrio”. Todo el mundo nos habla de la búsqueda de un equilibrio que nos permite, o no, poder lograr cosas. Como seres humanos dependemos de ese “equilibrio”. Dependemos de poder aprender a balancear lo intelectual, lo emocional, lo instintivo, lo motriz e incluso, lo sexual; de tal manera que, ninguna de estas energías sea desperdiciada e irrumpa el balance natural

Escuela del Sexo: Exquisitamente Casual

La máxima expresión de lo varonil, alto, ojos grises, cuerpo con evidencias de pagar mensualmente una membrecía en un buen gimnasio. Me ve, lo veo, me invita un trago, lo acepto, la noche se vuelve intensa. Aladdín es el destino, besos, caricias, cinco orgasmos para mí dos para él es la cuenta. Momentos incómodos después de acabar y esa eterna pregunta: ¿Qué será lo que va a pasar y como me debo comportar?

Los 10 tipos de orgasmos femeninos

A propósito del Día Mundial del Orgasmo Femenino y la reivindicación de la sexualidad de la mujer, presentamos los 10 tipos de orgasmos que una mujer puede experimentar al explorar en la cama

Sexo para leer: Juego de roles

Juego de roles, dominación y poder. Descubre en este texto por qué las relaciones de pareja están determinadas por nuestros instintos más primarios y disfruta de los divinos juegos de placer de esta pareja imaginaria

Escuela de Sexo: crónica sobre la masturbación femenina

Siempre he sido fiel creyente del dicho que reza ''nadie extraña lo que nunca ha sentido'' pero jamás pensé que se aplicaría tan eficientemente a mi vida sexual. Yo, una chica promedio, con un buen trasero, dos siliconas de 400cc en el pecho y una cintura aceptable, gozaba de una “agradable” vida sexual. Besaba con lujuria, me mojaba increíblemente y experimentaba un estado de excitación que se incrementaba con los minutos hasta que llegaba el final y todo terminaba sin ''acabar''

Diario de un jodedor: entre chulos y "roommates"

Nuestro columnista Joaquín Ortega nos lleva a través de un viaje mental por las desdichas y miserias de seres cotidianos al borde del hastío. Anaorgásmicas, chulos y tupperware   Así como existen anaorgásmicas, es decir jevas que no alcanzan una de las tantas fases del multiplacer femenino, también encontramos en el mundo, personas con falta de lateralidad para encontrar sus reales, su bolsillo, su cartera o cualquiera que sea el lugar donde guardan el dinero. Son unos desorientados financieros, sí usted gusta de los eufemismos. Así, a partir de estas realidades, probablemente deben haber escuchado un rosario de chistes o boutades del tipo: “dicen que nadie conoce el color de la billetera de Carlitos”… o “le dicen Barney, porque no le llegan las manos al bolsillo”….”la última vez que Patricia pagó un helado, los frenos, eran a pata como en Los Picapiedra”. Véalo, sí quiere, como una especie de falta de timing para pagar la cuenta que llega a la mesa, crea que esa gente sufre de olvidos momentáneos o que simplemente son distraídos. Si sigue así de buena persona, le va a terminar llevando pan con mortadela a los torturadores y no a los raptados entre gallos y medianoche. Muchas veces, esta sub especie urbana de vampiro financiero no posee ningún talento ni para escuchar, ni para levantar una chapa del refresco del suelo -mucho menos para picharle al amigo o a la amiga algún jevo o jeva- sólo hacen un bulto en el espacio para las fotos, son el volumen lambucio que se alimenta de tus ingresos. Estos pescuezos parecen tener conexión telepática con los mesoneros, de paso, cada vez que llegan a un sitio, piden algo más sabroso que lo que uno ordenó. Como monstruos de una mala película de terror, repiten la dosis de alimentos por hora. Son como adultos lactantes que deben comerse un teterito de pan de jamón, cada vez que cambian de canal de televisión mental. Con el cuento de la amistad -o de un favor que le hicieron a uno hace siglos- se aprovechan para saquearte la despensa, taparte el baño o llevarse tus libros. Consideran tu casa como un cyber café y te desvalijan ropa, juegos de video, litros de agua, kilos de jabón y horas eternas en la lavadora. Existen tantos bichos de esos como personalidades: están los madrugones que te buscan para chulearte un desayuno que se empate con el brunch; los trasnochados que no te dejan sino tres horas de sueño de tantos chats que abren; los que hablan desde el baño sin cerrar la puerta; los jugadores –a quien les encanta que tu les compres “su” KINO-; los psicópatas en potencia –mezcla de Hannibal con arquitecto de sueños- difíciles de clasificar porque no sabes a ciencia cierta sí son maricos o locos, y claro está los eternos repitientes –distintos, a los que se cambian de carrera, cada dos semestres-; siguen los dealers de todo tipo de droga legal o ilegal; los pipi loco; las zorras que saben que uno es la perfecta coartada de su deprave a la ene. Los racistas al revés –esos que te dicen que dejas la ducha hedionda a pollo… o los come curry, que te ven mal si haces algo a la plancha-; los nuevos ricos socialistas –esos que ponen a todo pata, cualquier monserga roja, a través de equipos sofisticados y traídos en la avioneta privada; los spanking harder, que son los peores porque, uno no puede reclamarles, si no es con un maletín a la altura del cinturón, para que no pillen, que lo que se lleva es la carpa, gracias a los comentarios explícitos que pedían sus amantes de turno. Están, de igual forma, otros personajes primos de los chulos: los roommates, entre estos tropezamos con las impúdicas, que se afeitan o se depilan con tobos en medio de la sala              -mientras uno recibe visita o intenta cenar-; las fanáticas de dejar post it en la nevera, en las puertas, en los monitores, en los espejos y en los Tupperware. Las peores son esas vacas, fajadas a dietas eternas, que se comen, de paso, lo que uno tiene a bien tiene en su rutina alimenticia: pecorino, cerveza, pan árabe y salchichón de Parma. Quedan los amantes del performance: los pistoleros sonámbulos, las lesbianas fotógrafas, los evangélicos en modo apocalíptico, los brujos a los que le baja una entidad danzante una vez por semana, los que usan audífonos – de esos que suenan más para fuera que para sus oídos-; los que vienen del interior, y no se desprenden de sus mañas de echar la basura por el balcón, orinar en los porrones o traerse alguna mascota autóctona tipo: gallina criada en caja o algún mal nacido loro, que recita todo el puto día, la misma décima a Maisanta. Quedan los sucios eternos, como los cultores del Poosterbate –neologismo fresquito que combina: hacer del numero 2, a la vez que se masturba el interfecto- Sobran los dañados después de viejos, que son esos tristes panas treintones, que cuando todo el mundo viene de regreso del perico, descubren las bondades de la cocaína, para rumbear con menores, a las que le está dando clase, en algunas de las dudosas instituciones de “educación superior express” actual. Paciencia, porque sí los chulos son unos lambucios del infierno, los roommates son lo más cercano a una maldición de suegra hecha realidad.

