Machismógrafo, ¿de qué lado estás?

En tus círculos sociales puede existir más de una persona con actitudes machistas. No necesariamente tiene que ser hombre, también puede ser una mujer. Y hasta tú mismo

Ser o no ser: ¿te has preguntado alguna vez qué tan machista eres? ¿O acaso crees que no hay ningún rasgo en ti que apunte a eso?

La investigadora estadounidense Emma Farris, junto a la Fundación Arias Para La Paz y El Progreso Humano -de Costa Rica- desarrollaron un proyecto llamado “Machismógrafo”, con el que a través de tests y dinámicas detectan los estereotipos machistas establecidos por la sociedad.

“El fin es promover sociedades más equitativas y pacíficas. Esto busca modificar las actitudes y conductas machistas que son sumamente tóxicas para la sociedad, ya que generan conflictos y multiplican la violencia, afectando físicamente y verbalmente a las mujeres y a los hombres”, explicó Farris.

El Machismógrafo ya tiene dos años operando en Costa Rica y se ha aplicado a través de talleres de capacitación.

Farris dijo que este proyecto se ha podido llevar a cabo en varios espacios sociales y ha llegado a otros países centroamericanos como Guatemala y El Salvador.

Dentro del territorio costarricense, mujeres privadas de libertad del centro penitenciario Vilma Curling Rivera, refugiados nicaragüenses y comunidades vulnerables de la ciudad de Puntarenas han sido capacitados sobre el machismógrafo.

Farris aspira a que esta herramienta pueda ser aplicada por distintas instituciones estatales y organizaciones para generar un cambio positivo.

 

El objetivo

Los talleres del Machismógrafo arrancan con una dinámica que se llama barómetro y que mide los prejuicios de los participantes. A ellos se les pide explicar si están de acuerdo o no con algunas frases clave que va soltando la facilitadora.

Cuando, por ejemplo, aparece la frase “hay carreras para hombres y carreras para mujeres” durante la dinámica, Farris suelta oraciones más punzantes para encender el ambiente, ocasionando que las personas se dividan en bandos y se desaten debates para defender su sus posiciones en torno a la idea.

Información extraída de «Machismógrafo» de la Fundación Arias Para La Paz y El Progreso Humano

En esa actividad los participantes “empiezan a darse cuenta de las actitudes machistas que han ido desarrollando” a través de la crianza.

Con respecto a los tests que aplica Farris junto a la fundación, utilizan siete de los catorce que desarrollaron para el proyecto. De todas esas pruebas ella cree que la más impactante es la de “Mujer, objeto en la calle”, donde se le pregunta a los participantes si al estar en un espacio público se sienten más objeto que sujeto.

Esto ha hecho que las personas que han asistido al taller reflexionen sobre cómo entablar relaciones interpersonales.

 

Aplicando el Machismógrafo

La investigadora estadounidense señaló que el Machismógrafo se puede aplicar de muchas maneras, desde observar la actitud que tiene una persona al minimizar a otra, la publicidad donde el contenido cosifica a la mujer como objeto sexual y hasta los piropos incómodos en la calle. 

Farris alertó sobre el micromachismo: maniobras interpersonales que generan violencia de género, maltrato psicológico, emocional, físico, sexual y económico y que generalmente la sociedad las puede interpretar como conductas normales.

«Aunque el micromachismo se vea insignificante, promueve cultura de violencia mediante la creencia en la que los hombres son superiores a las mujeres», aseguró Farris.

Un ejemplo de ello fue lo ocurrió el pasado 7 de febrero cuando Andrea Paola Hernández en un hilo en Twitter expuso los abusos que padeció por parte de su ex pareja David Parra, quien ejercía el cargo de editor de redes sociales  de Cinco8 e inmediatamente se retiró del medio por las acusaciones emitidas en la red social.

El hilo que creó Hernández expone cómo a través de actos sutiles e imperceptibles esta persona logró manipularla a ella y a varias mujeres. El patrón de Parra -de acuerdo a lo narrado- era buscar disminuir la autonomía y la autoestima de sus parejas para tener absoluto control y disponer de ellas.

Aunque el testimonio de Andrea sacudió a muchos, aun hay personas que no terminan de aceptar que existe una cultura machista en Venezuela. Basta leer cosas como estas: