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¿Por qué hay que vestirse deportivamente para visitar a Fidel?

A propósito de la visita presidencial al padre de la revolución cubana por motivo de su cumpleaños 90, aquí nos arriesgamos a brindar una disertación irrelevante sobre la moda "olímpica" del nonagenario líder y como a sus allegados más íntimos les gusta imitarlo hasta en eso también

¿Por qué hay que vestirse deportivamente para visitar a Fidel?

Durante sus últimas apariciones públicas el padre de la revolución cubana y también bolivariana, porque negarlo, se le muestra como es natural, doblegado por los años a cuestas aunque siempre dispuesto – asombrosamente cada vez con mayor frecuencia– a recibir a la interminable corte de “camaradas”, amigos, socios o simples veneradores de oficio del mítico anciano. Quien sin duda representa un monumento viviente convertido en prueba irrefutable de la historia geopolítica de la segunda mitad del siglo XX. Completica. Con dos décadas más de “ñapa” por si acaso. Por el momento.

Un ser casi centenario que ha logrado sobrevivir a atentados, bombas, francotiradores, envenenamientos y hasta a una enfermedad mortal que superó inexplicablemente en el año 2006. Guerrero heroico y longevo. Suerte de “Yoda” marxista-leninista armado con una oz láser con la que ha vencido, incluso más allá de la muerte, a todos y cada uno de sus enemigos, desde Kennedy hasta Hoover y desde “los Bush” hasta el general Ochoa, la CIA, FBI, DEA, -póngale las iniciales que quiera- El Pato Donald, Posada Carriles, Miami, lo que venga.

Todos han caído derrotados frente a este súper abuelo invicto, ganador indiscutible del título mundial de la historia en la pelea del siglo. Hasta el mismísimo Obama, negrito bonachón, terminó por alzarle la mano de la victoria luego de 56 rounds completos. Y es que nadie aguanta 60 años de pura pela.

Oficiosos entusiastas de diversas teorías «conspiranóicas», aseguran que aquel hombre decrépito que copa los leads de todas las agencias de prensa internacional, cada vez que decide materializarse frente a una cámara, no es en realidad Fidel Castro, sino uno de sus tantos “dobles” que sigue dando la cara –entrenado desde tiempos de la Guerra Fría- por el frágil sistema de la isla caribeña que hoy solo se sostiene por la presunta presencia “física” del gobernante semi-dios, quien hace mucho tiempo en realidad no se encuentra entre nosotros.

Pero precisamente es sobre la fuerza – prueba de fuerza – que tiene Castro, el tema que nos detiene a opinar en esta oportunidad.

¿De dónde saca fuerzas este provecto barbudo para mantenerse en pie? La civilización humana – de más de 3 generaciones- se sigue preguntando lo mismo sobre lo que parece ser más un enigma “jedi” que una buena receta de dieta orgánica y fitness.

Y nadie duda de que el «mesías de la izquierda latinoamericana»  lleva una disciplinada rutina de ejercicios. Así lo proclama cada vez que puede en Granma  y así lo vemos indefectiblemente en su vestuario personal desde hace más de una década. Compuesto básicamente por monos marca “Adidas”, hasta que en el año 2006 decidió cambiarse a “Puma”, su competencia directa, nadie sabe muy bien porque razón.

Fidel Castro

No es la primera vez que se aborda el tema. En 2007, la prensa mundial lo señaló por llevar “marcas occidentales que representaban la hegemonía capitalista” y el líder de los cubanos rápidamente salió al paso alegando que “eso es lo que dan en el INDER (Instituto Nacional de Deportes)” cubano.

La discusión quedó atrás y los intrépidos asesores de imagen del gobierno de La Habana – nadie duda de su eficacia comunicacional a la hora del control ideológico de las masas- no tardaron en vestirlo nuevamente con mono y zapatos de goma. Vetusto, pero deportivo.

Atrás quedaron los tiempos de pipa y traje de campaña. O los holgados uniformes de «pelotero» tan copiados por Chávez y después Maduro, a quien por cierto nadie vio pichando más nunca.

No obstante, lo que resulta más asombroso de todo este asunto del -siempre reseñado- pret-a-portier revolucionario, es que últimamente vemos que incluso las personas que “visitan” al primer mandatario también ¿deben? llevar ropa deportiva.

Preferiblemente monos, por supuesto: Lotto, Nike, Atlethic, Fila, Adidas, etc. Lo que faltaba era que su santidad Francisco se apareciera con el “mono papal” cuando viajó a Cuba.

Así fue que vimos a Padrino López – y Ramos se lo recordó a todo el mundo- a nuestro «Presidente Militar», orondo en su mono “vinotinto”, como también han desfilado Evo (Morales), Daniel Ortega o el mismísimo Maradona, pues.

¿De qué trata esta secta olímpica de comunistas en buena forma? ¿Será quizá un capítulo inesperado de la historia -que aún nos aguarda- en donde los líderes de izquierda mundiales adquieren poderes atléticos y así veremos pronto a Kim Jong-Un saltando con garrocha, a Ahmadineyad corriendo los 100 metros planos o a Maduro lanzando el balón medicinal bolivariano?

En este punto cualquier final puede ser posible.

Por otra parte y por alguna extraña razón, la imagen de personas “poderosas” –reunidas- vistiendo ropa deportiva, siempre nos remite a momentos siniestros de la historia moderna:

el caso del suicidio colectivo de la secta “Heaven’s Gate” en Estados Unidos, las “Spice Girls”, los profanadores “científicos” de la tumba del Libertador o los niños que se quedaban a dormir en casa de Michael Jackson. Son cosas que nadie quiere recordar ni volver a ver. No queremos ver.

¿Por qué la connotación terapéutica de esos encuentros ideologizantes?, ¿Por qué suponen estar ejercitando algo en torno al gurú del mandato eterno? ¿Desde hace cuánto estos señores no pisan un GYM?

Por lo pronto, seguiremos viendo atónitos los encuentros de esta especie de “Liga Olímpica de la Izquierda Chic Latinoamericana” y llenando nuestras cabezas con preguntas cada vez más extravagantes las cuales sin duda no conducen a respuestas certeras.

De lo que sí estamos casi seguros es que dentro de 1000 años los interesados podrán leer algo así como:

“Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, vivía un anciano barbudo en mono deportivo…”

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