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Una entrevista intensa con @loscostilla

¿Se puede hablar de la vida 2.0, del ser humano, de las comunicaciones y hasta de filosofía con una cuenta de Instagram? Con @loscostilla sí

Las redes sociales ya no son un accesorio de nuestra cotidianidad, son tan o más importantes que los encuentros que tenemos en persona. Si bien antes intercambiábamos números de teléfono sonrojados para cuadrar una cita, hoy nos vemos en un restaurante -como @loscostilla, por ejemplo- para fotografiar nuestros platos y subirlos a las stories enterrados en la adicción. Incluso, en ocasiones, nuestras celebridades y nuestros intelectuales han pasado de ser estrellas de cine y profesores universitarios a ser cuentas anónimas de la web social.

En vez de comprar El Nacional para leer las columnas de opinión, mi generación –y cada vez más, las que le siguen– ensucian las pantallas de sus celulares con sus dedos para revisar los últimos comentarios de @sifrizuela, @CorvoMecanique o @LaDivinaDiva. Quienes opinan sobre nuestras desgracias y nuestros desiertos no necesitan un rostro para que se nos hagan sinceros. Y tampoco quienes alegran nuestros segundos y nos hacen reír.

Dentro de las tantas personalidades de Internet que contrarian la ansiedad con la mejor de las vibras, resalta la cuenta de Instagram de Los Costilla, la sandwichería de cochino de Los Palos Grandes que se ha vuelto trendy estos últimos años. Lo suficiente para comenzar como un puestico en el estadio Universitario y abrir hace pocos meses una sucursal en Madrid. Es evidente que su popularidad se debe, en parte, a la personalidad de @loscostilla, a la facilidad con la que interactúa y llena de vigor a sus clientes, a la identidad que consolida tras cada meme y cada chiste interno.

Como referente de la Caracas virtual que celebramos desde nuestras camas y como claro ejemplo de quienes saben comunicarse con los estándares de la contemporaneidad, me pareció mucho más que pertinente preguntarle a profundidad sobre las implicaciones psíquicas, culturales, hasta políticas de la web 2.0: sí, esta es una entrevista intensa.

La personalidad de @loscostilla nació de las sinverguenzuras de SHARE Estudio de Contenido. Sin mayores obstáculos que los last read de WhatsApp, tuvimos una conversa que no dejó tiempo para banalidades:

-Se ha escrito mucho sobre la relación entre las redes sociales y la depresión y la ansiedad que cada vez azotan más el globo. No obstante, La cuenta de @loscostilla transmite una calidez y una alegría que nadie puede negar. ¿Crees que, en efecto, las redes sociales atentan contra nuestra salud mental? ¿Podrían las mismas redes sociales ser la solución al problema que supuestamente encarnan?

-Sobre la primera parte de la pregunta: en efecto, totalmente. Las redes sociales tienen un poder sobre si nos sentimos bien o nos sentimos mal porque nos llevan a la comparación inmediata. Está el ego que entra de primero en “¿cómo me hace sentir esto?,” “respecto a la felicidad de los demás, ¿cómo me siento yo?” Si alguien se compromete, si alguien tiene un bebé, si alguien tiene un ascenso o algo en el trabajo, inmediatamente vas a cómo me siento yo: estoy allí o estoy allá. Entonces lo que pueden hacer es causar una presión importante sobre lo que hemos logrado o lo que no hasta el momento.

De la segunda parte, yo siento que la respuesta no está en las redes, sino en lo mas importante de las redes: los seres humanos. Muy pocas veces somos conscientes del poder que tenemos, no solamente sobre nuestro sentir sino sobre nuestro entorno. Una vez que tú haces el ejercicio consciente de entender que lo que las redes sociales muestran es lo más bonito. Y aquí no estoy hablando de marketing gastronómico, sino más bien de las personas del común… Nadie va a poner una foto de cómo te sientes llorando, de cómo te sientes respecto a un sentimiento negativo, respecto a un pensamiento suicida, un pensamiento sobre muerte… ¡No lo vas a postear! Menos en una red como Instagram que es la depuración, lo que se llama en España postureo y todo lo demás. Es decir, muestras lo mejor de ti.

El approach es: a sabiendas de que lo que estás viendo es el mejor lado y el más maquillado, se hace mucho más fácil entender, decirte a ti mismo “take it easy, esto no es la verdad definitiva, estoy viendo una parte de la verdad”. Entonces, la respuesta no está tanto en las redes sociales sino en la persona.

Habiendo dicho eso, por supuesto, se pueden hacer campañas de concientización y una comunicación más humana. En mi experiencia, mientras más auténtica y real se muestra la persona o la marca, mejores resultados va a tener. Si somos más honestos con nosotros mismos y lo llevamos a las redes sociales, por supuesto que sí. Pero la respuesta pasa más que en las redes, en la persona que las ejecuta, es decir, la persona que está detrás de la pantalla.

-Mientras las calles en Venezuela se han vuelto más inseguras y más caras, hemos visto cómo nuestra presencia en redes sociales se ha hecho cada vez más fuerte. ¿Será que en Instagram, Twitter, WhatsApp está la clave para construir un futuro más sano en nuestro país?

No, la respuesta para construir el futuro más sano del país no pasa por las redes sociales. Las redes sociales pueden acabar y Venezuela puede seguir por el camino que va o puede remontar. Igual que en mi respuesta anterior, lo que necesitamos para generar un cambio en el país o como sociedad es un cambio interno. Es un cambio que pasa por “¿cómo puedo aportar yo no solo a mí mismo, a mí situación sino a mis compatriotas –en vez de compatriotas, preferiría decir conciudadanos– que me rodean?”.

