Un venezolano suelto en Lollapalooza

Con su acostumbrado estilo prosáico y pornográfico, el músico y corresponsal del apocalípsis Bobby Perú, otrora líder de la banda MetroZubdivision, nos ofrece ésta crónica personal de lo que fue parte del festival de música Lollapalooza, el pasado 15 de marzo en Santiago,Chile

Un venezolano suelto en Lollapalooza

Por: Bobby Perú
Donavon Frankenreiter: estuvo super chill. Cumple su cometido acompañado de dos músicos y mantiene las cosas simples para gente con gustos simples: sonido folk/sureño súper layback. Suena del carajo.
Molotov: estuvo chingón. Qué bolas como estos bichos están de montados y como suenan. Son unos monstruos y cada vez que vienen al festival siempre la parten en tres. Highlight de su presentación: la mención especial que hicieran en la canción de “Puto”, donde eran acompañados por una animación de todos los “putos políticos” de nuestro continente. No falto la aparición de nuestros líderes criollos con la palabra “puto” en la frente, mientras cantaban “el que puto nace, puto se muere”. Excelente.
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The Smashing Pumpkins: hay que verlos con una mente muy abierta. Primero que nada, son un clásico y se les debe respeto. Pero lo cierto es que al “Billy” se le quemó la “swichera” hace rato y de una forma no muy bonita. El brother se trajo a su agente de seguridad personal, un “Bam Bam” de 200 kilos que estuvo de pie en el lado izquierdo de la tarima y frente a los monitores durante todo el show para al final agarrar al peluche y llevárselo pa´su estuche, cual muñeco de ventrílocuo. La conexión entre la banda no existía y por supuesto nunca se sintió. Era un tigre con un poco de gente contratada para eso. Durante todo el show, “La Corgan” estaba en un nivel de inseguridad tan bárbaro que cada vez que desaprobaba alguna de sus intervenciones líricas, fill ins de batería o entrada de la banda en general, lo hacía con una mueca pidiendo la aprobación o desaprobación de su “bam bam” personal. Era algo súper freaky.
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Aunque de cierta forma estaba muy relajado, se le veía riendo. Abrió con “Cherub Rock”, tocó “Tonight” y otros de los grandes éxitos de la banda.
Jack White: Esperaba encontrarme con Dios, humilde, poderoso, sensorial y lo que me encontré fue un niño malcriado con demasiadas ganas de dejar claro que el es el pipí mas grande y que echa mas leche de todo el mundo.  Un carajito de niveles desproporcionales, una echadera de palo y dedos entre él y el baterista (que debe tener el pipí mas grande que él y por eso la competencia de Guitar Hero que tienen entre los dos) que en realidad lo que generaba era un nivel de estridencia innecesario, dejando por fuera uno de los mas grandes elementos que conforman el ruido: el silencio. Jack querido, todos sabemos que eres un pipí tocando TODOS los instrumentos del universo. No tienes que demostrarle nada a nadie. Sólo enfocarte en tocar con el alma, cosa que dejaron de hacer, a mi parecer, la gran mayoría de los artistas de este primer día del festival. Canciones exquisitas de su repertorio las volvió mierda por querer satisfacer uno de sus sueños: ser mas sureño que el sur, tanto así que, hasta el acento con el que se comunicó mientras hablaba, lo transmutó a “sureño”. Parecía un concierto con Frank Underwood (el personaje de House of Cards) en la guitarra. Claro, podríamos decir que el pana estaba metido en el personaje. Muy depinga, pero en realidad solo me interesaba que se metiera en un solo personaje: el de Jack «fucking» White. Parecía un carajito que quería derretirle la cara a la gente bajo la excusa de “yo puedo hacerlo”, es mi show, soy el mejor, sueno mas duro y atorrante que nadie y déjenme presentarles a mi mejor amigo que se llama: «te voy a cagar la cara por maricon». Por supuesto fue tremenda cagada.
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En overall pasé un día del carajo con la mejor compañía que podría pedir y por eso tengo que agradecerle a mi increíble esposa.
