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Solteros en cuarentena: guárdate esas ganas

Los solteros tienen el juego trancado: las medidas preventivas aplicadas en Venezuela no favorecen a quien “está buscando fiesta”. Sin embargo, algunos tratan de sacarle lo mejor a la situación. Aquí veremos distintas opiniones

Solteros en cuarentena: guárdate esas ganas

Tal vez vives con tu pareja o con tus hijos y no lo entiendes o también eres soltero y te identificas. Puedes, en cualquier caso, no tener nada que ver con estos personajes, pero recuerda que en la cuarentena todo se vale y nadie está aquí para juzgar a los solteros.

Estos cuatro solteros de perspectivas y condiciones distintas nos dan una mirada a su mundo en cuarentena.

Ander (23 años)

Ander es el típico rumbero desenfrenado que no piensa dos veces antes de decirle a una mujer que la ama en medio de una borrachera, después de bailar una canción. Todo es mentira, amó a una sola mujer y como eso no funcionó, cree que nada lo hará. Al menos por ahora.

“Yo he tratado de que me manden nudes por coñazo. A veces funciona, otras no”.

Asegura que a las amigas que conoce y le parecen atractivas, les escribe, un día a dos, un día a cinco, un día a una. Las conversaciones no son consistentes, algunas, que según él “llevan” más que otras sí merecen un planeamiento a futuro: alguna salida cuando se acabe la cuarentena.

“Hay una jeva a la que le estoy ‘ladrando’ desde hace rato. No me manda nudes, pero no importa, está demasiado chévere. Con esa sí salgo después de esto”.

Consume mucha pornografía en el encierro, bebe y escucha música.

Juan (25 años)

El segundo caso es distinto: es un caraqueño en tránsito. Se graduó hace unos meses y se iba en abril a un país europeo a continuar con sus estudios y realizar unas pasantías. Sus planes se vieron frustrados con la cuarentena.

Ahora busca algo más serio, tal vez conocer a alguien que le guste de verdad. Ya tenía un dilema antes de la cuarentena: cortejar a una venezolana o no porque se iría, o empezar a hablar con amigas europeas a las que conoció en un viaje anterior. Antes del Covid 19, se balanceaba entre las dos alternativas, pero sin intenciones de concretar nada realmente.

“No sé si vale la pena empezar algo en este momento con la incertidumbre que estamos viviendo”.

Juan afirma que si empieza a “chancear” con alguien, no valdrá la pena, sea de aquí o allá, ya que en algún punto tienes que dar el siguiente paso que es invitarla a salir. Como ese paso es imposible en este momento, prefiere quedarse estático.

“Nada, ahorita leo, estudio, hablo con amigos y amigas, pero solo en ese plan. Y hago ejercicios y trato de no comer o beber demasiado”.

María Corina (24 años)

Ella estaba saliendo con un “chamo” antes de las medidas. Bueno, salió dos veces. Dice que en verdad no le gustaba tanto y por eso no lo lamenta, pero como llevaba tiempo sin andar con alguien quería al menos disfrutar el proceso. No se pudo.

Hay hombres que en estos días le escriben por WhatsApp y no tiene miedo a escribir primero si alguien le llama la atención, pero eso no ocurre. Se ríe con los mensajes y las propuestas. A veces les sigue el juego por entretenimiento, pero no está interesada.

“Es muy gafo esto. Todos los mensajes son iguales, coqueteos forzados, los mismos chistes. Pero yo me lo vacilo”.

Evidentemente es mejor que estén pendientes de ti, a que no. María Corina no manda nudes, simplemente porque no le gusta y no confía en los hombres. No critica a quien lo hace.

“El problema antes de esto es si te estaban ‘cayendo’ porque te querían coger o porque les gustabas. Ahora es distinto. Te preguntas si te escriben porque están aburridos o porque eres tú. Pero x, qué importa”.

Ve esto con extremo aburrimiento y se pasea por Netflix todo el día. A veces sale a trotar y como muchas mujeres venezolanas, se entrega a los dulces y la comida sana aleatoriamente.

Augusto (33 años)

Es gay, vive solo, acostumbraba a rumbearse la vida antes de esto y no temía pasar de una a otra pareja sexual todos los fines de semana. Alcohol, algo de drogas y mucho sexo son adicciones que no se van fácil.

Augusto se fuma un tabaco de marihuana al levantarse y se pone a ver las noticias, se hace desayuno, lee. Después empieza a darle al celular.

“Desde la mañana hasta la noche me están llegando nudes. Yo mando, también, pero no siempre”.

Advierte a los prejuiciosos que no todos los gays son como él. Se trata simplemente de que Augusto no le para a las convenciones: extraña el sexo y quiere descargar.

“No veo tanto porno, porque nunca fui de eso, uso el sexting o las nudes para masturbarme. Si no, los recuerdos”.

Dice estar desesperado por ir al gimnasio, a su oficina, y a rumbear de jueves a domingo. No sabía que su rutina un día se volvería tan “rutinaria”.