José Rafael Guzmán: "Este es el único trabajo en el que he sentido que podía morir"

“Caminantes” es el trabajo audiovisual con el que José Rafael Guzmán retrata el día a día de las personas que atraviesan el puente internacional Simón Bolívar para emigrar a Colombia. El comediante logró un asombroso híbrido documental que demuestra la fuerza del humor hasta en lo más adverso

Lo que ha hecho José Rafael Guzmán con «Caminantes» no cabe en una sola etiqueta: es humor, es drama, es realidad, es documental. Es una forma personal de eso que llaman periodismo gonzo. ¿Es, acaso, comedia-gonzo? Y ha despertado la sensibilidad y las risas de muchos.

Ya José Rafael venía haciendo por su cuenta otras series en las que demostró su divertida peligrosidad en las calles de Chile y México. Y ahora le dio un vuelco de contexto, mas no de concepto, a su propuesta: la hizo más grande, más ambiciosa. Y más riesgosa.

“La verdad es que la idea original fue de Alain (vocalista de la banda Famasloop), un día nos sentamos a almorzar y me dijo lo de los caminantes”.

Inicialmente le pareció una locura. Pero le gustó lo que opinaba su amigo músico, quien le dijo que solo él podría realizar este trabajo.

El comediante y guionista reunió a su equipo: Silvia Baquero, quien se encargó de la producción y lo acompañó en el viaje; Cesar Kensen, el editor habitual de sus trabajos en video y Ximena Otero, quien se ocupó de la producción ejecutiva.

Cuando tuvo la idea clara comprendió que no solo debía realizar el proyecto sino hacerlo de la manera más épica posible y lo más importante: llegar vivo.

“Preparé el viaje tres semanas antes de partir y Silvia decidió acompañarme faltando una semana. La planificación me generó una angustia horrible, este es el único trabajo en el que he sentido que me podía morir”.

Planeó la ruta con Eduardo Espinel, de la organización Venezolanos en Cúcuta y con Omar Lares, un ex alcalde de Mérida que lo guío mucho, recordándole el esfuerzo físico que requería cada tramo, incluyendo las bajas temperaturas. “Hay gente que te dice, bueno no lleves tanto suéter, pero es terrible el consejo. Lo dicen por el peso, pero la verdad es que si no vas bien abrigado te vas a morir”.

Armado de un kit completo de primeros auxilios (que incluía hasta instrumentos para suturar), José Rafael emprendió su aventura.

“También llevé comida, manzanas, galletas de soda, mantequilla de maní, latas de atún. Comimos todo el grupo de eso”.

En el primer episodio el impacto que causa el trabajo es conocer por dentro los refugios, como son y y como duermen hasta niños en esas condiciones. Sorprende la calidad humana de varios colombianos. Ya en el segundo chocas con la realidad de la ruta, los peligros y la importancia de tener un buen grupo. El tercero, según el creador de la serie “Comida, calle y comedia” retratará lo eterno que puede ser el camino.

https://www.youtube.com/watch?v=CdMamnbs_oo

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Dentro de lo cómico (que es bastante) es un trabajo conmovedor. La transparencia con la que se plantea la realidad de los inmigrantes es importante, todos los altibajos posibles lo hacen muy preciso, eso lo describiría.

José Rafael no te cuenta el viaje, no te presenta un «momento», lo más importante aquí es que él te lleva al viaje.

“Cada cola ayudaba mucho. Fíjate que una hora en carro son nueve a pie, por eso todos insistíamos en la cola tanto. Sin colombianos dispuestos a esto se haría muy difícil llegar a los caminantes”.

Aunque algunos cobran, como se ve en el segundo capitulo de “Caminantes”, pero ese no es el punto, sino que los colombianos dispuestos a ayudar están ahí, aunque no son todos, claro.

“Sí sentí un poco de rechazo cuando llegué a Bogotá, pero yo también entiendo el rechazo, no todos los venezolanos que se están yendo son ‘la Venezuela posible’ o son como ‘Papelón’. Por eso yo también me fui con ellos. Las vibras. También hay venezolanos malos que buscan mejor futuro donde robar. Lo que te quiero decir es que hay gente peligrosa”.

“Papelón” se hizo famoso: un ser con una alegría y disposición desbordante que fue, al parecer, el líder del grupo donde caminan José Rafael y Silvia Baquero. Algunos lo consideran “el carajo más pana de Venezuela”.

La presencia de Silvia fue muy importante, porque además de servir de productora y compañía para Guzmán, realizó una tarea que no muchos pudieran cumplir: “Silvia me cuidaba. Yo la protegía en el sentido en el que un hombre protege a una mujer, para que no la violen y vaina, pero ella me alentaba. Un día que estaba malcriado y no quería ni grabar, me recordó por qué estaba ahí”.

