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Shakti Maal: arte en la sangre

Actriz profesional, estudiante de cine, editora y montajista audiovisual. Con apenas 22 años, Shakti Maal no tiene miedo de tomar todos los aviones que sean necesarios para la internacionalización de su carrera

Shakti Maal: arte en la sangre

Shakti Maal es uno de esos extraños casos de venezolanos que decidieron irse pero regresaron al poco tiempo por alguna u otra razón. Vivió toda su vida en Venezuela, y hace aproximadamente dos años se aventuró a probar tierras colombianas. No le fue muy bien con los acentos, ya que su convicción siempre fue ir a estudiar cine. Pero en el camino, la actriz se dio cuenta que Bogotá le tenía preparados otros aprendizajes. Unos amargos, otros más dulces.

Lo cierto es que cada vez queda menos de la niña Shakti, para asomarse una gran mujer, la mamá de los dragones. Ah no, perdón, me fui del tema.

El viaje a Colombia representó su ida de casa, la primera que viviría sola y además en otro país. “Me resulta muy doloroso hacer una comparación. Yo me fui hace dos años, pero ya había regresado el año pasado para rodar una película. Y sí, esa primera vez que volví me impresionó. Pero hoy no tengo palabras para describir lo que se siente ver cómo han ido destruyendo poco a poco tu casa, tu gente, todo”.

La actriz confiesa hacerse diariamente la pregunta de cómo mantener viva la pasión por el escenario en un país que constantemente insiste en apagarla. “No es fácil ser un entretenedor cuando vives en un país donde la gente se está muriendo de hambre. La única respuesta que consigo para mantenerme motivada es ir a ver el trabajo que hacen mis compañeros en teatro o cine. Poder ser testigo de los resultados artísticos tan grandes que consiguen con la realidad actual del país, me inspira y me da muchísimas fuerzas para seguir intentándolo”.

A pesar de que lo intenta, Shakti no lo dudó para tomar su primer avión al extranjero. Admite que ha sido uno de los retos más difíciles que ha afrontado hasta ahora en su vida, pero también confiesa que no lo cambiaría por nada del mundo. “Crecí mucho, me hice mejor persona, me permitió apreciar mucho más a mi país y todo lo que tengo en casa y en mi sangre”.

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Y si hablamos de lo que tiene en casa, Shakti Maal conforma cinco generaciones de artistas entre los que destacan actrices, actores, escritores, directores y diseñadores de reconocida trayectoria nacional. “De mi niñez recuerdo la casa de mis abuelos, siempre con almuerzos gigantes y un depósito enorme de vestuario y escenografía. Mi abuela (Altagracia Martínez, diseñadora y vestuarista) siempre estaba rodeada de vestidos de princesas, sirenas, brujas, o tutus de ballet. Recuerdo que a veces me sentaba a coser lentejuelas con ella, o si no le servía de maniquí cuando necesitaba hacer ajustes que solo funcionaban puestos en alguien”.

Ser descendiente de estirpe teatral le ha permitido crecer muy estimulada por las artes. Gracias a sus padres, Marisol Martínez (directora de teatro) y Arnoldo Maal (artista plástico) estuvo vinculada al teatro de calle y a largos ensayos de circo donde aprendió a hacer telas y algo de magia. En ensayos de teatro junto a sus tíos, César Sierra (director y escritor), Gabriela Martínez (productora), Nathalia Martínez (actriz) y Fernando Martínez (escritor), aprendió a ser técnico de sonido y a pasar texto con los actores. Era conocida como la pequeña mascota del grupo, aunque después le haya dado pena admitirlo.

Su bisabuela Lily Álvarez Sierra, es una de las actrices con mayor legado en el país. Es considerada una de las fundadoras del Teatro Infantil en Venezuela, incluso, este año su Compañía Lily Álvarez Sierra (CLAS) en Caracas cumple 60 años de fundada. Una perlita para quienes estén pensando hacer teatro musical en la capital.

Ahora bien, toda esta descendencia nos podría hacer pensar que Shakti tuvo la palanca perfecta para entrar al gremio de la actuación, a lo cual ella responde sin titubear: “El puesto que me he ganado en la escena teatral caraqueña no ha sido gracias a mi apellido. Ha sido gracias a la dedicación, al esfuerzo, al estudio, a la pasión y al respeto que siempre he tenido por este oficio. Estoy orgullosa de tener el apellido que tengo, sin embargo, no me ha hecho el camino más fácil que a cualquier otra actriz. Simplemente ha generado más expectativas, lo cual solo me ha generado más ansiedad”.

