Venezuela 2021: lo que hay que saber sobre un país que va cuesta abajo

Un grupo de expertos de primera línea, reunidos por el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, expone sus prospectivas para el primer semestre de 2021. La economía, la política y el drama social marcan la agenda de todos los venezolanos.

Venezuela 2021: lo que hay que saber sobre un país que va cuesta abajo

Después de este 2020 tan nefasto ya está a la vuelta de la esquina 2021, un año que será más bien la segunda temporada de una película de suspenso. Año nuevo, males viejos. Muchos de los problemas arrastrados por décadas y que golpearon con saña a los venezolanos seguirán vivitos y coleando.

Venezuela está en el fondo y se ha convertido en un sitio cada vez más difícil para vivir. Persistir aquí demanda cada día más fuerza, entereza y resistencia de sus habitantes.

Las escandalosas brechas sociales entre una minoría con acceso a divisas y una vasta mayoría de hogares empobrecidos será una de las marcas de los próximos meses. También habrá más coronavirus, pues la pandemia que llegó atrasada por aquí apenas está entrando en la segunda ola. Se agrava el hambre, la pobreza y la desnutrición.

En el terreno político se tranca un juego donde el totalitarismo sale a cobrar sus trofeos de caza. Y, como dice el experto Félix Seijas, tanto la oposición como el chavismo están viviendo su peor  momento histórico frente a los electores.

Un grupo de expertos de primera línea, reunido por el Centro de Estudios Políticos de la UCAB, expone sus análisis y argumentos para ayudarnos a imaginar los meses que vendrán. Información muy dura, pero no por voltear para otro lado se desaparecen los malandros cuando amenazan pistola en mano.

Como la información es poder, y ayuda a tomar decisiones más acertadas, o menos traumáticas, cada quien puede ir imaginando el guante de país que calzará en sus propias manos.

Algunas perlas de la amargura:

Julio Castro, médico epidemiólogo

  • La vacuna contra covid-19, cuando llegue, va a tener impacto específico y personal en algunas regiones del mundo, pero no va a detener la curva de transmisión.
  • «Sobre la estrategia de vacunación, la vacuna o nos la ponemos todos, o no funciona».
  • Cuando vacunas más del 70% tiene impacto sobre la transmisibilidad, o inmunidad de rebaño.
  • «La mayoría de la gente debería vacunarse voluntariamente».
  • A Venezuela no la protege José Gregorio Hernández. «En Venezuela el evento fundamental que explica la transmisión en menor intensidad es una economía que viene ralentizándose desde hace muchísimos años y el problema de la gasolina, que se intensificó con la epidemia».
  • En relación a las sanciones: en términos de insumos de salud las sanciones han tenido un efecto pequeño en compra de bienes  y servicios. Venezuela tiene una deuda de 20 millones de dólares con el Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Eso tiene nada que ver con las sanciones, sino con una disposición de pagar o no pagar. Obviamente hay sectores de servicios, equipos que en una suerte de sobre cumplimiento sienten que tiene riesgo vender a privados o al gobierno.
  • Tenemos por delante un año de mucha protección necesaria, pues Venezuela apenas está entrando en el comienzo de la segunda ola de la pandemia.
  • La parálisis de la economía y la escasez de gasolina, el bajo nivel en el número de pruebas es lo que explica que hasta ahora en Venezuela la pandemia no haya sido tan dura.Elecciones
      Seguidores chavistas de Nicolás Ernesto Maduro Guerra, hijo de Nicolás Maduro, durante un evento electoral previo a la elección de la nueva Asamblea Nacional (Congreso). La concentración, en La Guaira, estado Vargas el 29 de noviembre prescindió de medidas de seguridad y prevención anti covids-19. Según expertos, eventos de este tipo también pueden contribuir a una más rápida expansión del coronavirus. (Foto by Cristian HERNANDEZ / AFP).