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La productora se muestra más tranquila en los dos primeros episodios, disfruta lo que le toca y cumple sin quejarse para lograr su cometido.

“Siento que físicamente me costó más, chamo. A veces yo estaba acostado y ella parada”.

Aunque no sea un tipo de gimnasio José Rafael ha hecho entrenamientos estándares y hasta fue bombero voluntario, por lo que algo sabe acerca de llevar el cuerpo a situaciones extremas.

“Te duele todo, los pies, obvio, las piernas, las nalgas, los hombros, incluso las manos. La caminata más larga duró más de 10 horas”.

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A muchos les llamó la atención que siempre revisara el color de su orina, incluyéndonos, asunto que justifica argumentando sufrir de un desorden metabólico: cuando se alimenta mal o hace mucho ejercicio su orina adquiere un tono oscuro. Y también porque es una manera de saber si estás deshidratado.

Hablando de penes, el de José Rafael también sufrió.

“Nunca supe por qué los maratonistas usan lycras. Hasta que el roce con el boxer de algodón hizo que se me pelara el pene por la parte de arriba ¿Qué te parece esa vaina? Tuve que ponerme una media”.

 

El humor de José es por naturaleza transgresor. Se nota también en su conversación, siempre está retando los límites de tus constructos morales y eso está bien, es una forma de comedia. Pero las personas que ignoran esto se ofenden. Es casi un mecanismo de defensa, se ofendieron con la situación de Calma Pueblo, el programa de radio que CONATEL sancionó y en el que participaba junto a Verónica Gómez y Manuel Silva.

Se ofendieron también en el programa de Chataing y más recientemente, se ofendieron cuando entró en una iglesia desnudo para uno de los episodios de “Comida, calle y comedia”.

“Este es el primer trabajo por el que no recibo insultos ni amenazas, solo uno que otro ‘me parece una falta de respeto que le metas humor a esto’, pero ajá… El trabajo está bueno, de verdad. Yo no hago humor de ellos, yo hago humor con ellos y los caminantes se reían conmigo porque me gané su respeto”.

Es una tecla que tiene José Rafael Guzmán. Se altera cuando le recuerdan a “los ofendidos”, sobre todo porque considera que hay trabajos que juegan con los sentimientos de los inmigrantes y eso le frustra.

“El humor no puede ser vetado de las situaciones más difíciles, el humor es lo que te va a sacar de las situaciones más difíciles. Me parecen menos válidos los trabajos de los reporteros que lo que hacen es montarse en una camioneta y preguntarle dos cosas a los que caminan para hacer llorar a la gente. ‘¿Tú que sientes ahorita abandonando a tus hijos en Venezuela y que estás pasando este frío?’ les preguntan. Coño, ¿no van a llorar? Provoca darles un coñazo. Esa es la falta de respeto, esa es la falta de respeto, güevón”.

Y tiene razón: muchos reportajes audiovisuales no abarcan la profundidad del trabajo de José Rafael y no ayudan a comprender la totalidad de la situación, se quedan en la superficie. En lo que se puede hacer con comodidad.

“¿Por qué en todos los reportajes de esa gente están todos llorando y en el mío riendo? ¿Cómo es eso? ¿El mío es mentira? Coño no. No es mentira”.

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La emocionalidad, como lo describe él, juega un papel importante a la hora de convertirse en un “caminante”. A nosotros, como público nos puede parecer conmovedor y puede llegar hasta entristecernos, pero pasó algo muy distinto con José, Silvia y su grupo.

“Una vez que estás grabando con ellos al nivel que grabé yo, que fue convertirme en uno de ellos, eso te deja de impactar porque tú lo estás viviendo. Claro que es algo malo, pero lo entiendes y hay un compromiso. Lo que tenía importancia era estar animado, éramos como un batallón”.

El comediante caraqueño reflexionó sobre la naturaleza humana y la importancia de reírse en momentos difíciles, aseguró que tu cerebro así se lo propone para ayudarte a sobrellevar situaciones “pesadas”.

Es admirable oírlo decir que su trabajo no terminará con los 5 o probablemente 6 capítulos que completen esta serie: José se preocupa por sus compañeros de esta trágica y cómica aventura ya que atraviesan una situación difícil en Bogotá. Tanto se preocupa, que en una campaña creada en GoFundMe para costos operativos han destinado una gran parte de los fondos en ayudar a Papelón y el resto del “combo”.

https://www.gofundme.com/caminantes

José no se detiene aquí profesionalmente, espera mucho más de esa hambre que tiene por llegar a lugares insospechados: “Yo me veo como los Navy Seals, por aire, mar y tierra. Quiero ir a lugares donde nadie más ha ido, hasta a guerras donde haya plomo y hacer el mismo trabajo porque creo importante llevar la comedia hasta allá”. Y hay que creerle. Seguramente lo hará, «hasta que sea asombroso».