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Eli Bravo: “No he descartado la idea de volver a Venezuela”

Hace más de una década la imagen de este comunicador social caraqueño cundia todos los escenarios de la opinión pública nacional. Desde Sonoclips y “Cualquier cosa” hasta People&Arts y HBO, su voz llegó a convertirse en la voz de toda una generación que después de ser boba se puso las pilas. Hoy prefiere hablar del futuro que vivir de viejas añoranzas y lo resume echando mano de un viejo refrán: “estuve en woodstock…pero no me acuerdo”. Este es el nuevo Eli. Con menos pelo y más ideas 

Eli Bravo: “No he descartado la idea de volver a Venezuela”

EC:¿Hace cuanto te fuiste de Venezuela y en qué circunstancias?
EB:1997. Estaba entre ir a NY a estudiar una maestría en medios en New School (tenía préstamo educativo y cupo) y trabajar para People & Arts, un canal de Discovery Y la BBC. Opté por el camino profesional. Tenía contrato por un año. Y tras varias renovaciones me fui quedando en Miami.
EC:¿Cuando descartaste la idea de volver y por qué?
EB:¿Quién te dijo que la descarté? Es siempre una opción. De hecho, te respondo desde un avión rumbo a Caracas. De alguna manera, estoy volviendo. Y lo hago con frecuencia. ¿Por qué? Por que no quiero irme del todo. Conectarme con Venezuela, y sobre todo Caracas, es como conectarme a un toma corriente de afectos, energía y felicidad. Pero si hablas de volver a vivir en Venezuela, en este momento presente no lo considero. Tras 14 años de vida en EEUU es allí donde tengo mi hogar, mi familia, y desde donde trabajo en mis proyectos. En ellos siempre está Venezuela. ¿Por qué no mudarme de vuelta? Inseguridad sobre todo. Pienso en mi familia. Si estuviera solo muy probablemente estaría en Caracas.
EC:¿Cómo se adaptó un caraqueño telúrico como tú, a la desolación de los suburbios de Miami?
EB:Aprendí a aceptar a la ciudad por lo que es. Y cuando lo hice, fui capaz de ver todo lo que me ofrecía. Los primeros años no viví en los suburbios: South Beach era una escena lo suficientemente estimulante en esos años. Cuando nacieron mis hijas nos mudamos a un suburbio muy especial: Miami Shores, una comunidad muy integrada y agradable. Aquí la gente no está de paso, sino que hace su vida. Con decirte que vivimos en una casa de 1954 y somos la tercera familia que la habita. Algo muy inusual en esta ciudad.
EC:¿Cómo es tu vida familiar?
EB:Tranquila, armónica y muy divertida. Felizmente rutinaria en muchos sentidos: paquecas o arepas en la mañana, paseo al colegio, cena en la mesa al menos 4 veces a la semana, cuentos en la noche para dormir. Con mi esposa Gabriela y mis niñas Isabel y Andrea he encontrado el placer de la vida familiar: compartir, conocernos, querernos. En estos días estamos de bicicleta. Isabel ya anda sola y con Andrea estoy a punto de quitarle las rueditas.
EC:Cuando piensas en Venezuela, piensas en una vieja postal del pasado que no volverá o la sientes más cercana, presente…
EB: Hay dos. La postal de pasado vive en mis recuerdos y se muy bien que ya no existe. No hay nostálgia, porque no hay deseos de volver a ella ¿Quién puede volver al pasado?
La presente es otra ciudad. Una que conozco mucho menos que aquella donde crecí y que voy descubriendo en cada viaje. En esa ciudad presente dos cosas me encantan: el Avila y la gente. Más que las calles y la infraestructura, para mi Caracas son los amigos y toda la gente que me cruzo y me hace sentir en casa.
EC:¿Cuál es tu vínculo actual con los medios y la realidad de la prensa en Venezuela?
EB:Vuelvo a la radio con un programa en Exitos 99.9 FM, siempre con Unión Radio, y ahora escribo en El Nacional. No puedo decir que estoy en el “calor” mediático, eso sería mentir. Pero si le tomo al pulso a esa realidad que es tan dura, delicada, menguada, pero sobre todo, valiente y soñadora. No es secreto, los medios se han visto muy afectados, en algunos casos disminuídos. Pero hay siempre una vitalidad y creatividad presente en todas las personas que trabajan en ellos. Acá pasa lo mismo que con la ciudad: los medios son la gente que los hace.