Susana Raffalli, nutricionista, trabajadora humanitaria

  • Esto no es una crisis humanitaria habitual, como la dejada por un terremoto. El tipo de daño que esta generando y su naturaleza la vuelve muy compleja y difícil de manejar.
  • Son varias emergencias,  sobrepuestas en varios momentos. Se suman las sanciones, las restricciones a la gasolina, al manejo de cuentas bancarias, la pandemia por covid-19, el retorno de gente desde el exterior en un tiempo muy corto.
  • “Cuando pensábamos que no podíamos con más sobreviene el fenómeno de la Niña y estamos cargados con el tema de inundaciones», en varias localidades del país a la salida del invierno.
  • Esta crisis humanitaria «es como una muñequita rusa, una dentro de otra”.
  • «Lo que más nos está preocupando es la irreversibilidad del daño que estamos viviendo. Mientras más nos acercamos al fondo, menos reversible es» la crisis.
  • Las estrategias de sobrevivencia que las familias ponen en marcha revela la profundidad de esta crisis: primero fue reducir el tamaño de la comida, después recurrir a la informalidad, mudarse, la deserción escolar para incorporar al niño al trabajo y llevar algo a la casa. Después viene la liquidación de bienes, endeudamiento, venta de insumos productivos, liquidación de activos familiares y colapso definitivo de la familia y desmembramiento familiar.
  • Cuando una familia echó manos a las últimas estrategias es más difícil rescatar ese patrimonio familiar. «Es una erosión incluso de nuestros vínculos como sociedad».
  • Los niveles de desnutrición crónica no se revierten. Le va a tomar a Venezuela 32 años recuperar el carril para una infancia que crezca saludable.
  • “Es la transición conversión de una sociedad en otra, extrapolarnos en otra cosa, es la transformación en nuevas realidades y formas de violencia…a la destrucción masiva de nuestros activos y lo que somos».

El hambre y la desnutrición es hoy el mayor problema social de Venezuela. Este drama está dejando daños irremediables. Foto: Daniel Hernández/El Estímulo.

  • «Me produce una profunda angustia porque lo que sigue es quedarnos en una emergencia olvidada», dice Raffalli sobre los riesgos de normalización de este estatus quo.
  • Más de 9,3 millones de venezolanos, el 31% de la población, está en situación de hambre, de inseguridad alimentaria según datos recogidos por Food Security Information Network (FSIN). Aunque otros cálculos como los de ACAPS, ubican la cifra en 14,156 millones de personas, es decir el 51% de la población venezolana.
  • Además hay 900.000 venezolanos de los que viven en Colombia en esa misma situación y otros 300.000 migrantes venezolanos en Ecuador pasando hambre.
  • Esos suma más venezolanos hambrientos que la población en condición similar en toda Centroamérica.
  • El problema del hambre y de la emergencia humanitaria no comenzó con las sanciones, comenzó en 2012.
  • De todas las 10 crisis alimentarias peores en el mundo, Venezuela y Haití son las únicas están ahí no por razones de una guerra, de un conflicto abierto.
  • Y Haití, sufre una pérdida enorme de sus suelos cultivables, por la histórica erosión.
  • Venezuela es la única de esas crisis que tampoco se explica por razones de fenómenos naturales, sino por el daño de una crisis política, económica y social que no termina de rectificar.
  • El porcentaje de la población en hambre se ha mantenido en América del Sur, mientras en Venezuela se vive una escalada indetenible.

«Si no hay cambios, la emergencia pasará de ser compleja a ser una emergencia enconada, sin pronóstico y la precariedad humanitaria la nueva normalidad…una suerte de estabilizarse en el fondo», sintetiza Raffalli.

Asdrúbal Oliveros

«La Venezuela en la que crecimos no existe más. El país no es el mismo y no va a volver a ser el mismo. Hay gente que  piensa que si mañana hay un transición en un lapso breve podemos recuperar el tejido económico…no. Las cosas serán diferentes en todo caso, pero no como antes».

