Una compañía de capital paraguayo conspira para quedarse con Monómeros

La situación con la estatal Monómeros Colombo Venezolanos va más allá de acusaciones cruzadas y sospechas: el diario El Espectador plantea que hay un entramado para despojar al país de la propiedad de la empresa que comercializa más de 40% de los fertilizantes en Colombia. Aquí las claves que ayudan a entender un poco un escenario complejo y que todavía tiene muchas zonas oscuras y preguntas que ameritan ser respondidas

Una compañía de capital paraguayo conspira para quedarse con Monómeros

Que hay una conspiración en pleno desarrollo para arrebatar la propiedad de la empresa Monómeros -la misma que ha puesto a pelear a la oposición venezolana- es lo que plantea un reportaje del diario El Espectador. Estas son las claves:

* Monómeros es una empresa productora de agroquímicos cuya historia se remonta a 1967. En su conformación inicial entraron Instituto de Fomento Industrial (Colombia), IFI, la Empresa Colombiana de Petróleos, ECOPETROL y el Instituto Venezolano de Petroquímica, IVP. En 1968, con la entrada de la holandesa Stamicarbon su nombre formal pasó a ser Monómeros Colombo Venezolanos S.A. Sus actividades comerciales comenzaron en 1973. Para diciembre de 2006 todo cambió y la empresa pasó a ser 100% propiedad de Pequiven.

* Monómeros, asentada en Barranquilla y Buenaventura, abastece más de 45% del consumo de fertilizantes en Colombia y hasta 2015 auxiliaba con su producción a la ineficiente Pequiven. En 2020 registró utilidades por el orden de 8,3 millones de dólares, 200% más que el año anterior. Pero su situación, de acuerdo a las autoridades colombianas, está muy lejana a los números en azul.

* En 2007 la compañía estuvo envuelta en un escándalo: a través de Monómeros la entonces senadora Piedad Córdoba habría recibido 135 mil dólares para su campaña electoral.

* En diciembre de 2018, Nicolás Maduro designó a Ronald Ramírez como nuevo presidente de Monómeros. El nombramiento generó reacciones en Colombia. El senador por Barranquilla, José David Naime, solicitó al gobierno que se le impidiera asumir el cargo porque debido a su estrecha relación con el gobierno de Maduro su gestión podría tener consecuencias negativas para Colombia. El 30 de enero de 2019, se le negó el ingreso al país a Ramírez –a quien se señala como vinculado a Álex Saab- y ese día supo que su nombre figuraba en una lista de venezolanos –encabezada por Maduro- a quienes se les califica como inadmisibles en ese país.

* Esto tiene que ver con la irrupción en escena de Juan Guaidó como presidente interino o encargado en enero de 2019: al reconocerlo como tal, el gobierno colombiano dejó de tener relaciones con el gobierno de Nicolás Maduro. En ese contexto, el gobierno interino de Guaidó –reconocido entonces por 60 países- recibió el control de Monómeros. Guaidó designó a una junta administradora ad hoc presidida por Carmen Elisa Fernández, quien durante la rendición de cuentas a la Asamblea Nacional en 2020 aseguró que Monómeros era “una empresa rentable” y “recuperada en un 99%”.

* El 18 de agosto, tras el inicio de las rondas de diálogo entre la oposición y el régimen de Maduro en México, el chavismo insistió en incluir la “recuperación” de Monómeros como tema de agenda en ese proceso.

* El 20 de agosto la Superintendencia de Sociedades de Colombia intervino a Monómeros Colombo Venezolanos, lo que implica que la compañía está sometida al máximo grado de supervisión debido a problemas jurídicos y administrativos que amenazan su situación económica y hasta la propia existencia de la empresa.

* El 25 de septiembre informó que la directiva de Monómeros declaró a la empresa en quiebra para acogerse a un plan de rescate en coordinación con el Estado colombiano.

* Un reportaje publicado por el diario El Espectador el domingo 17 de octubre explica que “desde entonces han sido casi dos meses de forcejeo, con la injerencia de los gobiernos de ambas naciones, el interinato de Juan Guaidó y las denuncias sobre una posible “toma hostil” para quedarse con esta empresa con 54 años de historia”.