La joven Shakti no descarta seguir el legado de su bisabuela. Confiesa que se ve viajando por el mundo, un buen rato, pero siempre volviendo al país. No sabe cuántas veces vaya a suceder ese ciclo, lo que sí asegura es que como Lily Álvarez Sierra se terminará asentando en Venezuela para esperar que sus hijos y nietos continúen con la tradición teatral.

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De ida y vuelta

-¿Qué le recomendarías a los jóvenes artistas que siguen en Venezuela y que, por los momentos, no se pudieran ir?

-Que tengan mucha fuerza. Que usen todo esto que nos está pasando y lo conviertan en arte. Que vayan al teatro y apoyen lo que, con muchísimo esfuerzo, estamos haciendo los artistas en Venezuela.

-¿El país ayuda a encontrarte o más bien a perderte?

-A veces creo que es una, y a veces creo que es la otra, pero lo que sí sé es que de vez en cuando está bueno perderse para volver a encontrarse. Por eso siempre será bueno volver al país, ya sea para perderse o para encontrarse.

-¿Qué le recomendarías a los que están fuera del país buscando ese mismo sueño?

-Que busquen la manera de adaptarse. Cada cultura es distinta y nosotros estamos llegando a la casa de alguien más, donde no siempre se hacen las cosas de la misma manera que en la nuestra. No hay que desesperarse.

-¿Cómo te sentiste en el mercado internacional? ¿Crees que estás preparada?

-Me sorprendió gratamente darme cuenta de que la mayoría de los artistas venezolanos estamos muy preparados. No tenemos nada que envidiarle al mercado internacional.

-¿Sentiste xenofobia en Colombia?

-Honestamente, sí. Te mentiría si te digo que no, solo me pasó un par de veces. Pero también me sentí bienvenida por muchas otras personas que me dieron su apoyo y su amistad.

-¿Sientes que ya te conseguiste?

-Desde muy pequeña supe que quería ser actriz, pero hoy sé que puedo ser muchas cosas más. Quiero seguir descubriendo todo lo que puedo ser. Me he dado cuenta de que estoy en una constante búsqueda.

-Después de todo este viaje, ¿cómo es la Shakti de ahora?

-Después de todo esto creo que soy más humana, más humilde, más consiente de todo, pero a la vez, soy más ambiciosa. Ahora pienso que no tengo límites y que ningún sueño que tenga es tan descabellado como para no hacerlo realidad.

REVISANDO LA HOJA DE VIDA

TEATRO
“El violinista sobre el tejado” (2004 y 2008) dirigida por Michael Haussman
“El Principito” (2005 – 2014) versión y dirección Nathalia Martínez
“12 cosas imposibles antes del desayuno” (2012) escrita y dirigida por Jericó Montilla
“Alicia a través del espejo” (2013 y 2014) versión y dirección César Sierra
“El tour” (2013) escrita y dirigida por Marisol Martínez
“Trece rosas” (2014) escrita y dirigida por Elvis Chaveinte
“La graciosa sandunga” (2013) dirigida por Orlando Arocha
“Un Fausto anda por la Av.” (2015) de César Rengifo, dirigida por Marisol Martínez
“De alta” (2017) de Elio Palencia, dirigida por Juan Bautista
“Nunca dije que era una niña buena” (2017) de Gustavo Ott, dirigida por José Gregorio Martínez
“Mi hijo solo camina un poco más lento” (2017) de Ivor Martinic, dirigida por Rossana Hernández
Microteatro Venezuela

CINE
“Jezabel” (2017), dirigida por Hernán Jabes
«Vuelve a la vida», dirigida por Los Hermanos Hueck
«Ivanna», dirigida por Rino Arreaza
«El Inca», dirigida por Ignacio Castillo

TELEVISIÓN
«Cumbres borrascosas» (2016), de VIP 2000 y dirigida por Tony Rodríguez
«Escándalos – Horario Protegido» (2016), de VIP 2000 y dirigida por Tony Rodríguez
«Si me miran tus ojos» (2010), de Laura Visconti Producciones

NOMINACIONES
Nominación al premio TIN como actriz infantil en 2007
Nominación al premio Marco Antonio Ettedgui en 2015 y 2016
Mención especial como actriz joven en Microteatro Venezuela en 2017