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Letra te habla claro: quiere ganarle a todos

Manuel Alejandro Calero Uzcategui nació en 1997, en Valencia. Desde el bachillerato le gustaba componer. Le agarró cariño al papel y lápiz que le dan vida rimada al hip hop y ahora está consagrado como uno de los "freestyleros" más importantes del país

Su apodo es Letra y no tiene relación con lo que hace, puesto que el freestyle es el arte de improvisar rimas sobre una pista de hip hop y normalmente se hace para “batallar” contra otro rapero.

El movimiento ha crecido muchísimo nacional e internacionalmente, tanto que tenemos un concurso nacional llamado “No se aceptan pollos” y existen competencias que son como un mundial de freestyle, tales como “GodLevel” y “La batalla de los gallos”, esta última patrocinada desde hace más de una década por Red Bull.

Letra fue el ganador del concurso nacional en 2018. También se destacó el año pasado en las competencias internacionales, haciendo un papel increíble en “GodLevel” y llegando a los cuartos de final de “La batalla de los gallos”, donde perdió contra el ganador.

La mente del joven de 22 años funciona de manera privilegiada: es un rapero de profesión pero no escribe sus temas a la hora de producirlos.

“Si me encierro en un estudio, lo pienso. Empiezo a joder e improvisar y de repente me dicen que me ponga serio. Entonces improviso con más fluidez y de ahí sale un tema. Lo preparo muy poco”.

Después de su recorrido vino el trabajo y ahora tiene un equipo detrás de él que le ha enseñado a conceptualizar. A hacer, en sus palabras, “las cosas con un motivo”.

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Aun así, el freestyle es aquello carnal de lo que no se puede despegar. Para Letra es un hobby, un trabajo, un deporte. Hasta se entrena para hacerlo de la mejor manera.

“Bueno, ahorita tengo que hacer ejercicios porque estoy gordito. Se necesita aire y a veces agota físicamente. Es bueno leer, ver películas, documentales, tratar de absorber información… Yo me manejo improvisando de manera que cada 10 segundos venga un pensamiento nuevo”.

También habla de sus indagaciones en conceptos de inteligencia emocional y de darle aplicabilidad en su mundo. Y dijo, con la calma de un mantra, que “si no te afecta lo que dice tu rival, si te alejas de eso, ganaste”.

Pero somos humanos y hasta el Dalai Lama le ha metido un “lepe” a alguien por gafo. Letra tuvo o tiene una kriptonita que ha sabido manejar: el tema de Venezuela. En la edición del año pasado de BDM (Batalla de maestros), se enfrentó a un mexicano que tocó la situación de la diáspora venezolana y el rapero se enfureció, descargándose en rimas duras contra su rival.

“Es como el boxeo. Siempre estoy claro que me van a pegar y voy a pegar, si me van a tocar ese tema puede que les responda duro. Es un poco cansón porque estamos muy sensibles y es igual de fastidioso que te hablen de tu mamá, de tu novia”.

El rapero comenzó escuchando Vico C, pero el freestyle lo conoció gracias al venezolano Mcklopedia, que ha sido inspiración para muchos. Disfruta la salsa y donde más ha aprendido ha sido en la calle y con el tiempo, en los escenarios.

La tarima de un concurso no debe ser cosa fácil: luces, expectativas, público enorme y hambriento de hip hop.

“Son como unos nervios de alegría, una semi nostalgia alegre, no tengo otra forma de explicarlo. La sensación también depende de la masa contra la que me estoy enfrentando. Puede haber hasta 14.000 personas”.

En Argentina, delante a miles de personas, se enfrentó a Woz el año pasado. Rapero local para el concurso que Letra vio muy presionado. La batalla fue reñida, por lo que es fácil asumir que la merecía el freestyler venezolano. Pero no ocurrió así. Y podemos pensar que las formas de un extranjero y su vocabulario a veces no calan con un público de local.

“Soy muy venezolano a la hora de rapear, mi objetivo es que nuestra jerga también se conozca. Como el freestyle es muy popular entre jóvenes me parece una buena estrategia. Me han dicho que debería rapear neutral pero no me parece, si nosotros le entendemos la jerga a un mexicano, a un argentino, ellos deberían entender la nuestra”.

Como “fiel a su filosofía” se define el rapero y lo quiere todo: otro torneo nacional (este 30 de agosto va por su segundo título en «No se aceptan pollos»), uno internacional y lo que venga. Cuando habla de sus metas pareciera que las ve fijo, como si se manifestaran delante de él.

“Siempre he vivido de esto, así voy a seguir. Donde sea, si es aquí es aquí y si no aunque estuviera rapeando en un autobús”.

Para alguien que parece manejar el verbo prodigiosamente, Letra ha tenido sus “pelones”. Confiesa que a todo el mundo le pasa, se ha equivocado y hasta se ha echado “chinazos”, pero eso se lo reprocha a la sociedad.

“Marico, hay que alejarnos de esa mentalidad. Si alguien dice ‘Te corto la cabeza’ ‘Toda la carga que llevo atrás’, verga mano, se jodió. Si hay un público que sabe de batallas, no le va a parar a eso”.

Háblame en Ping Pong:

Trapero venezolano: Neutro Shorty.
Trapero estadounidense: Drake.
Reguetonero: Bad Bunny.
Libro: El Alquimista, de Paulo Coelho.
Lugar para comer: Los chinos de Los Palos Grandes.
Licor: Coño, Ron.
Marihuana: Coño, de vez en cuando.
Deporte: Basket.