La Sirena 69: “Para que te vaya bien en este negocio te tiene que gustar el sexo”

Aunque ella opine lo contrario, la carrera de Antonella Alonso ha ido a buen ritmo: rápido y sostenido. Hace poco más de un año decidió incursionar en el mundo del porno y ya su nombre artístico –La Sirena 69- es estelar en productoras como Brazzers. Ya está en las grandes ligas y quiere más

Que su camino era el de algo suave, más erotismo que porno, un asunto de estética y sensualidad; vender fotos y videos a través de ciertas plataformas y tocar algunas puertas en Los Ángeles y Barcelona. Eso fue hace más o menos un año.

Ahora, si paseas por su cuenta de Twitter ya sabes que no tardó mucho en entrarle de lleno al porno. Lo tienes claro nada más con su tweet fijado –desde el 5 de mayo- y la promoción que por estos días hace de su participación en un trío estelar para Brazzers con Bella Roland y Keiran Lee, “el único hombre en el mundo con un pene asegurado por 1 millón de dólares”.

La caraqueña Antonella Alonso saltó de Miami a Los Ángeles y sus proyectos se reorientaron. “He hecho 17 escenas”, dice: “En verdad, eso es nada”. Sí, puede ser que apenas esté comenzando, pero el nombre de La Sirena 69 ya tiene fuerza propia en el negocio del porno. Y lo que falta, porque está dispuesta a todo… Bueno, a casi todo.

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-En agosto del 2018 tus planes eran empezar a incursionar en el porno suave, pero en menos de un año terminaste más bien entrando en el porno duro. ¿Qué pasó? ¿Por qué se aceleró tanto el trayecto que tenías pensado originalmente?
-Se aceleró más de lo que yo pensaba. Primero, por mi edad: yo tengo 29 años, aunque no los aparento, y al menos aquí en Los Ángeles los productores para ese tipo de porno, tipo girl-girl o un porno súper soft, buscan a chicas de 22 años, no más que eso. Cuando tienes más de 22 sí puedes encontrar trabajo pero siempre va a ser menos.

También pasa que hay pocas productoras de porno feminista o porno artístico. Así que por eso dije: voy a hacer hardcore, voy a hacer todo tipo de porno, prácticamente, y después cuando tenga una buena base de fans y ya un tiempo en el porno, seguiré creando el contenido que a mí me gusta. Aunque lo sigo haciendo: el contenido que yo hago es mucho más soft que el tipo de cosas que hago con las productoras.

Sí, la idea cambió y dije voy a hacer de todo. Decidí abrir un poco más mi mente e intentar otras cosas que a lo mejor no me encantan tanto pero sé que hay un grupo grande personas a las que sí les gusta y lo van a ver y van a conocerme. También fue para abrir campo y no solo enfocarme en el soft porn. Lo veo como la música: si haces un solo estilo de música, te seguirán solo un tipo de personas pero nadie más te va a conocer. Decidí abrirme para que otras personas supieran de mí.

-Una vez que eres conocida la posición cambia y ya puedes hacer lo que quieras…
-Exacto. Cuando llegas a un punto de fama y de tener tus fans, ya haces el contenido que quieras. Y también llega un punto en el que decides qué quieres hacer y qué no. Pero cuando estás comenzando es bien difícil. Y también mi edad lo hizo más difícil.

-¿Cómo fueron esas primeras incursiones? ¿Tienes que ir como en el modelaje a hacer castings, entrar a una agencia?
-Acá en Los Ángeles hay muchas agencias de actores porno, pero yo revisaba en Internet y siempre encontraba que hablaban súper mal de todas. No me dio confianza porque además tienes que firmar un contrato. Los primeros tres trabajos los encontré yo por mi cuenta escribiendo directamente a una productora. Hasta que un día me escribió un agente que había trabajado muchísimos años en Los Ángeles y ahora está en México y me dijo que él tenía contactos en la industria y que me podía ayudar. Investigué si era real y sí lo es. Y hasta hace como un mes me estuvo agendando mis bookings, agendando todas las escenas. Ahora sí voy a comenzar con un agente en Estados Unidos -sin firmar contrato- que es el mejor agente de LA. Y estoy demasiado feliz porque finalmente encontré a alguien en Los Ángeles.

Este muchacho de México fue quien me ayudó a conseguir mis primeros trabajos, pero si quiero seguir creciendo más necesito trabajar con alguien que esté aquí en LA. Y ya lo encontré. Este agente es básicamente el que lleva a las mejores. Ha sido todo un proceso llegar a la persona indicada.