* El mismo reportaje añade: “Aunque desde Caracas se anunció un decreto de reestructuración de Monómeros, avalado por el gobierno interino de Guaidó, “conforme a las reglas y principios y las recomendaciones de la Supersociedades”, al final todo quedó en la integración de una comisión que hará presencia esta semana en Colombia con delegados de los partidos de oposición al gobierno de Nicolás Maduro, para investigar a fondo qué es lo que está sucediendo y tomar cartas en la defensa de este activo venezolano en el exterior, controlado por la oposición desde mayo de 2019”.

* Allí se cita al primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, Juan Pablo Guanipa, señalando que funcionarios, directivos y políticos colombianos tratan de desarrollar una “toma hostil” de Monómeros.

* Sobre esto, explica El Espectador: “La ‘toma hostil’ que encendió las alarmas en Colombia y Venezuela, según fuentes consultadas por este diario, corresponde a un mecanismo para ‘hacerse a la mayoría del pasivo externo de una compañía con aprietos financieros y luego convertir las deudas en acciones mediante un proceso de insolvencia’. Un argumento que alude concretamente a la firma Nitron y su filial en Colombia Nitrofert, esta última constituida hace pocas semanas, que era el principal proveedor de materia prima de Monómeros y ahora buscaría quedarse con la empresa.

* El Espectador asegura que al menos 35 exempleados de Monómeros ahora forman parte de la nómina de Nitrofert. Y explica que coincidiendo con la intervención de la compañía “se puso en marcha la avanzada de Nitron —de capital paraguayo y constituida en Estados Unidos— y su filial en Colombia, Nitrofert. En la lupa está la expresidenta de la Junta Directiva de Monómeros, Carmen Elisa Hernández, quien defiende la intervención de la Supersociedades para no poner en riesgo los empleos directos e indirectos que genera la empresa venezolana, pero deja dudas respecto a los intereses de Nitrofert”.

* El diario colombiano añade: “en la trastienda se afirma que Hernández corresponde a los intereses del grupo político que orienta el líder de la oposición Leopoldo López y su movimiento Voluntad Popular. En contraste, hace dos semanas, Henrique Capriles, dos veces candidato presidencial, anunció que su partido, Primero Justicia, no va a participar más en la gestión de activos venezolanos en el exterior. No obstante, tanto Voluntad Popular como Primero Justicia, al igual que Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo reconocieron su disposición a extremar medidas para salvar a Monómeros”.

* En pocas palabras, la tesis del reportaje de El Espectador es que hay una conspiración en marcha que incluiría a la directiva de Monómeros para quedarse con la empresa. De ser así, hay una pregunta que todavía no tiene respuesta: ¿cómo se detiene y revierte esta supuesta conspiración?

* El 16 de octubre, el economista Víctor Alvarez se ocupó del asunto Monómeros en el diario Tal Cual: “El ex embajador de Guaidó en Colombia, Humberto Calderón Berti, denunció tempranamente la intromisión de Un Nuevo Tiempo (UNT) y Voluntad Popular (VP) en la gerencia de Monómeros. En enero de 2020 la fracción parlamentaria del partido Primero Justicia (PJ) salvó su voto sobre el acuerdo para la creación del fondo de litigios. Como los recomendados de AD, PJ y UNT no eran contratados, en septiembre de 2020 exigieron a Guaidó rendir cuentas sobre la contratación de bufetes para litigios. El 26 de diciembre de 2020 hicieron pública la exigencia de transparencia en el manejo de los fondos públicos y el 22 de enero de 2021 PJ se pronunció por una investigación sobre el manejo de la Fundación Simón Bolívar de Citgo, PetroParaguay y Cristalex”.

* Otra pregunta queda en el aire: ¿Voluntad Popular forma parte de este entramado con Nitrofert? Ante esta perspectiva, una reestructuración de la directiva luce insuficiente: ¿harán una investigación seria del caso o no? Esa es otra interrogante que queda pendiente en esta enrevesada historia.

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