  • La economía venezolana tiene la quinta parte del tamaño que tenía en 2013.
  • Este es el cuarto año de  hiperinflación, la segunda más longeva de las que están documentadas, solo superadas por Nicaragua y Grecia. Eso tiene severas consecuencias en la gente y en el tejido empresarial.
  • Hay una caída inédita de la producción petrolera. Venezuela ya no es relevante en el tejido petrolero mundial, está al margen de ese circuito petrolero.
  • Hay un colapso generalizado de los servicios públicos, y ese es uno de los elementos de mayor freno para la actividad privada.
  • Todo eso se traduce en un incremento de la desigualdad y de la pobreza. Tenemos dos países: una minoría que ha sentido cambios positivos en la dinámica económica y una gran mayoría excluida de esas mejoras del circuito económico.
  • El Estado tampoco es el mismo. Se ha quedado sin ingresos fiscales ordinarios y formales, y eso repercute en la provisión de servicios públicos. Hay una caída brutal del gasto público a niveles históricos.
  • Hay una destrucción del valor del salario y la seguridad social, este colapso ha dejado a ciudadanos y empresas en una situación de sálvese quien pueda.
  • Estamos asistiendo a la desaparición del estado empresario, de forma traumática, poco transparente, no de la mejor forma posible que entendemos los estudiosos de la economía. El Estado está abandonando el conjunto de activos de empresas para que los que controlan permanezcan en el poder.
  • Por tamaño: en realidad Venezuela por tamaño absoluto de su economía ya está entre los países más pequeños de América Latina y más cerca del Congo, Túnez y Camerún.
  • Pero lo más dramático es en cuanto al ingreso per cápita: cuando medimos el tamaño de la economía por persona apenas superamos a Haití. Estamos más pobres que el resto de países que en nuestra mentalidad siempre percibimos como pobres y hoy tienen un ingreso por habitante más grande.
  • En 2021 veremos un país más pobre, con unos patrones de consumo y tejido económico empresarial totalmente diferente.
  • La producción petrolera a niveles de los inicios de la explotación petrolera cuando el régimen de Juan Vicente Gómez, hace 100 años.
  • Un elemento central para 2021: el poder de compra de las dos fuentes de financiamiento del estado: bolívares que le entrega el BCV al gobierno, el llamado dinero inorgánico, e ingresos tributarios: el poder de compra de esto ha mermado de forma importante.
  • Eso explica la falta de dinero para proveer  servicios públicos, y explica la destrucción del salario en la administración pública.
  • Si bien el Estado es poderoso en términos de represión, control social, criminalización y fiscalización, desde el punto de vista del gasto y de capacidad de proveer servicios públicos como educación y salud es minúsculo.
  • Es una economía diferente, un elemento de cara a lo que viene: no es una economía industrial, esta es apenas 10 por ciento de la economía no petrolera. La manufactura tuvo una caída muy superior a la economía no petrolera que a su vez se contrajo más de 70% en los últimos años.
  • La dolarización en las transacciones ordinarias va a ser muy difícil de revertir. Por ejemplo ya en ciudades como las de la isla de Margarita, o en la fronteriza San Cristóbal el uso del dólar abarca al 80% y más de las operaciones.
  • En 2021 la economía se va a seguir contrayendo, a un menor ritmo, hasta menos 1,0 por ciento, comparada con menos 32% en 2020. Es una estabilización en el foso.dólares

El bolívar, la moneda venezolana es de uso minoritario en efectivo, comparado con el dólar estadounidense en muchas partes del país, según estudios de Ecoanalítica. Foto: EFE/Miguel Gutiérrez.

Rebote en el sótano

  • «Estás tan en el foso que casi que mover un pie es crecimiento. Pero no se va a recuperar absolutamente nada” de lo perdido, advierte Oliveros.
  • Vas a tener crecimiento en algunos sectores y ene so va a influir mucho la recuperación de la economía global (se reflejará en Venezuela por la vía de las remesas).
  • Tendencia decreciente a la inflación, tasa anual menor a la de este año pero no vamos a salir de la hiperinflación.
  • Se mantiene una economía de puertos abiertos, la entrada de importaciones permite estabilizar el abastecimiento. Las empresas que quedan se concentran en nichos donde hay capacidad de compra. Hay algo minoritario de recuperación de consumo.
  • Gobierno con su nueva Asamblea (Congreso) va a sentar las bases jurídicas para un nuevo modelo: desaparición del estado empresario por uno gestor, con traspaso de activos a inversionistas; nueva política tributaria. Pero si no tiene una solución política se va a mantener un problema estructural: es un gobierno que ya tiene una caída brutal de ingresos.
  • Se grava el  déficit de energía.
  • La economía negra es de 25%, y está vinculada a negocios ilegales como lavado de dinero, legitimación de capitales, corrupción, narcotráfico, tráfico de combustibles, minería ilegal, reventa de productos subsidiados.
  • Actores políticos de la coalición en el poder se benefician de esa economía negra. Su incentivo mayor es que la situación se mantenga como está. Esa economía también tiene impacto social: esos actores gastan internamente y generan estructuras de negocios que comienzan convertirse en una válvula de escape.
  • La circulación de divisas es común en zonas de alta pobreza, la dolarización no está atada al estrato social.

