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Venezolanos quieren salir a la calle a protestar y buscan líder, revela estudio

Huérfanos de líderes, hartos de Maduro, dispuestos a protestar en las calles, contrarios a una invasión militar extranjera y firmes creyentes en elecciones limpias para cambiar de gobierno, así están la mayoría de los venezolanos, según un estudio de opinión de la firma Delphos y la Universidad Católica Andrés Bello, presentado este miércoles.El gobierno chavista de Nicolás Maduro está en una condición precaria y con una limitada base de sustento, pero a menos que haya importantes movimientos en la sociedad, puede prolongarse en el tiempo sin que haya una transición, señala el politólogo Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, quien presentó la pesquisa junto al experto en opinión pública Félix Seijas, presidente de la firma Delphos.

Venezolanos quieren salir a la calle a protestar y buscan líder, revela estudio

Pese al aparente clima de inmovilidad, el 38,7 % piensa que en los próximos meses puede producirse un cambio de gobierno en Venezuela, el 36,9% cree que no, y el 24,4% no sabe.
Sobre la disposición a participar en acciones de calle, el 49,8% dijo que Sí está dispuesto, y mucho, para pedir que se acabe la escasez; el 17,3% dijo que estaría algo dispuesto, el 9,5% poco y el 19,4% nada dispuesto.
Pero el 47,2% estaría muy dispuesto a emprender acciones de calle para exigir mejoras de sueldos y salarios, el 14,9% algo dispuesto y el 12,7% poco dispuesto.
El 47% estaría muy dispuesto a protestar contra la corrupción, y el 17,4% algo dispuesto, el 10,7% poco dispuesto.
También, el 46,8% estaría muy dispuesto a salir a las calles en defensa de la Democracia, el 16% algo dispuesto y el 10% poco dispuesto.
Los expertos destacan que las motivaciones para protestar no son solamente reivindicativas en lo personal.
“La disposición a protestar es muy alta. Hay gente que daba por perdida esa disposición y eso no es cierto, sigue siendo muy alta y no solo reivindicativa”, explica Alarcón.
El 42%, una cifra “alta”, según Seijas, dice que Sí es conveniente que se convoque acciones de calle en este momento, mientras que el 46,3% dice No, aunque aquí en esta última cifra está implícita la incidencia de los chavistas entre los consultados.
Otra lección para los divididos partidos políticos de la oposición, el 47% cree que es muy necesario definir un líder que dirija la lucha por el cambio, y el 15% cree que es “algo necesario” hacerlo.
Solo el 16,7% lo cree “nada necesario” y el 12,6% no sabe.
La oposición, sea o no de la MUD (la malograda coalición electoral Mesa de la Unidad Democrática) siente la necesidad de definir un líder que dirija la lucha por el cambio político.
Ese es uno de los principales hallazgos de este estudio de opinión, y que coincide con la posición de algunos líderes opositores que proponen buscar esta figura para enfrentar al chavismo de Maduro, señalan los expertos.
Entre los opositores que no están con la extinta MUD, el 69% siente esta necesidad; entre los pro MUD el 81,5%; entre los opositores que se definen como “de ninguno” de los bloques opositores, el 48,6% está de acuerdo; y solamente el 33,5% piensa que el país no necesita este líder que represente la unidad.
El 58% por ciento del total cree que esta escogencia por vía de una elección abierta “sin el oficialista Consejo Nacional Electoral) debe ser hecho “muy pronto” y el 14% cree que se puede esperar.
“La principal crítica que se le hace a la oposición es la de no tener un líder”, dice Seijas.
Ese reproche interno y colectivo coincide con lo que le echan en cara los gobiernos aliados de la oposición que desde Europa y América han sumado presiones contra Maduro.

