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La verdadera gasolina de El Bus TV

Un marco que simula la pantalla del televisor, un guión y la disposición de llevar la noticia a quienes, como millones de venezolanos, son víctimas de la censura gubernamental y de los constantes apagones fueron las herramientas que consolidaron a El Bus TV: eso y el entusiasmo de sus voluntarios

La verdadera gasolina de El Bus TV

“Buenas tardes. Este es el noticiero El Bus TV…”. Bajo esa frase, un grupo de periodistas y estudiantes llevan a cinco ciudades del país los principales titulares en un formato diferente y de incalculable alcance. Su público: usuarios de autobuses en Caracas y otras cuatro ciudades del interior del país.

Romina Tripone es estudiante de séptimo semestre de Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela. Una vez a la semana, ella y dos compañeras -Carla Contreras y Silvana Méndez- recorren la ruta entre Los Dos Caminos y Petare, en el municipio Sucre, para actualizar a los usuarios sobre lo que ocurre en el país.

Todo empezó por la obligación de cumplir con sus 120 horas de servicio comunitario. Y encontraron en esta alternativa comunicacional un espacio en el cual quieren seguir desarrollándose en su camino a hacerse profesional.

“Esto es adictivo, todo el que llega se quiere quedar”, asegura Katherine Rosas, encargada de la Coordinación de Procesos de El Bus TV, un proyecto de comunicación alternativa que nació en el año 2017 en un momento de protestas callejeras, represión, cierre de medios y desinformación.

Un marco que simula la pantalla del televisor, un guión y la disposición de llevar la noticia a quienes, como millones de venezolanos, son víctimas de la censura gubernamental y de los constantes apagones que sacuden sin cesar el territorio, fueron las herramientas que consolidaron el plan. Romina, Carla y Silvana se montan a las unidades de transporte público y leen a los pasajeros las informaciones del día. Esos usuarios, así como otros tantos que padecen la conexión a internet más lenta de la región, son los sectores que identificó y a los que le llega El Bus TV.

En la capital se concentra el grueso de jóvenes que, a través de esa simulación de noticiero por televisión, se animan a llegar a donde otros no, en un espectro tan cercano como incalculable. Antímano, Montalbán, Capitolio, Chacaíto, Petare, San Martín, El Cafetal y las avenidas Francisco Miranda y Urdaneta son las zonas en donde ya es un hábito verlos correr tras la unidad con la misión de todo periodista: informar.

En el interior, Mérida, Maracaibo, Táchira y Guayana (a través de tres zonas: Caroní, Unare, San Félix), también lucen dentro de la organización como sedes fijas del proyecto.

El Bus TV nació en 2017 en medio de fuertes protestas contra el gobierno de Maduro / Cortesía

Contra la oscuridad

El estado Zulia es, dentro de un mar de fracasos políticos, la entidad que más sufre la falta de mantenimiento en el sistema eléctrico del país. La vida de sus habitantes está fuertemente atada a las pocas horas de suministro al día, con jornadas de más pausas que regularidad.

En su búsqueda por volver a ser ese sitio particular por su gastronomía e identidad, los zulianos arrastran los pies con más dudas que certezas sobre cuándo esa difusa costumbre se acabará. A un ritmo totalmente distinto al que dicta la vida por estos días, la información no es fuente fluida en la región, no circula, están desconectados. De ahí que el trabajo de los exponentes de El Bus TV en Maracaibo se lleve con una pasión especial.

Ver que las personas se estaban quedando sin acceso a la información por la desaparición de medios en la región fue la motivación de Francisco Rincón, profesional y quien es uno de los rostros de la iniciativa desde junio de este año, cuando se celebraron las primeras emisiones en la capital zuliana.

“Las personas cada vez escuchan menos radio porque no hay luz o no pueden ver televisión porque se les quemó (por los apagones) o porque no pueden pagar ningún servicio de cable. Todo eso, aunado al robo de cables de Cantv que dejó a muchos sectores sin Internet (…) tiene a las personas con cada vez menos acceso y menos posibilidades de acceder a cualquier tipo de información, tomando en cuenta también la hegemonía comunicacional, con emisoras afines al gobierno de facto o solo ver VTV (Venezolana de Televisión) o los canales de la parrilla con informaciones un poco sesgadas y que no retratan lo que está ocurriendo, despertó cierto interés en un medio alternativo”, afirma.

Las labores en Maracaibo se realizan la mayor parte del tiempo en el casco central, pero de vez en cuando buscan otros sitios. En principio, el trabajo fue de pura exploración: “Pasamos por varias calles, rutas, hablamos con fiscales, colectores y choferes, y pese a que todavía no era oficial la llegada de El Bus TV a Maracaibo, les preguntamos cómo accedían a la información, también a pasajeros y les preguntamos si estaban interesados en que un grupo de personas se montaran en un bus a leer las noticias, y fue espectacular porque a la gente le interesó mucho”.

