Máquinas

Las motos, ¿un peligro o una solución para la seguridad en el ciclismo?

Antoine Demoitié perdió la vida el domingo tras ser arrollado por una moto durante la clásica Gante-Wevelgem en Bélgica

Texto de Jean MONTOIS (AFP)
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Las motos, elemento indispensable que acompaña a las carreras ciclistas, vuelven a situarse en el centro de la polémica tras el accidente mortal del corredor belga Antonie Demoitié, que tiñó de luto el pelotón el pasado domingo durante la Gante-Wevelgem.

El motorista, un experimentado piloto que testificó ante la gendarmería por homicidio involuntario, parece que finalmente eludirá su imputación. Pero el accidente se inscribe en una serie de percances que han devuelto al candelero el debate sobre la seguridad y los riesgos de las motos en las carreras ciclistas.

En su legítima autodefensa en tanto en cuanto son los primeros afectados por su posición de vulnerabilidad, un gran número de corredores estimaron que «hay demasiadas motos en las carreras». El Presidente de la Federación Belga, Tom Van Damme, que dirige la comisión de carreras de la Unión Ciclista Internacional (UCI), tomó igualmente partido en el mismo sentido.

En el Tour de Francia, la carrera por etapas más prestigiosa del mundo, medio centenar de motocicletas forman parte de la ‘Grande Boucle’. Ese pelotón de motos de distribuye entre las de los medios escritos (17 fotógrafos), las de la Guardia Republicana encargada de la seguridad (6), de los árbitros de la carrera (6), de los medios audiovisuales (14), o de la organización (9).

El número, que puede parecer elevado, no ha provocado en los últimos tiempos ningún accidente reciente en el Tour. La práctica totalidad de las mismas tienen una función en el desarrollo de la carrera, como recordó el ciclista irlandés Dan Martin: «Las motos son necesarias en nuestro deporte por su seguridad y por la presencia en los medios. Lo que debe ser regulado es su conducción y su dirección».

– Causas diversas –

Además, en los dos últimos accidentes, la función de la moto implicada no se presta a discusión. El belga Stig Broeckx, fue atropellado a finales de febrero en la Kuurne-Bruselas-Kuurne por una moto de asistencia médica. Y fue una moto de un comisario en carrera la que volcó sobre el cuerpo del fallecido Antoine Demoitié. La experiencia del hombre a los mandos de la moto tampoco ofrece lugar a duda. Según el propio Tom Van Damme se trata de un piloto con 30 años de experiencia.

«El número de motos sigue siendo el mismo o incluso menor en nuestras carreras», declaró a la AFP Thierry Gouvenou, antiguo corredor profesional, convertido en director de carrera del Tour de Francia. «Pero han cambiado muchas cosas en torno al pelotón. Es su acumulación lo que puede llevar a la catástrofe».

Thierry Gouvenou incide sobre otros aspectos en que «el terreno de juego se ha convertido en mucho más peligroso». A causa del trazado de las carreras, «las oportunidades son mucho más reducidas para adelantar al pelotón».

Varios corredores han abogado por que la velocidad con la que las motos les adelantan se vea limitada. «Eso puede ser una solución», confirma Gouvenou, presidente a su vez de la Asamblea de organizadores de carreras ciclistas (ROCC), aunque recuerda también la dificultad que entrañaría el control para que se respetase esa medida.

Más allá del accidente mortal, un caso desgraciadamente excepcional, el antiguo corredor señala que las caídas «son mucho más numerosas y más violentas». Aunque no hay una estadística concreta al respecto.

Las razones son múltiples, desde fallos en el funcionamiento de los mecanismos de la bici, a la búsqueda del mejor resultado por encima de la seguridad, o del elevado número de corredores en poco espacio. «Un pelotón de 180 o de 120 corredores, no es en absoluto lo mismo», concluye Gouvenou.

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