Pamela Rahn, la escritura puede sanar

Autora de "Breves poemas para entender la ausencia", ganadora del premio Gloria Fuertes de Poesía Joven de España y primer lugar en el II Concurso Physis para Jóvenes Poetas, Pamela Rahn escribe versos como un medio para encontrar la belleza

Desde muy joven, Pamela Rahn se sintió atraída por la poesía. De hecho, de niña disfrutaba enormemente aprenderse poemas, como La pobre viejecita de Rafael Pombo, y recitarlos de memoria. No fue sino hasta su adolescencia que la joven descubrió el encanto de la narrativa y el cine. Aunque se graduó como realizadora cinematográfica, mención guión en la Escuela Nacional de Cine, se ha desempeñado como poeta hasta el momento.

Nació en Caracas pero vivió los primeros cuatro años de su infancia en Estados Unidos: “Mi mamá quería que naciera en Venezuela, a pesar de que ella misma vivía en Florida. Quizás toda esta experiencia influyó en que yo fuera una niña medio rara”.

Tímida y reservada, los libros fueron para ella un refugio de la realidad.

Es autora, hasta el momento, de tres libros: El peligro de encender la luz, Flores muertas en jarrones sin agua y Breves poemas para entender la ausencia. Fue con la presentación de este último que Pamela Rahn se hizo con el premio Gloria Fuertes de Poesía Joven 2018. Ese mismo año también obtuvo el primer lugar en el concurso Physis con su poema «Una casa que respira». Con frecuencia combina la poesía con el collage y sus creaciones pueden encontrarse principalmente en sus cuentas de Instagram y Facebook: Papeles renacidos.

A pesar de estar trabajando actualmente en algunos proyectos referentes al cine y la narrativa, Pamela Rahn sigue decantándose por la poesía: “Creo que este género literario es importante para encontrar la belleza en una forma plena, como un concepto amplio que abarque, no solo lo bonito, sino lo realmente bello”.

-¿Por qué escribes?
-Creo que la escritura es una forma de conectar con otros y conmigo misma, una manera de sanar. Con ella uno es capaz de crear desde un lugar en donde puedes ser lo que quieras, y enseñar lo que te provoque.
No sé si escribo para otros. A lo mejor lo hago solo para mí, pero indudablemente disfruto que me lean. Me alegra saber que capaz también ayudo a mis lectores a sanar.
Honestamente, también escribo como una forma de perdurar, por muy cliché que pueda sonar. Me gustaría que se me conociera, incluso después de que muera. Quiero ser alguien y que me recuerden por medio de lo que más amo, que es la literatura.

-¿Te gusta abordar alguna temática en particular?
-Cuando escribo, le presto mucha atención al principio y al final. Para mí es de suma importancia que un poema empiece y termine de cierta manera y que ambos extremos estén relacionados.
Como me gusta leer narrativa y ver cine considero a la poesía un medio más para relatar una historia. No me refiero a narrar las acciones concretas de unos determinados personajes, sino a ir más allá, profundizar en el cuento y alcanzar su alma: los sentimientos y las emociones que se viven.
Aunque los escritos y las historias varíen, sí hay algunos temas que me gusta tocar. El desamor, la desesperanza, la esperanza y la tristeza son solo unos cuantos. Creo que la familia podría considerarse un tópico que abordo con frecuencia, así como el encierro que a veces se experimenta en Venezuela: no poder salir o hacer ciertas cosas. La imposibilidad, en particular la de amar, es otro tema recurrente.

Pamela Rahn

-¿Tienes algún poema propio que te guste más que los otros?
-No particularmente. Todos mis poemas son como hijos. Los quiero muchísimo, por lo que escoger solo a uno me resulta muy difícil.
Si aun así tuviera que elegir, te puedo decir uno que siempre leo con orgullo. Es el que ganó el Concurso Physis. Se llama «La casa que respira», y es un poema sobre mi infancia cuando vivía en un apartamento en La Bonita. Estos versos también hablan de un fantasma y sueños reveladores. Cada vez que lo leo me trae sentimientos bonitos.
Por lo general tengo una mejor relación con los últimos poemas que he escrito, porque siento que son los mejores. Por ejemplo, estoy trabajando en estos momentos en un cuarto libro que se titulará Like, y que ahora contiene mis poemas favoritos de entre todos los que he escrito.

-¿Cómo fue tu experiencia con la Fundación Gloria Fuertes de España?
-Nunca esperé ganar el Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven. Me enteré de la competencia por casualidad, mientras navegaba en internet. Si quería participar tenía que enviar un libro, y mandé uno compuesto por poemas cortos a los que no les tenía demasiada confianza.
Nunca antes había escrito algo tan breve, así que se podría decir que estaba experimentando. Por supuesto que lo envié con la mejor disposición, pero realmente no esperaba que ganara. Breves poemas para entender la ausencia se llama el libro, y los lectores parecen disfrutar precisamente de la longitud.
En cuanto a mi experiencia con la fundación, la comunicación fue vía correo electrónico, incluso la entrega del premio. Me hubiera gustado poder acercarme un poco más a ellos.

-¿Cómo integraste el collage art con tus poemas?
-Llevo haciendo collages con materiales reciclables desde el 2016 Me parece que este arte tiene mucha relación con la literatura, por la que los muestro junto con la poesía.
Todos los talleres que he realizado sobre este arte abordan la memoria y los sentidos. Y yo siempre trato de incorporar el azar, el lado holístico de la literatura a los collages que hago. Me gusta salirme de los rieles y trabajar con estímulos distintos. Por ello comencé a unirlos.

-¿Cómo es tu relación con los lectores?
-Con los lectores me comunico más que todo por las redes sociales, porque he publicado mucho en revistas digitales por internet. También me llegan algunos lectores que han tenido uno de mis libros en físico, pero son considerablemente menos.
Independientemente de cómo me encontraron, la gente que me escribe es porque se ha logrado identificar con alguno de mis poemas. Muchos de ellos son mujeres que, digamos, se han sentido atraídas por el tema de la feminidad que en ocasiones abordo. Creo que mi sinceridad al momento de expresar mis sentimientos en papel es una de las cosas que más valoran mis lectores en general.

Pamela Rahn

-¿Tienes planes de incursionar en la narrativa o el cine?
-Pues sí. Hay un libro de poesía que estoy pensando en convertirlo en narrativa. Utopía fúnebre, que es como se llama este libro, lo escribí cuando fui a un recital en Chile, pero nunca me convenció el resultado. Por ello se me ocurrió que podía transformarlo en una novela. Solo he escrito los primeros dos capítulos. De lo único en lo que estoy clara hasta el momento es del título y la trama. Se llamará Amantes en vértigo, y contará una historia de amor y desamor, en el marco de una casa siendo demolida, con una mujer que finge ser narradora pero que en realidad es poeta.
Dentro del cine no tengo ningún proyecto por ahora. El cine realmente es algo que me ha enseñado muchas cosas, pero no pasa de ahí. Lo único en lo que he venido pensando con respecto a esta área es en crear un blog de crítica del séptimo arte. Pero le sigo dando vueltas a la idea.

-¿A qué te refieres cuando hablas de libertad?
-Cuando hablo de esto no me refiero únicamente a la política, sino en un sentido más amplio: la libertad de conceptos y mente, una mayor rebeldía en ese aspecto. Creo que aunque estamos avanzando, nos falta mucho camino por recorrer. Aun somos una sociedad muy cerrada y me gustaría que fuésemos una tierra libre, porque yo nunca me he sentido así.