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Efecto Spotlight: el sexto sentido de sentirse observado

¿Nunca se te han erizado los vellos de la nuca cuando un extraño te sostiene la mirada, o has sentido un peso extraño, como si los ojos de otra persona estuviesen atados a ti?

Efecto Spotlight: el sexto sentido de sentirse observado

Esta vigilancia que percibimos en los demás nace de nuestros instintos primitivos de supervivencia. La paranoia es un mecanismo de defensa que sirve para preservarnos a nosotros mismos, un detonante de nuestra respuesta de lucha o huida.

Una de las principales amenazas ante este mecanismo es la mirada. Es, de hecho, una de las formas más efectivas de comunicarse con los demás y crear un vínculo casi instantáneo.

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A diferencia de la gran mayoría del reino animal, nuestros ojos no son totalmente oscuros. La sclera (parte blanca del globo ocular) permite determinar la dirección de la pupila y, por lo tanto, de la mirada.

El saber desde y hacia dónde van los ojos de alguien más es fundamental en saber, o al menos adivinar, sus intenciones y si nosotros estamos involucrados en sus futuras acciones.

Pero los peligros que atentan contra nuestra persona no solo los sentimos cuando vemos a alguien más. Alguna vez hemos estado metidos en nuestros asuntos y por algún impulso subimos levemente la mirada, y descubrimos a alguien viéndonos fijamente. Esto se debe a que, en nuestra perenne vigilancia, registramos más de lo que nos damos cuenta.

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Un estudio de la Sociedad para la Neurociencia, publicado en el 2013 en el Diario de esta institución, presentó el caso del paciente T.N., un individuo masculino de 57 años que sufrió dos derrames cerebrales y quedó parcialmente ciego debido a un daño severo en la corteza visual primaria.

Los ojos de T.N. funcionaban a la perfección, pero la información que capturaban no era procesada por esta región de su cerebro, encargada de la visión consciente, y del procesamiento del color y detalle de lo que nos rodea.

Al paciente le mostraron una serie de fotografías de rostros cuyas miradas podían, o no, estar apuntándolo. En los casos en los que las miradas iban hacia T.N., los científicos notaron un incremento en la actividad de su amígdala, la estructura cerebral ligada a nuestras emociones e instinto de supervivencia (y reconocimiento facial).

observado

Es decir, aunque la corteza visual de T.N. no procesó lo que sus ojos observaron, su cerebro pareció percibir una amenaza en su cercanía: una mirada desconocida. Estas percepciones subconscientes explican ese “sexto sentido” que nos hace percatarnos de cosas que hasta hace segundos ni sabíamos de su existencia.

Ahora, el hecho de sentir que nos están viendo no quiere decir que formemos parte de una conspiración gubernamental o que estemos siendo acosados. A veces, las cosas están en nuestra mente y ese instinto de supervivencia está trabajando horas extra.

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Podemos “obligarnos” a sentir que nos están viendo si pensamos constantemente en eso. Despertamos sensaciones desapercibidas hasta que pensamos en ellas lo suficiente.

Si empezaste a respirar conscientemente después de leer esto, entenderás mejor cómo nuestro cerebro puede enfocar toda nuestra atención en algo en lo que no nos fijamos (o que incluso no está pasando) si despertamos su interés en ello.

De hecho, esta sensación de ser observado, cual Gran Hermano, está ligado a un fenómeno llamado Efecto Spotlight. Se caracteriza, como su nombre lo indica, porque el individuo siente que está bajo una luz brillante, la cual llama la atención de quien se cruza en su camino.

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Esto ocurre, por simple que parezca, porque somos nuestro mayor foco de atención. Al final, vemos al mundo a través de experiencias y, ¿quién es el protagonista de nuestras vivencias?

Es normal pensar que todo el mundo te presta más atención que tú mismo, eso no es sinónimo de ser arrogante o creído. Pero así como tú crees eso, la persona que tienes al lado piensa lo mismo.

Cada quien está tan concentrado en sus problemas, inseguridades y planes que no tiene tiempo o ganas de analizar la vida de los demás. Es mejor preocuparse de los propios asuntos en vez de hacerse ideas sobre lo que piensan otros.

Sin embargo, confiar en ese “sexto sentido” nunca está de más. Tal vez tu corteza visual pilló algo que tú no.