Dar rostro a las noticias

Elis Huiza es estudiante de Comunicación Social en la Universidad de Los Andes. Cursando el cuarto año, tiene en el proyecto un espacio para llevar de primera mano el acontecer nacional e internacional, una práctica que le ha permitido evolucionar en la carrera.

Sus acercamientos con El Bus TV se dieron en medio de la materia Periodismo Interpretativo, cuya profesora, María Fernanda Rodríguez, fue la encargada de hablarles y darles la opción de probarse en la dinámica.

“Empezamos a implementarlo como un ejercicio de la materia. Salíamos con la profesora, nos rotábamos, pero de un momento a otro la profesora salió embarazada, terminó la materia y hubo un tiempo que no tuvimos contacto con El Bus TV. Pero en agosto nos llamaron para reunir un equipo y empezar a trabajar como corresponsales”, refiere.

Huiza hace mención a agosto de 2018, cuando se afinaron detalles para implementar la ruta de manera fija en Mérida. Un mes después, él y sus compañeros salieron con la responsabilidad de ser los rostros de un proyecto más que conocido.

Sumarse desde una etapa tan prematura es el norte de El Bus TV, cuyas alianzas con varias universidades del país permite que cientos de estudiantes de la carrera tengan la opción de aportar su grano de arena en una labor que también tiene carácter social.

Fuera de las unidades

El trío de representantes de la marca (la persona que da la noticia, la que sostiene el marco y la que toma detalle de la reacción de los usuarios del autobús) no siempre deben ir rodando para informar. En Mérida, por ejemplo, a las rutas se les suma toda cola que se cruce.

“Nosotros salimos una vez por semana, normalmente jueves o viernes, más tardar sábados, y vamos a paradas, a bancos, a las colas de los servicios. Vamos casi que a cualquier sitio donde haya cola con gente parada”, cuenta Huiza.

En Maracaibo pasa igual, con las largas colas de paradas de autobús como estudio para llevar la información. Según Rincón, en ocasiones personas en plena calle piden que les den las noticias. Y han hecho emisiones especiales en foros o en la masiva Feria de la Chinita.

El impacto de El BusTV ha permitido a sus cabezas pensar en el plan enfocado directamente en las comunidades.

El 31 de octubre, por ejemplo, el comedor Doña Gladis, ubicado en el barrio Carapita (Libertador), fue escenario de una edición especial. Ahí, un grupo de más de 20 niños que a diario reciben el almuerzo, así como sus trabajadores, en su mayoría conformado por representantes, escucharon la emisión dedicada a informar sobre técnicas para el cuidado de alimentos.

“Intentamos ser un medio híper local y la idea es que las comunidades se enteren de lo que ocurre de manera significativa para ellos y que puedan consumir este tipo de información”, dice Rosas.

Así nació La Parada TV, que operó el 9 de noviembre en el barrio La Cruz, en el municipio Chacao, sitio que recibió con los brazos abiertos el proyecto piloto.

“La idea era que El Bus TV se adentrara y se quedara, pero nos dimos cuenta de que no iba a funcionar porque no podemos estar todo el tiempo dentro de una comunidad, entonces decidimos formar a un grupo de personas de allí el ámbito del periodismo y hacer una parada en ellas”.

Con más de un mes de haber nacido la ramificación de EBTV, La Parada TV formó a un grupo de habitantes de la comunidad, dos de ellas menores de edad, quienes se ofrecieron para llevar, al menos en esa primera emisión, las noticias de su zona.

Actualmente, María Rodríguez, periodista y habitante de La Cruz, junto a Darío, conocido en el lugar como “El Megáfono”, se encargan una vez a la semana de hacer circular las noticias en el popular barrio.

El último personaje mencionado, comparte Rosas, lleva el particular apodo al darse a conocer hace varios años en el sitio al pararse en cada calle para anunciarles a los vecinos la llegada de servicios, como el gas.

Rodríguez como profesional de los medios, y “El Megáfono” como una suerte de pregonero local, ahora forman parte del staff de EBTV.

Reacciones

Desde 2013, cuando el heredero político de Hugo Chávez asumió el poder, hasta 2018, se cifra en 115 los medios que dejaron de existir por varios problemas, muchos de ellos vinculados a cierres obligatorios frente a la presión ejercida desde Miraflores por tapar lo que un dedo no logra cubrir.

La labor del periodista en Venezuela es peligrosa según el contexto. La carrera ha visto morir a varios de sus representantes, así como también ha tenido en otros a tristes protagonistas de historias sostenidas tras las rejas por decir lo que desde el lado del gobierno es un secreto a voces.