EC:Algunos piensan que salvo en la publicidad, has estado un poco ausente de los medios en el país luego de haber sido una de sus figuras más emblemáticas, ¿Qué opinas de eso?
EB: Si y no. Pasé varios años sin estar en la radio, y más sin estar en TV nacional. Pero siempre he escrito para medios impresos. Durante ese tiempo estuve dedicado a mi programa de radio en Miami. Entiendo que haya quienes digan que he estado ausente. Ahora con Inspirulina.com mi deseo es reconectar con los medios, y sobre todo, con los venezolanos. Veo esta multiplatadoforma como el medio ideal para compartir una búsqueda personal y ofrecer un canal de inspiración para quienes andan en el mismo camino.
EC:¿Aceptarías una posición en el colegio nacional de periodistas?
EB:¿Tú crees que me la ofrecerían?
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Ola tras ola
EC:¿Eres practicante de alguna religión actualmente?
EB:Durante los últimos años me he intersado mucho en el budismo. Más que una práctica religiosa, es una práctica espiritual y de autoconocimiento.
EC:¿Eres católico?
EB:Me bautizarón y me confirmé. Pero no me definiría como católico. Lo que si he aprendido en los últimos tiempos es a ver a Jesús bajo una luz distinta a la que me enseñaron los curas. Fue un maestro espiritual, como tantos otros.
EC:Sabemos sobre el viaje que hiciste a bordo de un velero y de ciertas epifanías filosóficas que provocaron en ti, un proceso profundo de reflexión. Háblanos un poco de esto…
EB: Ese es el tema de fondo en mi libro “Una ola tras otra”. ¿Cómo resumirlo? Fueron meses de silencio y soledad que me permitieron abrir ciertas puertas que no es sino hasta ahora que comprendo a cabalidad. En un principio fue una aventura y una travesía. Ahora entiendo que eran los primeros pasos de una exploración más profunda que continúa hoy en día.
EC:¿Tienes planteado seguir escribiendo?.En un futuro cercano, ¿te ves haciendo literatura o autoayuda?
EB:Me gusta esta pregunta ¿Y si termino haciendo las dos cosas? Hay etiquetas a las que le perdí el miedo. Autoayuda es una de ellas. Cursi es otra. Me veo haciendo otro libro, pero todavía no lo comienzo. A pesar de haber publicado 6 libros, no he desarrollado la constancia en la escritura, al menos en esa dirección. Hoy en día escribo columnas, artículos para Inspirulina y muchos emails. Está llegando el momento de enfocarme de nuevo.
EC:¿Esta reflexión espiritual y reinvención personal, no es quizás una simple transición de vida hacia edades más maduras?
EB: O una simple crisis de los 40… a los 43. Puede ser una crisis de la edad, pero fíjate que lo importante es qué hacemos con esa crisis. ¿La dejamos pasar, o la vivímos a fondo y la aprovechamos para abrir nuevos caminos? Yo creo que lo segundo es más provechoso.
EC:¿De que se trata Inspirulina?, ¿cómo surgió la idea de hacer un site de salud y buen vivir?
EB: Es una multiplataforma con información inspiradora para vivir mejor. Su corazón es el .com y luego tenemos radio, prensa y redes sociales. Se construye alrededor de una comunidad de colaboradores que comparten sus testimonios, sus opiniones e inquietudes. Surgió de un deseo de trabajar sobre los temas que me interesaban a mi, a mi esposa y mis socios: Sandra Weisinger, Simón De Franca, Roberto Fonfría. Con 6 meses en línea hemos encontrado una respuesta fascinante. El comentario que más me gusta leer es “no estamos sólos”
EC:Aparte de esto, ¿qué andas haciendo actualmente?, ¿Sigues en la TV por cable?.
EB: Nada de TV por ahora.
EC: Cuéntanos del éxodo de venezolanos en Miami. Ha habido un franco volumen de crecimiento
EB:Sin duda. Las cifras del censo así lo revelan. Existe una comunidad muy definida, sólida, cada vez con mayor presencia en la vida económica, social y política de la ciudad. Los enclaves son los de siempre: Weston y Doral, pero la influencia va más allá.