-Ha sido un proceso, pero también ha sido rápido, ¿no? Te ha ido muy bien, rápido
-A veces siento que sí, a veces que no… Todo es cuestión de suerte, creo. Hay gente en esta industria que la pega súper rápido. Siento que conmigo no ha sido tan rápido, pero al mismo tiempo no ha sido lento. Y también las cosas han pasado porque yo he estado súper dispuesta, trabajando demasiado. Aquí si no trabajas te lleva la corriente. Todo ha ocurrido así por el esfuerzo que le he puesto…

-No es que haya sido suerte, hay trabajo de tu parte, pero se ha dado en menos de un año…
-Empecé a grabar con las productoras en febrero pasado. Sí, en menos de un año…

-Eso también habla de saber mercadearse, que es una de tus especialidades…
-Yo estudié publicidad, de hecho.

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-¿Qué recuerdas de la primera vez que te tocó grabar una escena de porno duro?
-Lo que más recuerdo es que esa escena en específico fue súper gráfica. Todo era extremadamente gráfico. Y no es mi estilo… Esa escena que grabé es algo que no buscaría yo en Internet, por ejemplo. Pero nada, toca grabarlo porque hay millones de personas que sí ven eso. Fue incómodo, algo así como “ya va, ¿por qué me tienen que ver los intestinos?”. Básicamente eso era… Fue incómodo. Fue todo muy profesional, con un buen equipo de trabajo, todo muy bien, todo muy limpio, pero me parecía eso: ¿por qué esto tiene que ser tan gráfico? Y bueno, es un tipo de porno y hay personas que lo consumen y si te toca hacerlo, lo haces.

También recuerdo -lo sigo recordando hasta hoy- la incomodidad por las fotos que hay que hacerse antes de grabar las escenas: es la parte que menos me gusta porque son extremadamente posadas, muy estilo porno… Y ni siquiera me salen tan bien, todavía no soy tan buena en eso. Tienes que hacer unos movimientos que nadie hace en la vida real… Pero esas cosas tan gráficas y las poses, al final se hacen y me pagan y todo está bien. Hay un grupo de gente feliz con ese contenido y ese grupo de gente tarde o temprano van a ser mis fans. La gente que es de verdad fanática del porno lo valora, saben que es un súper trabajo. Y lo hago y ya.

-En el porno hay escenas que son fijas, como un canon: ¿para una actriz o un actor es posible intentar cambiar esos patrones o esas rutinas son inamovibles?
-Eso es así y es así. Tiene que ver con la productora y el director con quien estás trabajando, pero no puedes llegar y decir “quiero cambiar esto”. Es así porque así lo quiere el director y tienes que hacerlo.

-¿Cuando vas a grabar sabes con anticipación lo que te toca hacer en cada escena o es algo de lo que te enteras al momento?
-Un mes antes te dan un schedule, una programación, de las escenas que vas a tener y de lo que tratan. Cuando estás empezando te dicen: “vas a hacer tal cosa, ¿te sientes mal con eso o no?”. Pero cuando llegas al momento de la escena ya sabes lo que tienes que hacer y sabes lo que va a pasar. No hay sorpresa.

-¿En algún momento has dicho “no quiero hacer esto”?
-Sí, me han propuesto muchísimo grabar con trans, pero es algo que no sé si en estos momentos pueda hacer. Yo siempre trato de ir por cosas que me gusten. Es cierto que hay algunas cosas que no me gustan tanto, pero las puedo manejar. Pero esto de trans es muy nuevo en el porno, es algo que desconozco. Siento que todavía estoy empezando y creo que no estoy preparada, no sabría cómo manejarlo. Al menos en este momento.

-¿Qué te ayuda a sobrellevar los momentos en los que te toca hacer algo que no te gusta?
-Esos son los momentos en los que actúas realmente. Esas escenas que no me gustan tanto son como un reto porque tienes que actuar. Por el contrario, muchas veces me toca hacer cosas que me gustan y que me encantan y ya no es como un trabajo. Ni siquiera tengo que actuar porque es como “lo estoy sintiendo demasiado y me gusta”.

-¿En qué tipo de escenas tienes que actuar más y en cuáles no tanto?
-Las escenas en las que no tengo que actuar tanto son esas en las que la persona con la que tengo que estar me gusta, que la veo y siento que en mi vida real tendría sexo con esa persona. Es buenísimo porque todo fluye muy bien y es como que no estoy actuando, que de verdad lo estoy sintiendo. Y tengo que actuar más en las escenas en las que no hay tanta conexión con la otra persona, no hay tanto feeling y capaz a la persona tampoco le gusto yo… Eso pasa también, que ninguno de los dos tenga feeling. Es algo normal. Y ahí es cuando hay que actuar, cuando de verdad tienes que meterte en el personaje y hacerlo lo mejor posible porque tiene que salir la escena y está en juego un pocotón de plata.