Partitura para una orquesta arbitraria

En el marco de la Feria del Libro del Oeste, patrocinada por la UCAB, será presentado este viernes 30 el libro “La Consolidación de una Transición Democrática”, coordinado por Alarcón y por Sócrates Ramírez, y producto de un esfuerzo de expertos en varias disciplinas.
Se trata de un compendio ambicioso, una especie de programa de gobierno de largo aliento para la reconstrucción futura de Venezuela, con diagnósticos y propuestas en Economía, Política Social, Fuerzas Armadas, Seguridad Ciudadana, Administración Pública, Relaciones Internacionales, Estado de Derecho, Libertad de Expresión y medios de Comunicación, Sistema de partidos Políticos, Sistema Electoral y Sociedad Civil.
Este conjunto de propuestas de gobernabilidad, son como un “arca de Noe” para superar el diluvio, en definición de Alarcón.
Se trata de herramientas para un futuro gobierno de transición, un gobierno que deberá mantener la gobernabilidad en medio de una herencia negra.
“Buena parte de los procesos de transición han fracasado (en el mundo) porque no han logrado consolidarse”, dice sobre el mapa de diagnóstico y gobierno contenido en el libro.
La transiciones no es que son como los terremotos, que nadie los puede predecir, pero tampoco llegan solas, “va a pasar cuando queramos que pase”, explica Alarcón sobre el papel de toda la sociedad para motorizar los cambios que desea la mayoría.
“Mucha gente piensa que porque estamos en esta situación un proceso de transición es inminente, lo cual no necesariamente es cierto”, agrega el politólogo, al explicar que el gobierno ha visto achicarse su base de sustentación y hoy está en una estabilidad precaria, pero mantiene el equilibrio.
Ilustra esta situación del gobierno de Maduro con una botella de agua, tapada y puesta al revés sobre una mesa. Se mantiene en pie, aunque su punto de apoyo sea más chico y así puede permanecer mucho más tiempo. Para que caiga, habría que agitar la mesa.
Sobre si después del 10 de enero el precario equilibrio de Maduro en el poder podría debilitarse, Alarcón observa que no es la fecha lo que hace que se acelere un cambio, sino lo que hace la gente con esa fecha.
Ilustra la situación de la oposición con la de una orquesta que ha quedado diseminada por varias partes, con sus ejecutantes tocando en las calles, en el metro, en plazas. La gente siente que se necesita reagruparla, con un director único, que toque una partitura única.
“Hoy día el 80% del país quiere acelerar cambios, pero los músicos están en cada esquina, desarticulados”, ilustra Alarcón.
“Los partidos políticos están en su mínima expresión, pero hay liderazgos que no están en el mismo nivel”, señala.
La encuesta presentada por Seijas, resumida como “¿Qué piensan y aspiran los ciudadanos?”, fue levantada entre el 22 de octubre y el 2 de noviembre.
“La gente busca un líder como expresión de la Unidad, que represente a la unidad, eso es lo importante”, señala Seijas. “Quieren saber que hay un plan y a dónde nos conduce”, dijo sobre la importancia del libro «hoja de ruta» que será presentado el viernes.
El 81,7% de los entrevistados en la encuesta ve la situación del país como negativa y solo 18,3 como positiva.
El 61,1% estima que la situación del país empeoró luego del paquete de medidas aplicado por Nicolás Maduro desde agosto, (y que incluyó un aumento de salarios que aunque elevado fue de inmediato consumido por la inflación, más impuestos y otros anuncios sin cumplirse, como la supuesta libertad cambiaria y el alza de la gasolina a precios internacionales).
En cuanto a la situación personal, el 56% dijo que empeoró.
Sobre los principales responsables de los problemas del país, los expertos destacan que la tercera parte de los encuestados siente que tienen responsabilidad propia en algo, porque las personas piensan que pudieron haber hecho más, sienten que pueden hacer más, protestar más, pero el factor miedo es el condicionante que limita estas acciones.
El 20% no ve posible un cambio, mientras solo el 12% lo encuentra “muy probable”.
Y, la gran lección, la vasta mayoría apuesta a una salida electoral como motorizador de ese cambio.
De haber alguien que tenga poder de convocatoria, fuerza y que sea creíble, la gente iría a votar. La gente quiere votar, pero quiere sentir que el convocante de las elecciones le genere confianza, destacan.
En lo personal, el 7,4% quiere emigrar, y el 2% tiene planes concretos para irse, señala Seijas al observar que esa última cifra es muy importante, y suma unas 700.000 personas.
El 66,9% no estuvo de acuerdo con una intervención militar extranjera para forzar un cambio de gobierno, y el 27,% sí estaría de acuerdo.]]>

John Kerry, firmante del Acuerdo de París por EEUU, es el hombre de Biden para el clima

Cuando se firmó el Acuerdo de París en diciembre de 2015, la idea de un mundo neutro en carbono en 35 años parecía tan radical que ni figuraba en el texto. Le neutralidad en carbono significa que los residuos de las emisiones de carbono son neutralizados por sistemas de absorción. En cinco años, muchos países y la Unión Europea se pusieron como objetivo alcanzar esa meta en 2050.