Comienza a constituirse una casta social que también hace contención a la posibilidad de cambios políticos. «Es un eje importante desde el punto de vista político y ayuda a explicar por qué no se logra hacer un cambio político, un cambio que es de baja probabilidad en el corto plazo».

  • Hay un sector privado emergente con negocios legítimos. Pueden crecer algunos sectores, como alimentos, aseo personal, servicios profesionales.

La minería del oro, depredatoria y destructora del ambiente, es ampliamente permitida por el régimen chavista en el llamado Arco Minero, del sur del país. Es un negocio sumergido que genera una cadena de grandes dividendos. Mina de El Callao. Foto: Cortesía El Carabobeño.

Nueve tendencias

Oliveros ve para 2021 nueve tendencias fundamentales: estabilización de la economía en el foso donde se encuentra; dolarización financiera y pago de impuestos en divisas; crecimiento de algunos nichos y categorías; entrada de nuevos actores en el sector privado y traspaso de activos al sector privado desde el  sector público.

También prevé un leve incremento de las importaciones cercano al 20% comparado con este año; dolarización de algunos servicios; la economía negra que se expande y se convierte en factor clave para explicar el consumo; avance en la dolarización de sueldos y salarios y más conflictividad laboral en el sector  público.

Félix Seijas

“Todo el poder en manos del gobierno”, resume el experto en opinión pública Félix Seijas, sobre el entorno político.

Ese poder tenderá a consolidarse en el primer semestre de 2021 y el segundo estará signado por un ambiente electoral: habrá elecciones regionales y municipales.

La oposición, ya se sabe, tiene sus eternos conflictos familiares, y no sabe ni sabrá si ir o no ir al llamado del régimen.

«Lo cierto es que la oposición está viviendo su peor momento en muchísimos años», sin referentes. Igualmente el chavismo baja a su mínimo histórico, y conserva un 14% de chavismo duro, mientras la parte moderada ha venido bajando.

«El apoyo explícito a la oposición cae de manera dramática».

«Estamos en un país muy parecido al de finales de la década de los años 90, solamente en ese sentido»: cuando las personas no tienen referencias de un liderazgo importante, muchos de ellos lo que hacen es sentarse a esperar qué puede venir. «Es una situación peligrosa y en cualquier momento llega un paracaidista».

Eso literalmente pasó con la emergencia de Hugo Chávez a finales de los 90 para destrozar todas las estructuras del estado democrático civil.

En términos de autodefinición política, el 50% de los consultados se expresa por Ninguno, según la última encuesta de Delphos, la firma que dirige Seijas.

La oposición organizada en torno al liderazgo de Guaidó y la Asamblea nacional opositora reúne cerca del 28%, mientras el chavismo tiene poco más de 20%, incluyendo el núcleo duro y los moderados.

En general, hay un marcado desinterés por la política, mientras se agrava la crisis en los frentes económico y social.

Benigno Alarcón

Benigno Alarcón reconocido analista de entorno y director de este centro de estudios políticos de la Ucab, señala que está en proceso la reconfiguración del espectro de partidos políticos en el país, con una diferencia entre la oposición legal y la oposición ilegal, a los ojos del régimen, que cooptará esa oposición «legal», a su medida.

Ante la convocatoria de elecciones regionales y municipales, la oposición enfrentará un nuevo dilema y más divisiones, una mayor fragmentación.

La oposición  encabezada por Guaidó enfrenta una mayor caída de expectativas  y confianza y la respuesta a la llamada Consulta Popular, en marcha por estos días, tendrá una incidencia determinante en la definición del liderazgo opositor.

Hay un mayor conflicto por ese liderazgo y condiciones para surgimiento de «outsiders» .

En el escenario que postula Alarcón, predomina la autocratización, con una mayor concentración del poder en una elite muy reducida, más avances en el control del régimen sobre el poder  político; menos dependencia de la legitimidad electoral y eliminación de contra pesos institucionales y políticos.

Otros analistas observan que el chavismo también está golpeado, como lo demuestra la reciente elección de la Asamblea Nacional, donde pese a obtener el 91% de los escaños, corriendo solo y con una “oposición” prefabricada como si saliera de una impresora 3D, está muy lejos de alcanzar los supuestos 10 millones de votos que se promete a sí mismo en cada elección desde los tiempos del difunto Hugo Chávez.

 

 

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