La muerte empaña la imagen "feliz" del K-Pop

El K-Pop es el principal producto de exportación cultural de Corea del Sur. Todo parece alegría, baile y brillo, pero la depresión y el suicidio amenaza a los ídolos juveniles

El K-Pop está viendo un momento muy bueno en su historia, al menos como negocio y según sugiere la creciente cantidad de grupos que parecen cautivar a los fans de todo el mundo. El K-Pop, una de las mayores exportaciones de Corea del Sur, es una maquinaria conocida por sus estrellas sonrientes y absurdamente fotogénicas, sus impecables rutinas de baile y sus melodías pegajosas.

Pero eso tiene un precio.

Los artistas de K-Pop viven sometidos a una gran presión constante por parte de las productoras musicales, las cuales eligen a quienes se convertirán en estrellas mediante castings y les modelan durante años. Es decir, no surgen como artistas: son el producto de una especie de concurso permanente que no necesariamente le da prioridad al talento real.

Los aspirantes pasan un rígido programa de formación con clases de canto y baile. En los contratos figuran cláusulas donde las productoras toman decisiones sobre sus vidas personales y en algunos casos les obligan a permanecer solteros.

Después de convertirse en expertos en el arte del baile, aun no son lo suficientemente “idols”, ya que los mejores bailarines no necesariamente logran ser seleccionados en las audiciones de K-Pop en Corea del Sur o alrededor del mundo.

Hay que cumplir con estándares muy particulares que buscan las casas productoras, pues ser hábil y talentoso es solo parte de los requisitos. En muchos de los casos ya los managers tienen establecidos los rasgos que quieren en términos de apariencia.

Estos ya saben qué buscar en cuanto a estatura, cómo se estilizan y lo que haga falta para encajar en los exigentes estándares de belleza de la industria del entretenimiento de Corea. Estas audiciones en las que los organizadores pueden ver a más de 600 aspirantes en cinco horas, pueden describirse como intensas y desmoralizantes.

Es por eso que el número de artistas de este género que han cometido suicidio ya es motivo de preocupación en un país que registra una elevada tasa de suicidios: casi 3 personas de cada 1.000 fallecidos.

Aplastados

Goo Hara, de 28 años, es el caso más reciente: fue encontrada muerta en su casa en Seúl. En mayo la artista había sido hospitalizada tras un intento de suicidio, según cuenta la BBC. La semana pasada Goo había regresado a los escenarios. El 24 de noviembre la policía encontró su cadáver.

Goo Hara empezó a saborear la fama en 2008 al unirse al grupo Kara, el cual se disolvió en 2016. Para entonces ella había arrancado su carrera de solista y actuaba en una serie de televisión. Las reseñas en torno a su vida coinciden en algo: atravesaba un prolongado periodo de depresión. Goo Hara fue víctima de ciberacoso y también lo fue de un novio abusador: un futbolista que la agredió y la amenazó con publicar fotos y videos sexuales.

Sin embargo, este no es el primer suicidio en el mundo del K-Pop. La cantante Sulli se suicidó en octubre. Tenía 25 años y era una de las mejores amigas de Goo Hara. Al igual que ella, su carrera en la música fue un foco de presión permanente, hasta el punto de que decidió dejarla y centrarse en el trabajo como actriz. Y también, claro, fue víctima de ciberacoso.

Kim Jong-hyun, integrante de la agrupación SHINee sustuvo una lucha contra la depresión, la cual lo consumió al final. El cantante aseguraba que no podía con la tristeza que sentía. Pero dejó todo listo para sacar su álbum «Poet Artist» antes de morir en 2017.

«Estoy roto por dentro. La depresión que lentamente me ha ido carcomiendo ya me ha devorado, y no he podido superarla. Es increíble lo mucho que duele. Nadie está más atormentado ni debilitado que yo», dejó escrito en una carta. Tenía 27 años.

Sojin Ahn se dio a conocer por su participación en el programa “Kara Project: The Beginning”, un concurso para organizar la formación del grupo Kara. Pese a ganar proyección en su país, Sojin Ahn no quedó seleccionada para entrar en Kara y ese fue su primer revés. Entró a trabajar en DPS Media como aprendiz, con la esperanza de sumarse a alguno de los proyectos K-Pop de esta firma productora.

El 24 de febrero de 2015 saltó por la ventana de su departamento. Tenía apenas 22 años. Después de su muerte se supo que DPS Media no tenía previsto incluirla en ninguna de sus agrupaciones presentes ni futuras.

Seo Min-woo, otra celebridad del pop coreano, fue encontrado sin vida en marzo de 2018. Actor y líder de la banda 100%, su muerte a los 33 años se atribuyó oficialmente a un infarto. Pero la «cautela» de las autoridades y de los relacionados a 100% en cuanto a los detalles del caso todavía despiertan sospechas sobre la posibilidad de que haya algo más en esta historia.