Esa es gran parte de la esencia de Costilla. @loscostilla no aborda la comunicación vendiendo un producto, lo que vende es una relación y cómo te hace sentir ese producto, pero siempre partiendo de que somos buenos caraqueños. Sin decirlo, sin que sea un estandarte, simplemente habla al respecto. Nos hace sentir bien respecto a los días en que hay frío, se ríe como se pueden reír otras cuentas como Sifrizuela o algunas de las que tocan la crítica social, se ríe con irreverencia de lo que otros ven como problemas.

Nuestros problemas son parte de nosotros mismos y la solución empieza por nosotros mismos. Las redes lo que hacen es reflejar o impulsar lo que nosotros queramos decir, pero si no hay un cambio interno, es imposible que haya un cambio externo, más imposible aun transmitirlo. En ese sentido, las redes complementan lo que hayamos decidido transmitir nosotros, no lo define.

-¿Qué dice de nuestra condición humana que nos comuniquemos y comprendamos tanto a través de memes, a través de información condensada junto a imágenes que se lee y comparte en segundos?

-Lo que dice de nuestra condición es que somos seres humanos que evolucionan. El meme es la unidad más pequeña de transmitir información en la era digital: ves un meme y ya entiendes todo lo que hay detrás, toda la historia que podría explayarse en un libro completo. Pero lo que dice el hecho de que nos comunicamos a través de ellos es que tenemos una capacidad reflexiva, de evolución a nivel comunicacional, a nivel de códigos. Básicamente es una conclusión lógica de lo que fue la imprenta de Gutenberg. En ese sentido, simplemente refinamos y nos comunicamos de otra forma.

En nuestro caso, como exponentes millenial y centennial, nos vamos refinando y adaptando a los medios digitales, a los medios de comunicación que vayan surgiendo. Es decir, el meme responde a una evolución de la tecnología de información y, por tanto, su evolución irá de la mano con la que tenga la primera. En este sentido, es súper emocionante lo que nos depara el futuro.

-Slavoj Zizek escribió que el anonimato en las redes sociales no nos dota de una máscara, más bien nos muestra de forma descarnada, nos permite hablar sin filtros ni prejuicios. Como alguien que conocemos como @loscostilla y no como una persona con nombre y apellido, ¿qué opinas sobre tal digresión?

-En este sentido, yo soy más de Chomsky. Si bien el lenguaje es una forma nata, también lo debería ser el poder de hacer el bien. Saber que el anonimato que nos dan las redes sociales, si bien nos puede mostrar de la forma más descarnada, como lo comentas, y nos permite hablar sin filtros ni prejuicios, también implica que hay una responsabilidad de entender lo que viene detrás del anonimato cuando manejas una cuenta de miles de personas como @loscostilla.

Los juicios que uno emita vienen de una persona que los piensa y los baja. Los juicios, las opiniones, lo que sea. Pero cuando uno da una opinión detrás de esa máscara del anonimato, igual que en el lenguaje es algo nato, igual lo es el poder de hacer el bien. Entonces, tú decides si con eso vas a humillar o vas a satisfacer o vas a hacer reflexionar.

@loscostilla es una mezcla de esos últimos dos: satisfacer y reflexionar. Es un llamado a la diversión, a sentirnos orgullosos de ser caraqueños, de tener productos hechos acá, y todo el tiempo entiendo que a pesar de nuestras circunstancias la vida, lo bueno, la buena vibra, la diversión –diversión es una palabra pollísima, pero okay– es posible. Entonces, en este caso, @loscostilla utiliza su máscara del anonimato para esparcir el bien.

-Hoy en día, pareciera que la “vida digital” no es accesoria de la “vida real,” sino igual o más importante. Dado esto, ¿qué podemos sacar de cómo nos comunicamos virtualmente para mejorar nuestras comunicaciones en persona?

-En este punto difiero porque no considero que la vida 2.0 sea más importante que la 1.0. Si Los Costilla no tuviese un buen producto, toda la comunicación sería en vano. La única razón detrás el éxito masivo que ha tenido @loscostilla es que se puede levantar y se puede erigir sobre los hombros de un productazo que innova, que constantemente tiene un cuidado de sus dueños, que no se queda siendo una sola cosa, sino que se mueve. Básicamente, sin la vida real de Los Costilla no existiría lo digital.

Y en ese sentido, lo que puedo sacar de la comunicación virtual para mejorar nuestras comunicaciones en persona es ser fiel a quienes somos, ser fiel a la autenticidad detrás de cada persona. Vendernos como algo que no somos va a llevar al fracaso. Si Los Costilla se levantase y dijese algo que no es, no es que es comprobable, es que a los dos segundos tendrías un comentario contradiciendo lo que estás poniendo. Quedarías como un mentiroso, romperías la confianza que tiene el público en ti. Y si rompes la confianza –como podemos ver que pasó con Harvey Weinstein, por poner un ejemplo– rompes todo.

Entonces, el único aprendizaje que creo que aplica tanto en la vida real como en la vida digital es “sé auténtico, sé real en el sentido más descarnado”. Nadie es perfecto, a pesar de que las redes sociales a veces muestran una perfección inalcanzable.

Creo que es importante reflexionar constantemente sobre la naturaleza del ser humano, entendiendo que el bien y el mal, el error, el fracaso, el éxito, las inseguridades, todo es parte del maravilloso universo de ser humano. Ser real no es algo que tenemos que imponer, es algo que debería estar de moda porque es lo más bonito que puede ofrecer una persona o una marca.