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¿Cómo cumplir con las promesas de año nuevo?

Nuevo año, nueva década y nos ponemos románticos… tanto que queremos cambiar por completo, abrazar la ilusión de ser alguien mejor, pero eso no depende del año sino –sorpresa- de nosotros mismos

¿Cómo cumplir con las promesas de año nuevo?

Desde tiempos inmemoriales se hacen resoluciones de año nuevo. Tal vez Bolívar soñó con acabar con sus enemigos mientras se engullía 12 uvas (o 12 esclavas), pero eso no es lo importante. Lo que queremos lograr con esta nota es una especie de catarsis, una manera de liberarnos de las presiones auto impuestas que vinieron con el comienzo de enero.

Lo primero es proponerse objetivos reales: no te prometas hacer un triatlón si no sabes nadar, por ejemplo. Elige actividades que te gusten, aunque sean difíciles, pero que las disfrutes en algún nivel.

Si quieres comer mejor, no te obligues a comer lechuga si no te agrada, elige otra opción con la que te sientas más cómodo.

También hay que hacer las metas muy específicas: “comer bien” o “estar más sano” son propósitos muy generales y por eso se vuelven efímeros e inconclusos. En vez de “comer bien”, puedes proponerte “comer una fruta al día” o “comer postre una vez a la semana”.

Obviamente te tienes que ayudar, las metas no se van a dar por si solas. Si tienes un problema con el teléfono, por ser lo primero que agarras al levantarte, ponlo en otro cuarto al dormir, por ejemplo.

Y si es la alarma tu reclamo, usa una tradicional. No hay excusas.

James Clear, autor de “Atomic Habits” expone que debes decider el tipo de persona que quieres ser: ¿Una persona saludable? ¿Fuerte? ¿Escritor? ¿Doctor? ¿Músico?

Después de tomar esta decisión, demuéstratelo con pequeñas victorias a lo largo de un período de tiempo. Ir al gimnasio, levantar pesas, escribir, practicar un deporte.

Según Clear, cada vez que haces algo en torno a la persona que quieres ser, te debes decir a ti mismo que te estás convirtiendo en esa persona. (“Hice mi sesión de gimnasio hoy. Es parte de mi meta de convertirme en alguien saludable”).

Otro factor importante es hacerlo público, si estás rodeado de gente que te apoye, por supuesto. Esto hace que tengas otras personas al tanto de tus metas que te puedan “juzgar” sanamente. De igual forma te puede ayudar tener algo de competencia sana al hacer ejercicio o involucrarte en un grupo que comparta una meta contigo.

Permítete fallar. La rigidez está bien como referencia, pero la idea de proponerse objetivos no es ponerse presiones encima, más aún de las que ya puedes tener si vives en Venezuela.

71% de las personas que lograron sus objetivos el año pasado, según un estudio de la Universidad de Scranton, aseguran que sus metas se hicieron más fuertes después del primer “resbalón”, con una mezcla de culpa, sentido de alerta y una necesidad de refinar sus planes anteriores.

Lo más importante de todo, es cambiar las cosas de ser necesario. Tomar datos variados pero no regirte por un solo artículo (este tampoco) que leas o una persona que te dijo un método que le funcionó. Estúdiate en el proceso y aplica lo que creas que es mejor para ti. No tiene que ser parecido a nada.