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Venezuela: ¿Somos un Estado fallido?

En primer lugar, tenemos que ponernos de acuerdo en qué entendemos por "Estado Fallido", porque seguramente el concepto, que ha sido usado en forma indiscriminada, se adapta a todos los gustos. Para algunos es un Estado, débil en lo económico, en lo político, en lo militar. Para otros, esas sutilezas no existen. Venezuela, para ellos, es un Estado en donde no pueden lograr satisfacer sus necesidades más apremiantes: alimentación, vestido, vivienda, servicios básicos, seguridad, educación, salud, y sobre todo la esperanza de un mejor futuro.

Venezuela: ¿Somos un Estado fallido?

Afortunadamente, este asunto de la inviabilidad o no de los Estados, es estudiado sistemáticamente por una Organización No Gubernamental llamada de Fund For Peace.
Anteriormente, esta medición se llamaba Indice de Estado fallidos, pero por la connotación negativa del término fallido, que denota un fracaso casi insuperable, el estudio comenzó a llamarse Indice de Estado Frágiles. Esta es una denominación más positiva, puesto que lo frágil puede romperse, pero también puede fortalecerse.
Un Estado fallido es un concepto distinto al de gobierno fallido. Pero a veces los gobiernos actúan y se desempeñan tan mal que resquebrajan los propios cimientos del Estado.
El Estado es esa unidad político-jurídica que obligatoriamente debe contar con un territorio, una población, un gobierno, y de acuerdo con Weber tener el monopolio del uso de la fuerza. Históricamente, ha habido Estados que han desaparecido como Bengala, Prusia o la Gran Colombia, pero otros han nacido, como Bosnia, la República del Congo o todos los países que emergieron después de la disolución de la Unión Soviética. Los Estados nacen, se reproducen y mueren, como los humanos, como las estrellas.
Actualmente, los estudios que comentamos nos refieren las fortalezas y debilidades de los Estados. El referido estudio Indice de Estados Frágiles mide las siguientes variables: presiones demográficas, movimientos de refugiados, deseo de venganza entre facciones, fuga de talentos, desigualdad económica, pobreza, legitimidad del Estado, funcionamiento de los servicios públicos, seguridad, derechos humanos, imperio de la ley (Estado de Derecho) e Intervención.
 
Las situaciones de fragilidad de los 178 Estados medidos en el estudio oscilan en rangos de: «Alerta muy alta», hasta «Alta sostenibilidad», pasando por «Mucha estabilidad», «Estabilidad», «Menos estabilidad», «Advertencia baja», media y alta, y finalmente los distintos grados de «Alerta».
Los 12 primeros países que están en situación de alerta máxima son: Sudan del Sur, Somalia, Yemen, Siria, República Centro Africana, República del Congo, Sudán, Chad, Afganistan, Zimbawe, Irak, y Haití.
El caso de Venezuela es muy emblemático porque su fragilidad se ha incrementado notablemente en todos estos años. En el año 2007, ocupaba la posición 73 (mientras más cerca está el Estado de la posición 1, el Estado es mas frágil).
En el año 2013 el país estaba en la posición 89, y desde allí hasta ahora, ha habido una caída que lo llevó a la posición 46, de acuerdo con la última edición de 2018 de este estudio.
Algunas de las variables (medidas desde el punto de vista de los efectos de la situación critica que vive el país) que más han incidido en la fragilidad del Estado venezolano son: la fuga de talentos, la situación de esa nueva categoría de venezolanos que antes no existían y que se definen como refugiados, el declive económico, el deterioro de los servicios públicos, la pérdida de legitimidad del Estado, el deterioro en el respeto a los Derechos Humanos y por supuesto, la creciente fragmentación de las instituciones y de las élites que influyen en el devenir del país.
Venezuela, lamentablemente, fue el tercer país del mundo que más deterioro tuvo en los indicadores de la edición 2018 de este índice. Una mezcla de baja gobernanza (buen gobierno) y gobernabilidad (capacidad para atender las demandas internas de la población) hizo lo propio. Venezuela tiene la situación más preocupante en la región latinoamericana.
Por si acaso, si alguien dijese que los realizadores de este estudio la tienen agarrada con los países que tratan de hacer las cosas algo diferentes a como deben hacerse, los socios más cercanos al gobierno venezolano, como lo son: Bolivia, Cuba y Nicaragua ocupan las posiciones: 76,116 y 75, respectivamente.
Ningún país tiene una condena sobre sí que le impida mejorar. En la región latinoamericana muchos lo han hecho notablemente en los últimos años como son los casos de: Colombia, Chile, Costa Rica, Panamá o Perú, entre muchos otros. Tampoco los países que están en posiciones de menor fragilidad no pueden sentirse cómodos en ellas, y dormirse en los laureles. Sin darse cuenta, de la noche a la mañana, el deterioro comienza y se hace indetenible, Venezuela es un ejemplo de ello.
Hay una realidad en el camino para fortalecer el Estado. Con fórmulas anticuadas, sin consensos, sin la participación de la iniciativa privada, sin libertades democráticas y económicas plenas, sin una burocracia honesta y preparada, sin justicia, sin afrontar la verdad de las causas y de los remedios, no se logrará ninguna mejora.
¿Somo un Estado Fallido? No. ¿Frágil? Si, y mucho.]]>

Clases presenciales en jaque por la nueva "cepa brasileña"

El gobierno de Nicolás Maduro comenzó la vacunación de profesores, pensando en el regreso a clases presenciales el próximo mes de abril. Pero la llegada a Venezuela de la nueva cepa brasilera del Covid-19 y la ausencia de condiciones de bioseguridad idóneas, según los propios educadores, atenta contra esa posibilidad