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Venezuela es el país latinoamericano con más casos de malaria

El sistema de salud venezolano está en total colapso, con la reaparición y propagación de enfermedades prevenibles por vacunación previamente declaradas eliminadas, como el sarampión y la difteria, y el aumento de los brotes de enfermedades infecciosas como la malaria y la tuberculosis

La falta de políticas para atacar padecimientos que en el pasado tenían poca incidencia en Venezuela hoy deja graves resultados. Según un informe de la ONG española Médicos sin Fronteras, el país escaló al primer lugar en casos de malaria en América Latina.

Según datos de la organización, más de 320.000 fueron diagnosticados el pasado calendario.

“Venezuela era considerado uno de los principales países de América del Sur en la lucha batalla la malaria. No obstante, “aunque la enfermedad no se erradicó por completo, se hicieron esfuerzos para disminuir drásticamente el número de casos en el país durante las siguientes décadas. Sin embargo, en los últimos años la epidemia ha regresado con fuerza”, señala la página web del grupo.

De acuerdo con los especialistas de la ONG, el estado Bolívar figuró con el lugar más afectado y cuyos casos parecen no parar. La razón, la minería ilegal.

“Allí la minería ilegal de oro ha estado pujando durante años y el metal amarillo se ha convertido en una motivación para que muchos venezolanos se dirijan hacia el sur del país, como una última oportunidad para ganarse la vida antes de regresar a casa o huir a Brasil”, continúa.

No obstante, las necesidades van más allá del estado Bolívar. Para la organización la grave crisis económica y política de Venezuela ha impactado profundamente el sistema de salud en general y se siente por casi todas las partes del país.

Escasos recursos

En su informe, la ONG señaló que en 2019 solo trataron a 85.000 afectados. Además, denunciaron la falta de recursos para atacar la enfermedad.

Yorvis Ascanio, inspector de salud que trabaja con el Programa Nacional de Malaria, con el cual se apoyado Médicos sin Fronteras para desarrollar sus labores en Venezuela desde 2016, acusó la grave crisis como elemento principal de impacto sobre las labores.

“Pronto tuvimos que elegir a quién dar los pocos que teníamos y tuvimos que enfocarnos solo en severos casos”, manifestó.

El sistema de salud venezolano está en total colapso, con la reaparición y propagación de enfermedades prevenibles por vacunación previamente declaradas eliminadas, como el sarampión y la difteria, y el aumento de los brotes de enfermedades infecciosas como la malaria y la tuberculosis.

Datos de la AN

En mayo de 2019, la Comisión Especial de Seguimiento a la Ayuda Humanitaria de la Asamblea Nacional (AN) publicó un comunicado donde demostró su preocupación sobre el riesgo de contagio de epidemias que llevan años activas en el territorio nacional.

Para aquel entonces, y según su informe, el Parlamento explicó que “Venezuela, uno de los primeros países en erradicar la malaria, tiene más de 617.000 casos de contagio”. Sus datos estaban avalados por la Sociedad Venezolana de Salud Pública.

Algunas Historias:

Malaria

“Espero no volver a tener malaria”

«Mi nombre es Miguel Escalona y tengo 19 años. Originalmente vengo de Ciudad Bolívar, pero ahora vivo en una mina llamada Piedra Dura. Es la octava vez que trabajo en la mina. Empecé cuando tenía quince años. Mi padre no encontraba trabajo y tuve que dejar la escuela para apoyarlo. Tengo trece hermanos, así que necesita ayuda de sus hijos.

Desde que comencé a trabajar en las minas, he tenido malaria seis veces. La primera vez, no sabía cuáles eran los síntomas. Comencé a conocerlos cuando la tuve múltiples veces. En enero, me dio nuevamente y me golpeó mucho. Fue la primera vez que me dolió tanto. Tuve que ir directamente al hospital en Ciudad Bolívar».

Malaria

 

“Todo el mundo ha tenido malaria por aquí”

«Mi nombre es Sulay Lozano y tengo 22 años. Mi familia proviene originalmente de Ciudad Bolívar, pero la ciudad se volvió demasiado cara en los últimos años y mis padres ya no podían encontrar trabajo allí. Así que dejamos nuestro hogar para vivir un tiempo dentro de la mina. Luego, cuando mi madre quedó embarazada, nos mudamos a Las Claritas, un pueblo a las afueras de la mina.

Todos los días, mi padrastro, mis primos y hermanos van a buscar oro para ayudarnos a sobrevivir. Yo me quedo en casa con mi madre. Me levanto a las 6 de la mañana, preparo el desayuno y luego espero a que pase el resto del día… Todos vivimos en una habitación compartida hecha de láminas de plástico por ahora, pero construiremos algo de madera, cuando tengamos suficiente oro para eso.

Aquí pagamos todo en oro. Por ejemplo, el mosquitero que uso cuando duermo en mi hamaca me costó 0.8 gramos de oro. Fue bastante costoso, pero lo compré porque la malaria es una plaga en esta área. Tan pronto como dejas tu mosquitero, un mosquito te pica. Todos han tenido malaria por aquí. Sin embargo, no estoy demasiado preocupada, incluso cuando uno de nosotros se enferma.

He tenido malaria 40 veces y mi hermano pequeño unas 10 veces. Mi madre, mi hija y mi sobrino también la han tenido en muchas oportunidades. Eso es algo normal para nosotros. Solo intentamos prevenirla cuando podemos y tratarla cuando nos da».