Sara Fratini, ilustrando ciudades europeas

Sara Fratini nació en Puerto Ordaz y estudió en Madrid. Es ilustradora, hace murales en España e Italia, publica libros, imparte talleres, organiza la exposición de ilustradores para La Guarimba International Film Festival y es co-fundadora de CinemAmbulante

Sara Fratini siempre quiso ser pintora. Dibuja desde que era una niña, aunque nunca tomó una clase. Creció en Puerto Ordaz y estudió Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad trabaja como ilustradora, hace murales cuando la llaman, publica libros e imparte talleres y laboratorios. Además, todos los años organiza Artists for La Guarimba y es co-fundadora de CinemAmbulante.

En sus murales, Sara aborda temáticas diversas en base al proyecto, el lugar y su ánimo. UMA Refugia, una de sus obras realizada en Málaga, España, en 2016, fue seleccionada en el World Illustration Awards. También ha pintado paredes en Madrid, Sicilia, Treviso, Apulia y Calabria.

En 2015 publicó su primer libro de ilustraciones, “La buena vida”. Con mensajes cotidianos rodeados de humor, los personajes femeninos sin nombre de este tomo se enfrentan a sus demonios personales mientras bailan en un mundo blanco y negro, con toques de rosa.

Un año después publicó “Una tal Martina y su monstruo”, historia protagonizada por Martina Rosetto, una joven divertida y con una profundidad aparentemente sencilla, que busca domar aquellos miedos que le impiden crecer. También participó en el libro colectivo “No te calles” en 2018, una recopilación de seis relatos que fomentan la inclusión a la vez que combaten al odio y la intolerancia.

Todos los años Fratini organiza una exposición de ilustradores, Artists for La Guarimba, como parte de La Guarimba International Film Festival. La Guarimba es una organización cultural con sede en la región de Calabria, Italia, que tiene como objetivo promover la democracia participativa, integración y accesibilidad, utilizando como vehículo el cine y la ilustración. Sara también es co-fundadora de CinemAmbulante, un proyecto multicultural y multidisciplinar de La Guarimba, y que se lleva a cabo en junio.

-¿Qué te gusta más de lo que haces?
-Después de probar absolutamente todo durante mi carrera de Bellas Artes en Madrid, te puedo asegurar que disfruto enormemente crear murales. Por lo general me lleva más tiempo hacer un dibujo pequeño que un mural, lo que es sorprendente puesto que este último es mucho más grande. Tal vez se deba a que pintar paredes me relaja y aplico sobre ellas el mismo estilo que uso en otras superficies.

-¿Cómo es el proceso para crear un mural?
-Para empezar, no escojo el sitio ni el espacio donde voy a pintar; no soy aventurera en ese sentido. No elijo la pared en la cual voy a dibujar, sino que me llaman y me dan permiso para ello.
Cuando esto ocurre, lo primero que hago es acercarme al sitio, crear un boceto en mi cuaderno si todavía no lo he hecho, y sobre todo, observar.
Lo primero que hago es averiguar sobre el lugar donde estará ubicado el mural, observo a mi alrededor y a la gente que lo habita. Muchas veces no sé lo que voy a pintar hasta que me encuentro en el lugar designado. Por eso siempre dejo un cincuenta por ciento a la improvisación, aunque tenga una idea o un punto de partida sobre lo que quiero hacer. Por lo general me va mejor así que cuando llego con el boceto listo. De esta forma, la obra presta cierto homenaje al barrio donde está ubicada.

Fratini

Yo creo que el arte público debe interactuar con el espacio, de modo que este sea una antesala para la obra. Habrá gente a la que no le guste, por supuesto, pero también habrá personas que se sientan identificadas. Me gusta que el arte esté en armonía con el espacio.
Hay veces en que el mural no refleja la zona, puesto que en ocasiones quienes me llaman me designan un tema a tratar. En estos casos lo que hago es acercar la temática, en la medida de lo posible, a mi terreno. Puede que no se encuentre en concordancia con el terreno, pero al menos me atengo a mi estilo.

-¿Mantener tu estilo es prioritario?
-No importa de qué se trate, trato de mantener la misma línea, una técnica, un estilo que me identifique como artista, algo por lo cual la gente pueda reconocerme cuando vea mi obra. Y creo que por fin lo he logrado.
Me adapto a lo que mis clientes necesiten, ya sean ilustraciones, murales o libros. Por supuesto que cuando tengo libertad creativa me gusta experimentar con otros formatos. Ahora acabo de terminar un máster en grabado, lo que me abrió al mundo en lo referente a las técnicas.