-¿Sí es real entonces que puedes llegar a disfrutar hacer una escena?
-Claro, totalmente. Yo disfruto el sexo en general porque para hacer esto y que de verdad te vaya bien en este negocio te tiene que gustar el sexo. Claramente sí se disfruta. Hay muchas escenas en las que de verdad he disfrutado bastante. Esos son los días en los que dices “amo demasiado mi trabajo: me están pagando por tener sexo con una persona que, de hecho, me gusta”. Obviamente no todos los días son así… En verdad no ha habido ningún día que yo haya dicho “detesto hacer esto”. No. De que me gusta me gusta. Pero hay, obviamente, escenas mejores que otras. Y te tiene que gustar el sexo porque eso hasta se nota en la cámara.

Las personas que hacen esto por dinero y ya, en verdad no llegan a ningún lado: no te llaman los productores, la gente en la industria empieza a saber quién eres tú, se habla de ti… y si no te gusta el sexo y lo transmites a la cámara, no te van a volver a llamar. Hay muchas personas haciendo porno y son pocas las que llegan a ser alguien en la industria porque son pocas a las que de verdad les gusta el sexo. A mí sí me gusta.

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-Eso que dices de que se nota en la cámara es cierto: a algunas actrices las ves como fastidiadas y gritando solo porque hay que gritar, por seguir una rutina de lo que se “debe” hacer y ya…
-Sí, sí, sí… Con respecto a eso de pegar gritos, yo intento ser lo más natural posible, pero a veces los directores te piden exagerar un poco. Es muy loco, pero él es el director y si lo pide hay que hacerlo. Todo el mundo tiene estilos diferentes, hay gente que exagera demasiado, otra que no tanto, pero influye mucho con quién estás trabajando, quién es el director, cuál es la productora. Hay productoras que te dejan ser mucho más y otras que no.

-Claro, hay ciertos requerimientos de estilo, cosas que deben ser de determinada manera por tradición… Hablando de eso, ¿por qué escupen tanto en las escenas de sexo oral?
-Muchas veces se escupe, pero otras veces te tragas el pene hasta el final de la garganta para que salga saliva… ¿Por qué? Bueno, hay gente a la que le gusta eso. El porno se basa mucho en lo que los fans piden. Y puedes ver que a demasiada gente le gusta eso, le gusta que la mujer juegue con la saliva, lo ven como algo sexy. Yo no hago eso con la saliva, no estoy acostumbrada a hacerlo, y me lo piden porque a la gente le encanta. Me lo dicen así y, bueno, ellos tienen treinta años trabajando en esto y saben más que yo. A la gente le gusta ver la saliva, que uno escupa… aunque también se usa la saliva como método de lubricación.

La gran mayoría de las cosas que se hacen en el porno se hacen porque lo piden los fans, porque hay muchos clicks de eso. Por ejemplo, el tema de la madrastra que se coge a su hijastro… todo eso que es súper bizarro se da porque la gente lo quiere, no es porque quienes estamos haciendo porno decimos “vamos a hacer esta locura”. No, esas locuras es lo que la gente pide. Yo siento que el porno es lo que es gracias a como está la sociedad. Así lo veo yo. Se graba muchísimo en función a lo que la gente quiere, a los views: este video de madrastra con el chamo tiene tantos miles de views, pues vamos a volverlo a hacer…

-Los contenidos del porno reflejan la cara oculta, íntima, de la gente…
-Exacto. He visto muchas entrevistas que le hacen a pornstars y se repite mucho la pregunta de por qué hacen tanto videos de hijastras o madrastra-hijastro, que es loco, es weird. Y nosotros no sabemos por qué gusta tanto, lo que sabemos es que tienen más views, producen más dinero y es lo que la gente se mete a ver más. Y si gusta tanto, se vuelve a hacer. No digo que todo el porno es en función a lo que los fans quieren, pero sí influye bastante.

-Llegaste a esta industria con un público que ya te seguía, ¿qué es lo que más te pide tu público, qué es lo que más les gusta de ti?
-Ahora es anal. Es como un boom de las cosas anales. La mayoría de mis fans son latinos porque soy latina y mantengo mucho contenido en español en mis redes. No siento que me piden cosas tan locas y no sé si es porque los latinos no tienen esa cultura tan marcada con el porno. Pero sí siento que me piden “anal, anal, anal”, y siempre estoy haciendo cosas anales. Y me gusta. Yo hice mi primer video anal súper rápido porque en mi vida privada hacía mucho anal. No me dio temor con las cámaras ni nada porque dije “esto es lo mismo que hago yo en mi vida normal, pero con una cámara”. Por eso lo hice tan rápido, siendo algo con lo que la gente se tarda más. Fui directo porque no era algo descabellado para mí.

