Con Las Mercedes de Stayfree

El viejo sueño de aprovechar el espacio urbano, el clima, el sol. La urbanización caraqueña Las Mercedes pasa por otra etapa de transformación, pero todavía no se anima a volcarse a la calle

Todos disfrutamos de los programas de televisión de cocina. Se requiere de tino para agasajar a los comensales.

Narda López, chef de cocina y presentadora de televisión argentina en uno de los primeros programas de cable que pretendían mostrar la vida nocturna en platos combinados y con maridaje de arte y el buen comer de todos los exponentes de la América latina, hizo alusión en uno de sus comentarios a Las Mercedes como un lugar exquisito, lleno de la vanguardia gastronómica de excelente calidad y una envidiable vida nocturna en Caracas, Venezuela.

Me refiero a que Las Mercedes siempre fue ese lugar donde ir. Claro está que a los caraqueños y a sus autoridades les gusta mucho viajar y hablan de sus estancias en Buenos Aires, Madrid, Barcelona, Bogotá. Pero nunca se entendió el diamante en bruto que supone un barrio vivo. Nos gusta más todo encerrado en un mall, edificios emblemáticos que se tumban, o se convierten en oficinas.

Por supuesto que lo ideal es que con este clima los cafés estuvieran por doquier, tiendas de ropa de diseñadores emprendedores y fast fashion. Las Mercedes es ideal al igual que otras urbanizaciones para todo este meollo, pero necesita de la gente viviendo y haciendo el performance diario de vida cotidiana a la usanza de las metrópolis antes mencionadas.

En Baruta se fue un gentío de los que vivian allí, qué te puedo decir de Las Mercedes, y por eso se siente una atmosfera de Darth Vader.

Para 2020 -es más que una utopía un cambio drástico, y ha de cambiar- la gente debería dejar de comportarse como marujas y doñas Florindas refunfuñonas. Dejar de quejarse por la mala racha y hacer alianzas con alcaldías de otras latitudes, ver las posibilidades de abundancia que generarían locales de esparcimiento, y personas caminando de día y de noche. La materia prima se llama clima caraqueño. Tal vez estoy enamorado de acá, pero ya he perdido la paciencia y me quiero ir para el coño. ¡Felices Fiestas!