-¿Por qué decidiste publicar “La buena vida” y “Una tal Martina”?
-En un principio, antes de que apareciera Instagram, me di a conocer publicando viñetas en Facebook y “La buena vida” recopila estas y algunas que estaban inéditas. Por su parte, “Una tal Martina” lo hice únicamente por encargo de una editorial. Se basa en uno de mis personajes y tiene un formato de cómic aunque bien podría funcionar como una serie de viñetas independientes.
“No te calles” es una colaboración con varios escritores. Como tuve que ilustrar todo el libro, me dieron la oportunidad de hacer un cómic sobre lo que yo quisiera. Lo único a lo que tenía que apegarme era a la finalidad que tenía el libro de incitar a los lectores a alzar la voz contra las injusticias. Por ello decidí hacer un comic sobre una trabajadora doméstica, inspirado en algunas cosas que vi en Venezuela.

-¿Por qué elegiste hacer fanzines?
-A veces, cuando tengo algo que me gustaría publicar enseguida, prefiero hacer un fanzine que esperar a que salga con una editorial. De esta forma solo tengo que hacer la historia, imprimirla, fotocopiarla y ya está.

-¿En qué consisten los laboratorios?
-Los laboratorios son como los talleres. Hace poco hice uno en un colegio, en el cual pinté una pared con los alumnos que estaban interesados. En ocasiones imparto charlas sobre la ilustración, su historia y cómo empezar, algunas técnicas que maneje o cómo hacer un mural.

-¿Alguna vez has rechazado algún encargo?
-Por supuesto. A veces lo rechazo por cuestiones de tiempo, pero otras veces me han llegado propuestas que considero abusivas. Por ejemplo, yo no hago campaña política. Así de simple. No me gusta, no pienso hacerlo, y eso lo tengo muy claro.

-¿Cómo se te ocurrió la idea de hacer una exposición de ilustradores en La Guarimba?
-El festival lo creé junto con Giulio Vita, y al comienzo no sabía nada de cine por lo que mi manera de aportar era trasladar la idea a mi terreno. Como la ilustración tenía cierta relación con el séptimo arte se me ocurrió que podía hacer una exposición. Así también conocería a nuevos ilustradores.
CinemAmbulante a su vez es como un hijo del festival de La Guarimba y comenzó como una especie de escuela para ilustradores y cineastas. Ahora es una residencia de creadores, realizadores y directores; vienen personas de todas partes del mundo a rodar sus cortometrajes. Esta idea surgió para combatir el miedo de Europa a la inmigración. Por ello buscamos proyectar cintas que reflejen las situaciones que atraviesan las diferentes culturas.

-¿Qué papel juega la escritura en el contexto de tu obra?
-Siempre me ha gustado escribir. De hecho, antes de venirme a vivir a España cursé un año de Letras en la Universidad Católica Andrés Bello. Si bien prefiero dibujar, encuentro que hay ciertas cosas que expreso mejor con palabras. Y también tengo un público que le gusta leerme. Por eso comencé a escribir un blog.

-¿Alguna vez has pensado en regresar a Venezuela?
-Sí. Quizás no a vivir, pero sí me gustaría visitar. Aquí a veces me siento como si fuera huérfana. Llevo años sin ver a mis abuelos, por ejemplo.
Sinceramente, llevo tanto tiempo afuera que no sé si sabría moverme en la Venezuela de hoy. Y cuanto más tiempo pasa, más miedo me da la idea de volver. Una de mis mejores amigas fue asesinada cuando decidió regresar; así que como están las cosas, no es algo que me planteo. Me encantaría poder volver, pintar murales en Venezuela, mostrar lo que hago; pero no voy a ir sin la garantía de que voy a estar bien.

-¿Cuáles son tus planes este año 2020?
-Solo quiero seguir dedicándome a lo que me gusta. Y lo que más disfruto es crear murales. Me encanta impartir talleres con un toque social, por lo que espero continuar haciéndolo. También estoy planeando otros proyectos editoriales, pero no quiero hablar de ellos hasta culminarlos.
No voy a mentir. Trabajar en esto es bastante precario, pero es lo que me gusta y es lo que me mueve. ¿Que a veces las cosas no salen como yo quisiera? Pues claro, pero el hecho de poder hacer lo que disfruto lo compensa con creces.