Pero la dinámica en El Bus TV es un tanto diferente. Su reto es calar en una sociedad herida por los errores de sus gobernantes, conejillos de indias de políticos que no rinden cuentas.

La adaptación fue clave, pero en cada ruta trazada, los transportistas han respondido de la mejor manera posible.

Rosas encuentra en cada sector una particularidad. “En Petare, por ejemplo, se nos hizo muy difícil entrar. La gente no nos quería, nos ofrecía golpes, pero después nos fueron queriendo. Claro, es un riesgo, pero es necesario hacerlo. Así nos han ido conociendo, pero es parte de eso, ser constante genera reconocimientos y así valoran tu trabajo”. A su juicio “el acompañamiento de los choferes y colectores es importante porque ya nos reconocen donde nos ven y es bien bonito y significativo para nosotros como medio”.

Desde su nacimiento en 2017, ningún miembro de EBTV ha sido agredido físicamente ni han sido robados sus equipos.

En Mérida, manifiesta Huiza, los usuarios “a veces se quedan callados, son un poco distantes, pero en cada región del país es distinto, aun así, la gente no deja de aplaudir, no deja de acercarse, de preguntar y dar las gracias por el trabajo que hacemos y el esfuerzo que hacemos cada vez que salimos”.

Allí la respuesta negativa casi no se encuentra: “Lo máximo que hacen es acercarse a nosotros y decirnos que eso no sirve, que lo que hacemos no está bien. Un señor una vez se paró frente a nosotros y empezó a gritar ‘no, no’, moviendo su dedo frente a nuestra cara”.

Para Katherine Rosas, la experiencia incluso ha sido graciosa.

“Lo chistoso es que cuando tienes el apoyo del chofer te sientes grande, entonces, cuando das una noticia de política y llega alguien a decirte cualquier cosa, el chofer le dice ‘mire, este es el noticiero. Si no le gusta se baja’, y la persona está tan molesta que se baja del autobús mientras uno sigue dando la noticia. Este tipo de cosas son muy locas, chistosas, te llenan, pero también te hacen entender que tenemos un país polarizado”.

En Maracaibo el trabajo encuentra más aspectos sociales que en otras ciudades, opina Rincón, por la situación que ahí se vive. Según relata, los usuarios “sienten que están abandonados y que los periodistas ya no llegan a donde llegaban antes (…) muchas veces, cuando terminamos una emisión, comienzan a desahogarse y nos cuentan lo que están viviendo y sufriendo”.

“Claro, no todo es color de rosa”, sostiene. “Una vez, en el sector 5 de Julio, una muchacha vio que estábamos grabando y le preguntó a su mamá que por qué lo hacíamos. Se puso mal, se bajaron y pelearon con los choferes”; sin embargo, los transportistas los han recibido sin mayores problemas: “Al principio el ambiente es un poco pesado, pero ya después ellos se van soltando”.

Alianzas

El trabajo de El Bus TV y sus exponentes no se queda en casa, también ha permitido en otras latitudes que su dinámica sea conocida y reseñada.

Rosas recuerda la compañía de varios periodistas internacionales, quienes llevan la historia a sus países y así se amplía el reconocimiento del trabajo de jóvenes y establecidas promesas del periodismo en Venezuela.

Hoy en día, El Bus TV se apoya en varias ONG para hacer trabajo mancomunado. Labores con Cedice y Médicos sin Fronteras, con guiones temáticos según el fuerte de cada organización, son parte de sus responsabilidades extra, donde es menester potenciar e informar sobre lo que otros grupos en pro de un mejor país hacen día a día de forma casi anónima.

“Tenemos en mente muchísimas cosas”, sostiene Rosas: “Aspiramos a crecer, consolidarnos en el país y luego abrir brechas hacia el exterior”. Entre esos planes está conformar un equipo en la frontera para comunicar de forma clara y efectiva todo lo correspondiente sobre migración a quienes esperan salir de Venezuela.

“Esto te nutre, te hace crecer como persona. Hay emisiones en las que la gente refuta y te pide investigar más, entonces, el asunto es ver cómo reaccionas, como profesional, para no caer en la disyuntiva. Incluso cuando te agreden con malas palabras, eso te hace crecer (…) hacer que nuestros chamos sepan manejar este tipo de situaciones es importantísimo para nosotros”.

La evolución de la que fue una idea en la que coincidieron Claudia Lizardo (músico y redactora creativa) y Laura Helena Castillo (periodista) y que llegó en medio de manifestaciones, se estableció al punto de ser una nueva plataforma de impacto directo con sus usuarios. El Bus TV, alimentado por el combustible de decenas voluntarios, 24 de ellos aspirantes a periodistas, “seguirá informando”.

Caracas concentra diez rutas de El Bus TV / Cortesía