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Te lo juro por Madonna: Encíclica de la moda

Figura casi legendaria de la noche caraqueña de la década de los 90, bailarín, provocador, alma de la fiesta, pasó por la radio y la televisión, pero -ante todo- creó en el semanario Urbe un espacio que hoy revive aquí: Te lo juro por Madonna

Te lo juro por Madonna: Encíclica de la moda

Para comprender un poco de qué irá todo este embrollo es mejor que nos inmiscuyamos en los mejores recuerdos que tengamos. ¡Sí! Vamos a desenmarañar, vamos a pulir y a revestir de belleza y glamour un traste viejo en el diván de la casa de los recuerdos que bien puede ser la casa de la abuela.

Ahora en la era Instagram y donde tú eres el protagonista,¡qué ladilla la lectura! Pero hasta las Kardashians lo hacen. Los 86 millones de seguidores de Kendall Jenner y su maravilloso culo como mesita de noche también tienen la lectura como un hábito, así sea para leer sus propios comentarios. Y atentos que cuando escribo hábito es y no es lo que es, precisamente lo que supone que deba ser: la unión de una o varias monjas (aunque bien quedaría una sesión de fotos de monjas sexys -¡wow!- en cualquier gran arteria vial de nuestras ciudades).

Todos quieren una sonrisa misteriosa, jovial y eterna como la de Thimothée Chamalet y tener de panas a Saoirse Ronan y a Ashton Sanders. La idea es poder salir a rockear -¡I mean de fiesta!- en la noche de la ciudad donde estés al más puro Nigthlife Shinning Glammer Style como es debido, con todo el protocolo, desparpajo y acabatrapo legal de una gran noche.

La era Instagram va de la mano con una ya desgastada eternidad del reguetón. Todo el mundo quiere perrear en un yate con jevitas o jevitos y lanzar dólares, mientras orgías y gemidos muevan camarotes o habitaciones de hoteles boutiques. Todos quieren hacerle la vida imposible a alguien mostrando un video en las redes, pero siempre con ese anonimato flemático del mal intencionado y resentido.

En Caracas ya no hay tanta movida. Hay que pertenecer a alguna sociedad secreta de nuevas estrellas. Y eso está bien, puesto que la gente está dispuesta a sostenerte y adorarte mientras le des ese elixir de los dioses de farándula que ellos requieren. Ya no hay desfiles de moda, ni top models relevantes en la conciencia colectiva de factura nacional. Ni fiestas rimbombantes. Pero eso no detiene el ánimo de muchos. Y se hacen editoriales y se buscan talentos que desean subsistir a esta oleada del chic caribeño, así sea con un antiguo traje de baño de Gucci.

Noventero, pero Gucci al fin.

Es realmente sabido que para reinsertarse al sistema de luminarias hay que brillar más y eso requiere un esfuerzo. Muchos no entienden de títulos nobiliarios, ni de leyendas urbanas. Y si has estado en una remota isla, como ermitaño en un exilio auto impuesto, regresar al rush del “In” requerirá de todo tu ingenio. Pero ya que te has enfrentado a fieras lo mismo que a hambrunas, podrás dar valor a las tribus y comunidades de estilo y nobleza de la actualidad, aunque teniendo presente que sólo la búsqueda y la lectura te harán ese gurú que deseas ser y al que habían olvidado.

En tu momento no había redes sociales, con vehemencia te creías y eras la única red social, origen y matrix de tendencias y todo lo que existía. Pero ahora no. Sin menospreciar al sistema de circuitos que has encontrado en esta nueva ciudad de luces, te destacas en el puesto que te corresponde porque siempre será bienvenido un nuevo bombillo que proporcione un poco de Luz.

Mientras tanto, las redes siguen produciendo imágenes, los ricos y famosos andan en lo suyo y los wannabies espían, copian y aportan también de lo suyo. Es por eso que mejor es peinarse las pestañas y sacar al hombre fuerte y elegante que llevas dentro para volver a decir como siempre y para siempre Te lo juro por Madonna.