Otra cosa que no me gusto fue la caída a nivel de producción del evento, pequeños detalles que uno que lleva tres años consecutivos visitándolo puede darse cuenta como se han venido dando, como por ejemplo la cantidad de gente consumiendo alcohol para después comer mierda. Creo que uno de los fuertes del festival es exactamente el hecho de ser un ambiente libre de papas fritas etílicas. Debería mantenerse así, lo que nos lleva al segundo punto: mayor control y refuerzo en los torniquetes de entrada; mi esposa y yo fuimos testigos de una fructuosa intentona de estampida en el torniquete de la Av. Tupper. Alrededor de 60 “papas fritas” que se encontraban en el segundo y ultimo torniquete de seguridad arremetieron llevándose por delante a toda la seguridad, torniquetes, frente a la mirada atónita de los propios carabineros (policía montada y sacándose los mocos) cual estampida de búfalos al acceder al evento. Sólo lograron detener como a tres de los sesenta que había. Acá es donde yo me pregunto y por eso menciono tales eventualidades: ¿Que coño pasaría si ocurre un rollo al mejor estilo de Carrie, la película? Mi experiencia en conciertos es tal que estoy claro que hechos como la prendida en fuego que le pegaran al ultimo “Woodstock” están a la carta del día, pero también hay que recordar que el detonante de esa demencia fueron exactamente las altas cantidades de todo: gente, precios excesivos en los insumos, drogas, alcohol, papa fritas, calor, mamagüeveteo, estados elevados de animo, entre otros, muchos de los cuales estuvieron, a mi parecer, presente en este día. A esto hay que añadirle un poco de menores de edad (estoy hablando de niños que no llegaban a los 10 años) sin la supervisión adecuada de sus representantes y en un ambiente un poco excesivo para ser experimentado por un pelado de esos. Yo recuerdo que a esa edad uno inventaba mas que los hermanos Wright.
No hubo fuegos artificiales al final del evento como en años anteriores. Lo que si hubo es kínder garden pa tirar pal techo y selfie sticks como si se tratara de una necesidad fisiológica. Y es que en los festivales pasados mas del 49% de los asistentes tienen entre 15 y 24 años, un 39% están entre los 24 y 34 años y solo un 10% están entre los 35 y 44 años.
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Esto sólo es un reflejo de hacia adonde apuntan a nivel de mercadeo y nivel de booking de bandas: hacia los mas pelados. De esos 120 mil asistentes solo el 9% venía de afuera del país. De esa cifra dos tercios eran Argentinos, Venezolanos y Peruanos. Los Argentinos ya tiene su propio Lollapalooza (una cosa rara venida a menos con criticas super balurdas que dejaron mucho que desear del estreno del festival en tierras gauchas). Los peruanos están jodidos pero les queda a un salto Chile y no tienen rollo con los dólares, lo que nos deja a los venezolanos, mientras estaba el tío Cadivi auspiciando. Todos los recuerdos. Veía banderas de Venezuela por todos lados, la mayor cantidad en 2013, puro supermán con su capa del tricolor criolla.  En 2014 se vieron menos. Este año solo vi un solo superman y un papa frita que creo que vive acá con una bandera amarrada a un selfie stick con una go-pro y la clásica camiseta de la vinotinto (qué cagada), lo que me dejo con una nostalgia y me puso a pensar como un pendejo: que cool sería que Venezuela tuviera su propio Lollapalooza, de seguro si el país no se hubiera ido por el desfiladero se hubiera logrado esa licencia musical mucho antes que Argentina. Después freno las pasiones y me pongo a recordar al venezolano como personaje: NO, que va hermano. Ni de vaina le deseo eso a nadie, eso seria un desastre, todo el mundo malandreando, haciendo de las suyas para meter curda a tres tablas y si no la puedes meter de seguro te encuentras a diez mil pregoneros vendiendo aguardiente y colmillo de nieve. Todo el mundo hasta el culo como solo el venezolano lo sabe hacer, haciendo negocio para sacarse unas lucas como sea. Todo el mundo feo. Piolas rodando, un poco e´ bichos con los ojos como persianas amanecidas, bicheteo, todo el mundo robao, los carros vandalizados, pacos dentro del festival jodiendo a todo el mundo y acabando con la poca paz que pueda existir, malandros coleados haciendo de las suyas, coñazas, en fin un garabato, un apocalipsis con música cool de fondo. Sí, este Lollapalloza no fue el mejor pero lo disfruté, como siempre lo he hecho. Un fin de semana diferente, mas recuerdos para el baúl y mas certezas de porqée es que en Venezuela lo que les queda es Romeo Santos para rato.
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