#SexoparaLeer El novio de mi amiga

Una sorpresa encadenada a otra mayor: ¿cómo podría saber que su cliente era la pareja de su amiga? ¿Y cómo decirle al novio que había otro "detalle" que resolver? Diva Divina y sus historias...

#SexoparaLeer  El novio de mi amiga

Mi amiga no paraba de hablar del hombre que había conocido hacía seis meses y por el cual estaba botando la baba. Y justo me lo presentaba esa noche en la cena de San Valentín.

A ella la había conocido casualmente, era mi vecina en el edificio al que me había mudado a Caracas por primera vez. Ella vivía con sus padres, yo con unos tíos, pero yo me había mudado poco tiempo después para poder trabajar de prepago y costearme mis cosas sin preguntas incómodas de mis familiares.

Y ella bueno… ella estaba desde hacía una semana viviendo con el novio.

Mi cara disimulaba lo mejor que podía y la de él también. Aunque esa noche nos estábamos conociendo y aunque mi amiga llevaba seis meses a su lado, yo a él lo había atendido más de una docena de veces.

Imposible que me olvidara, ya que la última vez que me había contratado había sido la noche antes del 14 de febrero, previo a la cena en la que mi amiga -su novia- me lo estaba digamos que “presentando por primera vez”.

-Mami quiero verte esta noche. Mañana tengo un compromiso. –Me había dicho por el teléfono el día anterior.
-Está bien, yo mañana también tengo un compromiso. –Le respondí.

La favorita del novio

Mientras bebíamos en el restaurante esperando nuestros platos de comida, el novio de mi amiga no dejaba de mirarme. No es para menos, no todos los días tu novia te presenta a la prepago que te has estado cogiendo durante su noviazgo y en la primera de sus noches de San Valentín.

Admito que yo también estaba algo sorprendida, pues historias me habían contado, pero nunca me había pasado. No dudo que por su mente pasara el encuentro de una noche antes.

Fue en su casa, la misma que comparte con mi amiga desde hace una semana. Ella es periodista y sus jornadas a veces se extienden, ese era el caso de esa noche, la de nuestro último polvo.

Por lo menos tres o cuatro veces me había cogido en la cama que ahora compartía con mi amiga. Vivía con ella en Los Palos Grandes, en un apartamento bastante amplio, pero anoche había sido la primera vez desde que dormía allí con mi amiga.

Por supuesto que yo no lo sabía y me le presenté como le gustaba, unos jeans apretaditos, de esos que levantan la colita, de los que no tienen bolsillos, y una blusa bien escotada, acompañada de una chaqueta para disimular.

Confieso que me sentía a la vez culpable y excitada al pensar como me había hecho el amor un día antes, ahora que no podía dejar de imaginar que esta noche se acostaría allí con mi amiga.

Me había puesto a hacerle un oral legendario, de esos que les encanta a los hombres, donde dejas babeado todo el tronco de su pene, mientras él me hacía lo mismo en mi mojada vagina.

No podía dejar de pensar si hacía eso con mi amiga o si la ponía en cuatro como a él le gustaba, con la cara hacia el balcón como hacía conmigo, que permanece siempre abierto porque le gusta la sensación de que nos vean.

Me preguntaba si le decía a mi amiga las cosas perversas que le encantaba decirme a mí o si la tomaba del cabello como había hecho esa noche conmigo. No podía dejar de imaginar si le sonaba las nalgas con su palma con cada embestida de toro que me dio aquella noche anterior. O si manoseaba su espalda como hacía con la mía mientras me tomaba el cabello con fuerza.

Ciertamente que la besaría, pero no dejaba de pensar si lo haría con la lujuria con la que lo hacía conmigo. Y menos podía imaginar si le soltaría el chorro de pasión sobre su espalda, caliente y espeso, como solía hacerme en cada encuentro que teníamos y especialmente aquella noche, antes de que su novia nos presentara.

Pero lo que menos podía imaginarme era cómo iba a decirle antes de que la cena acabara que había dejado mis pantaletas debajo de su cama, sin que su novia, mi amiga, se enterara.

Quién iba imaginar que terminaría siendo la prepago favorita del novio de mi amiga.

Imágenes: Ilustración: Daniel Hernández Agencia: Texto: Diva Divina