EC:¿Cómo ves el avance de la web 2.0?, ¿Dónde termina todo esto?
EB:Imposible saberlo. Este es un fenómeno acelerado y que lo definen los usuarios. La tecnología es cada vez más una herramienta a la que la gente le asigna el uso y la vida útil. Esto es muy poderoso, porque no es una tendencia impuesta, sino un crecimiento orgánico.
EC:¿Escuchas la radio en Venezuela actualmente?
EB:Poco. Cuando manejo en Caracas me paseo por todas las radios. Comerciales, comunitarias, habladas, musicales… No oigo radio por internet
EC:¿Qué piensas de la radio en estos días?
EB:Refleja lo que vive la ciudad. La polarización, las presiones, la espontaneidad, el ingenio, las instituciones. Siento allí un espejo de lo que sucede detrás de los micrófonos y los receptores.
EC:Recuerdo que “Cualquier cosa” fue el más significativo cambio que tuvo la radio juvenil hasta nuestros días, ¿compartes esa opinión?
EB:No me toca a mi decirlo, pero me lo dicen con frecuencia. Incluso estudiantes de comunicación que para 1994 estaban en Kinder. Y ese comentario lo agradezco. He aprendido a reconocer el impacto que tuvo ese programa. Fueron dos años y medio que pasaron volando, pero no han caído en el olvido.
EC:Entrevistaste a decenas de rockeros y músicos en Sonoclips. De aquellas entrevistas de principios de los noventa, ¿nos puedes mencionar algún par de anécdotas que valga la pena recordar?
EB:Cuando veo las imágenes en YouTube se me paran los pelos…los pocos que me quedan. Miguel Ríos fue una entrevista muy especial, quizás por haber sido una de las primeras. La hicimos en la azotea de Telearte, el Avila al fondo y de una forma muy relajada. Al terminar Miguel estaba muy contento con la conversa, nosotros también.Y me viene a la mente Gustavo Cerati. Siempre fue un tipo difícil, poco dado a conversar (al menos en esa época) pero lo que soltaba era siempre interesante. Te soy sincero, me acuerdo poco. Tú sabes el chiste. Estuve en Woodstock….pero no me acuerdo.
EC:¿Cuál ha sido la entrevista más difícil que has hecho?
EB:José Saramago. Por teléfono. Quería sacarle todo y a los 10 minutos me dijo que ya era suficiente.
EC:¿Y la más triste?
EB:Creo que a Frida Ayala. A ella le tengo gran cariño, al igual que le tenía a José Antonio. La entereza con la cual ella manejó esa pérdida (José era parte de proyecto Cumbre y murió en la montaña) me enseñó mucho de la entereza.
EC:¿Tienes alguna posición política en este momento?
EB:En el centro. En EEUU y en Venezuela. Eso no es ser ni-ni. Verlo de esa forma es sufrir de miopía. El centro es lugar de encuentro.
EC:¿Vas a votar aquí o en Miami?
EB:Miami. He votado en todas las elecciones desde 1997
EC:Los tiempos han cambiado, Enríque Enríquez ahora es astrólogo, Erika Tucker es una maestra espiritual hinduista y tú te reinventas con Inspirulina. ¿Será una tendencia de comunicadores de los años noventa?
EB:Jode que estás en la edad. Si tomas tres casos para ilustrar el todo podrías decir que si. Pero fíjate en esto, si revisas las carreras de los tres ¿qué encuentras? Yo creo que hay coherencia, lo que pasa es que cada quien va transitando su camino hasta que se acerca a lo que busca.
EC:¿Qué estás escuchando?
EB:El ruido de las turbinas. Y el nuevo disco de Peter Gabriel. New Blood es supremo.
EC:¿Qué has oído de las bandas nacionales actuales?
EB: Poco. Vinilo Versus, Los Mentas, C4 Trío, Trujillo. El disco de Goyo Reyna, Mestizaje, me encantó. Su fusión del folklore con el flamenco me pareció genial.
EC:¿Cuál fue el gran talento de la música en los noventa en Venezuela que nunca se descubrió?
EB:Eric Colón y los Dmentes.]]>