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-¿Esta temporada trabajando en el porno ha hecho que tu vida sexual haya cambiado, en tus rutinas, en las cosas que disfrutas, cosas que has descubierto?
-Hay muchos cambios en mi vida privada con respecto al sexo. Ahora que trabajo en el porno trabajo con gente que sabe muchísimo y que me ha ido enseñando cosas y poco a poco estoy más “pro”, por decirlo así. Cuando estoy con alguien que no es de la industria siento que la otra persona no es que me tenga miedo pero sí es una actitud como “guao, estoy con alguien cuyo trabajo es tener sexo”. La otra persona puede sentir un poco de inseguridad por eso. No todos, pero sí pasa.

A la vez, me gusta que yo ahora soy la que te va a enseñar a ti, porque siempre es el hombre el que sabe todo y es el que dice qué hacer. Ahora soy yo quien está al mando. Lo que no me gusta es que sí trae inseguridades al hombre y es un fastidio estar con un hombre inseguro. Lo que me gusta es que ahora yo digo qué se hace y qué no. Eso me gusta bastante.

-Se dejan guíar…
-Exacto. Me gusta que yo ahorita puedo enseñar. Aunque cuando me toca trabajar con gente súper pro me doy cuenta de que en realidad estoy aprendiendo. Pero con la gente que no hace porno disfruto el hecho de que puedo ser quien guíe la relación.

Algo que sí me está afectando es el tema de las enfermedades de transmisión sexual. Nosotros, los actores, tenemos que hacernos exámenes cada dos semanas y cuando en mi vida privada quiero tener relaciones sexuales tengo que cuidarme el triple: tengo cuidar mi salud, cuidar mi vida y cuidar la vida de toda la industria con la que trabajo, porque en la industria todos tenemos sexo con todos. Tienes que estar muy pendiente de con quién te vas a acostar porque las personas que están fuera de la industria no se hacen chequeos cada dos semanas y no sabes qué puede tener esa persona…

Ahorita me friqueo mucho más: si no es con condón no pasa y si quieres que sea sin condón te tienes que hacer exámenes de sangre. La gente se friquea también, ¿por qué me tengo que hacer exámenes? Y es por la sencilla razón de que yo me dedico a esto y no puedo perder mi trabajo, ni mi vida ni afectar la vida de otros. Es un tema… Quien se acuesta conmigo tiene que saber que yo me dedico a tener sexo, que ese es mi trabajo. Yo constantemente estoy teniendo sexo y la otra persona tiene que estar clara y consciente de eso…

-Pero es que es así: tienes que cuidarte tengas mucho sexo o no…
-Claro, es así, pero ahorita que estoy haciendo porno es como el triple de cuidado. Antes de hacer porno tenía contados los hombres con quienes había tenido sexo sin condón, mis únicas cuatro relaciones serias. Pero aquí en el porno no existe el condón. Eso para mí ha sido todo un proceso. Hay unas medidas muy buenas aquí en Estados Unidos y funcionan, hay muy pocos casos de enfermedades, desde los ochenta no ha habido casos de Sida dentro de la industria. Ha habido, pero por fuera. Así que te toca confiar en los números. Te toca confiar en el proceso porque si no nadie estaría haciendo porno. Eso ha estado bien controlado.

-¿La vida de pareja de alguien que trabaja en el porno se limita solo a gente de la misma industria o sí hay vida de pareja más allá del porno? ¿Es algo que ha afectado tu vida sentimental?
-La verdad es que no he tenido una pareja ahorita haciendo porno. No me ha tocado eso, pero sí existen personas que lo entenderían. El mundo ha cambiado. Si te soy sincera, ahorita para lograr lo que quiero lograr no quiero tener pareja. Ni dentro de la industria, que es lo más común. Si se me presentara la oportunidad de estar con alguien que sé que me va a entender, estoy negada a tener una pareja porque tener una pareja te desconcentra muchísimo.

Una persona que te apoye a lo mejor está bien, pero para lo que estoy haciendo me desconcentraría demasiado. No es algo que me esté afectando, ni tampoco es que sienta que estoy sola y que nadie me quiere porque hago porno. No, nada que ver. Si tuviera una pareja que trabaje en lo mismo, nos entenderíamos demasiado. Y si no trabajara en esto, creo que sí podría entenderlo pero tomaría un tiempo.

Si alguien de verdad te ama, te va a querer como eres y ya. Así pienso yo. Nunca he tenido temor a quedarme sola por hacer porno. Nada que ver. Hay gente para todo el mundo.