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Entrevista a Dagor o cómo el arte del grafitti sobrevive en Caracas

A pesar de la decadencia que vive el arte urbano, como muchos otros movimientos, aún existen artistas dispuestos a seguir pintando las calles.

Entrevista a Dagor o cómo el arte del grafitti sobrevive en Caracas

La crisis que se vive en Venezuela no discrimina a nadie. No solo afecta el ámbito económico y social, sino también el cultural —de hecho, la oferta de este es prácticamente nula—.

El street art en general está vuelto leña. Las piezas que decoran la ciudad no abundan como antes y, claramente, el nivel de calidad tampoco es el mismo. Los altos costos de las pinturas y los elevados índices de violencia e inseguridad han sido los principales causantes de esta caída.

De todas formas, todavía hay sobrevivientes. Dagor es uno de los exponentes más notables del arte callejero en Caracas. Sus trazos están por toda la ciudad y su característico manejo de colores hace que sus creaciones no pasen desapercibidas. Lo contactamos y accedió a respondernos algunas preguntas relacionadas con el mundo de esta subcultura.

— ¿Cómo y cuándo te iniciaste en el street art?

— Comencé desde muy joven en este movimiento, terminando el año 99. Patinando conocí a un par de amigos que pintaban desde antes y posteriormente pasé a formar parte de su crew «Clan Massai».

— ¿Qué es lo que te atrae del graffiti?

— Siempre me ha interesado mucho la parte pura del graffiti: lo ilegal —ya que esa es su razón de ser—. Aunque lo hice por muchos años, ahora estoy un poco más del lado «tranquilo» debido a muchos problemas que tuve. Pero siempre mantengo viva esa esencia, y vuelvo a caer. Es muy difícil parar, trato de mantener un equilibrio.

— ¿Cómo escoges los lugares?

— Es súper importante la selección del lugar, principalmente por la visibilidad. Pienso que el objetivo de un grafiti, como el de una valla publicitaria, es tener mayor exposición y que así pueda ser apreciado por muchas personas. Me fijo mucho en la estética del lugar, fotográficamente hablando. Imagino cómo se verá luego de estar terminado.

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— ¿Cuál es tu obra más ambiciosa?

— Uno de los objetivos que estoy buscando es pintar formatos a gran escala. Un edificio, por ejemplo. También podría pintarle una obra a un avión, llenarlo completamente.

— ¿Crees que pintar se ha vuelto más complicado?

— Depende de lo que quieras pintar, todo tiene su nivel de dificultad. Hay muchos factores que influyen. La escasez de materiales, la delincuencia y la vigilancia del lugar son algunos de ellos. Antes, por ejemplo, pintábamos de noche. Caminábamos el este y oeste toda la noche hasta el amanecer, y no nos sucedía nada. Pero actualmente a las ocho de la noche ya no se ve gente en la calle por la inseguridad. Por eso se pinta mucho de día.

— ¿Aún existen eventos como los que organizaba el Municipio de Chacao en donde se facilitaban espacios para los artistas?

— No, hace muchos años que no se organizan eventos de ese tipo —que nutrían mucho a la cultura—.

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— ¿Se consigue pintura de calidad?

— Sí, se puede conseguir todavía algo de pintura de calidad, pero a precios altos —como todo en el país—. De igual forma, la escena del street art en Venezuela siempre se ha caracterizado por pintarse con lo que sea que se consiga, sea de calidad o no.

— ¿Has tenido algún episodio de inseguridad?

— Sí, creo que en el país no queda ni una persona que no haya vivido algún episodio de inseguridad. Pintando nos han sucedido muchas cosas: desde robos a mano armada, disparos, policías que abusan de su poder, hasta cualquier cosa que puedas imaginar. En el arte urbano estás muy expuesto a los peligros de la calle. En Chile me dispararon pintando, y estuve al borde de la muerte. Pero esa es otra historia…

— ¿Encuentros con la policía?

— En cantidades industriales.

— El pasado 24 de julio se realizó un homenaje a Neomar Lander en el lugar donde fue asesinado. La manifestación fue reprimida por funcionarios policiales. ¿Qué pasó por tu cabeza en el momento en el que todos corrían, escapando de las lacrimógenas y perdigonazos, y tú seguías pintando el graffiti en su honor?

— Simplemente homenajeaba a un joven que no tenía la culpa de nada y que no tenía que morir de esa manera. Dibujarle algo fue mi pequeño tributo. Lo único que pasaba por mi mente era que no me iría sin terminarlo.

— ¿Consideras que existe alguna rivalidad con los otros grafiteros por sobresalir?

— Entre el 2004 y 2008 —durante el auge del graffiti en Caracas— sí había mucha rivalidad; tanto grupal como individual. Se pintaba mucho, todos los días veías un graffiti nuevo. Claramente, la idea era sobresalir. Pienso que esta competencia fue muy fructífera porque hizo evolucionar a muchos escritores del graffiti. Eso cambió. Ya no quedan muchos en el país.

— En ese caso, ¿crees que aún exista la competencia?

— Siempre va a existir la competencia en cualquier ámbito. Siempre que tengas a tu alrededor personas que estén haciendo o participando en tu movimiento, habrá competencia.

— Antes pintabas mucho con Daos, otro artista reconocido dentro del Street Art venezolano, ¿qué pasó con él?

— Seguimos pintando juntos. Somos grandes amigos y parte del mismo crew. Pero viajamos mucho, y siempre estamos en lugares distintos. Él sigue pintando. Actualmente tanto o más que antes, pero no está en Venezuela.

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— ¿Tienes pensado irte del país?

— He aprendido a apreciar mucho a mi país. Me gusta la idea de trabajar aquí, y hacer que crezcamos como país —aunque suena muy difícil actualmente—. Venezuela tiene mucho para dar y hay muchas cosas por hacer. Creo que todos en la actualidad hemos pensado en emigrar. Pero actualmente estoy concentrado en hacer cosas aquí.

— Hace poco realizaste una exposición individual en donde mostraste tu trabajo como artista plástico, ¿a qué se debe esa evolución? ¿Es una nueva faceta como creador que te alejará de la calle o planeas seguir rayando?

— Eso fue una muestra del trabajo que he realizado, desde hace muchos años, en paralelo con mi trabajo de calle. Siempre lo había hecho, pero no lo había mostrado tanto. Es la evolución de lo que he venido haciendo desde que comencé. No hay nada como pintar muros .Los grandes formatos, visibles a todo público, son los que me motivan. Esa esencia que tiene la calle no la puedes conseguir en otro lugar, no puedo alejarme, ya que son las bases de
ese trabajo como artista plástico. La calle te nutre de conocimientos, siempre las pintaré.

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Una ciudad de paredes grises es una ciudad sin alma, vacía. — Dagor


Puedes ver más de su trabajo en su cuenta de Instagram: @dagor1

 

Andrés Gerlotti | Instagram: @agerlotti | Twitter: @agerlotti

Estudiante del quinto semestre de Comunicación Social. Alto y flaco. Le gusta la fotografía y el video. Coach motivacional de los que no quieren pedir otra ronda de cervezas.