"Lola" la noche, por Camila Fortique: la socialité más peligrosa de Caracas

En una nueva entrega de nuestra controversial cronista social, la “escasez de hombres” se pone al descubierto. Tanto así, que hasta hay que ir a buscarlos en otras latitudes o al menos de fichaje “importado”. En medio de la crisis económica más escandalosa de nuestra historia reciente, la infinitud del goce de la “Venezuelan Gozadera”, no termina de extinguir su peligrosa, pero también peculiar, nocturnidad

Yo sí fui a la "Exposexo"

Una vez al año, el sexo se vuelve protagonista en nuestra maltratada ciudad de Caracas. Hombres y mujeres con poca ropa, derrochan tamaño y silicona, en espacios colmados de gente, en donde se mezcla el olor a sudor, feromonas y lubricantes de frutas tropicales. Guácatela

Onechot: un regreso natural

Solo unos pocos personajes legendarios han hecho algo parecido. El cantante y compositor venezolano Onechot batalló de tú a tú con la muerte, se mantuvo con un pie en el más allá por varios días, hasta que triunfó y volvió al mundo de los vivos para cumplir una nueva misión: cantarle al amor

Todos contra el SIDA

Cada 1 de Diciembre se conmemora el Día Internacional de la Respuesta contra el SIDA. Como todos los años, la fecha es motivo para volver a enumerar las formas de prevención contra la epidemia

Fernando Batoni: el último rockstar

A propósito de la salida a la venta del último disco de Zapato 3, recordamos al bajista, músculo y líder espiritual de esta agrupación emblema de Caracas que hoy resucita con "La Última Cruzada". Un tour que no solo los reencontró como músicos y amigos, sino que los llevó a romper records de asistencia - como nunca antes lo habían logrado- en Miami, México y las principales ciudades de Venezuela. Lo curioso de esta entrevista es que se hizo a pocas semanas de que se consolidará la reunión de los "zapateros". El archivo es historia

Emilio Lovera: “Hay humoristas incultos que son muy cómicos”

Con 51 años de edad y más de treinta en la comicidad venezolana fue la personalidad elegida para el lanzamiento de nuestra nueva plataforma. Al mal tiempo buena cara y es que Emilio parece tener un precepto filosófico de vida para cada cosa que se le pregunta. Asegura que lo malo del noviazgo es el matrimonio y que “arrecharse” es lo peor que te puede pasar sobre un escenario

Marcel Rasquin: “No me iría demasiado”

El cineasta venezolano comenta acerca de sus nuevos proyectos, da su visión mágica del arte cinematográfico y explica por qué prefiere el caos caraqueño en lugar del glamour de Los Ángeles, CaliforniaPor César Cortez Méndez

Eli Bravo: “No he descartado la idea de volver a Venezuela”

Hace más de una década la imagen de este comunicador social caraqueño cundia todos los escenarios de la opinión pública nacional. Desde Sonoclips y “Cualquier cosa” hasta People&Arts y HBO, su voz llegó a convertirse en la voz de toda una generación que después de ser boba se puso las pilas. Hoy prefiere hablar del futuro que vivir de viejas añoranzas y lo resume echando mano de un viejo refrán: “estuve en woodstock…pero no me acuerdo”. Este es el nuevo Eli. Con menos pelo y más ideas 

Tom Monasterios es un hijo de su madre

Asegura que el bachillerato venezolano es un proyecto secreto de la CIA para hacernos daño. Se define desde su twitter como un “cuenta cuentos” y aquí lo confirma con un puñado de historias y opiniones tan explosivas e hilarantes como las que ha espetado por radio desde hace casi dos décadas