Venezuela y Noruega: ¿Por qué países petroleros tienen resultados tan diferentes?

En el debate nacional, dos énfasis se distinguen en torno al destino que debe tener la renta petrolera. Por un lado, quienes entienden la siembra del petróleo como el financiamiento para la creación de empresas y el otorgamiento de contratos públicos para la construcción de autopistas, ferrovías, puentes, hidroeléctricas y demás obras de infraestructura

Venezuela y Noruega:  ¿Por qué países petroleros tienen resultados tan diferentes?

Por el otro, quienes priorizan la inversión social de la renta petrolera para garantizar el derecho al trabajo, alimentación, educación, salud, vivienda, cultura, etc. Con frecuencia, el primer enfoque deriva en una desviación desarrollista que favorece a las empresas contratistas que se llevan la ejecución de las obras. Mientras que el segundo suele incurrir en prácticas populistas, toda vez que al otorgar de manera incondicional becas y asignaciones, acostumbra a las personas a vivir de ingresos que no son fruto del trabajo.

Esta cultura rentista desalienta el esfuerzo productivo que cada quien debe hacer para ganarse su sustento y tener una vida digna. Y así, los actores económicos y sociales se acostumbran a obtener ingresos que no son fruto ni de su inversión ni de su emprendimiento productivo.

Las enseñanzas de Noruega

Noruega es un país que hace 50 años era una de las economías más pobres de Europa y pasó a ser, según las Naciones Unidas, la más desarrollada e igualitaria del mundo. El mercado laboral está casi siempre en los niveles de pleno empleo y la educación es pública y gratuita. La ciudadanía tiene garantizado el derecho a la salud, lo que ha elevado a 81 años la esperanza de vida al nacer. No hay pobreza ni exclusión social. Lejos de desmantelar su Estado de Bienestar, como ha ocurrido en la mayoría de los países europeos, Noruega lo ha fortalecido.

Esto crea una sólida base de apoyo social en el sistema, toda vez que al paso del tiempo la sociedad se hace más igualitaria, sin indignantes diferencias por razones de clase social, ideología política, creencia religiosa, género o raza.

Según el Índice de Democracia 2014 publicado por The Economist Intelligence Unit, entre 165 países Noruega logró posicionarse como el país más democrático del mundo, siendo el primero en cuatro de los cinco factores evaluados por la medición: proceso electoral y pluralismo, libertades civiles, funcionalidad del gobierno, participación política y cultura política.

Un Estado fuerte y eficiente, más no grande e inoperante, con una gestión transparente, sin discrecionalidad ni clientelismo opresor, genera mucha confianza en la gente y coadyuva a reducir la desigualdad entre las personas. El poder ciudadano se siente con derecho y autoridad para reclamar mayor eficiencia en la gestión pública debido a los altos impuestos que paga al fisco. Esto crea condiciones objetivas para el fortalecimiento de una cultura igualitaria, de participación activa y protagónica, con un vínculo muy estrecho entre el poder político y la sociedad.

La explicación de todo esto: la forma como se utilizó el ingreso petróleo para financiar la inversión social y productiva y, sobre todo, el ahorro de un porcentaje de la renta para atender las necesidades futuras. Con la mirada puesta en el futuro, Noruega creó el Fondo Global de Pensiones para anticiparse al impacto que tendrá el agotamiento de sus reservas de petróleo y así aislar la volatilidad del precio del petróleo y garantizar el pago de las jubilaciones futuras.

En lugar de crear fondos para gastar el excedente petrolero, Noruega decidió invertir la renta en el desarrollo de los sectores productivos que generan los recursos necesarios para poder sostener su Estado de Bienestar. Con este fin, se deposita en el Banco Noruego de Inversiones casi toda la renta petrolera que el país recauda a través de impuestos al sector petrolero, regalías por yacimientos y dividendos por su participación mayoritaria en Statoil, la compañía petrolera noruega. Este Fondo maneja más de 800 mil millones de dólares, suma que duplica el PIB venezolano.

A comienzos de los años 70, Noruega construyó un gran acuerdo nacional y estableció una regla que limita a 4% -el equivalente al rendimiento esperado del Fondo- el dinero que el gobierno puede retirar para completar su presupuesto, el cual se nutre fundamentalmente del ingreso fiscal no petrolero.

Este 4% que aparentemente pudiera lucir muy bajo, cuando se calcula con base en más de 800 millardos de dólares representa un considerable volumen de recursos. Además, el Fondo no deja de aumentar, por lo que ese 4% asegura fondos más que suficientes para complementar el presupuesto del gobierno. Gracias a estas sabias decisiones, Noruega logró los niveles más altos del mundo en calidad de vida e igualdad de oportunidades.

En lugar de crear fondos para gastar toda la renta, Noruega creo fondos para ahorrar la mayor proporción del ingreso petrolero. Con la creación de estos mecanismos, Noruega ha sabido utilizar inteligentemente su millardaria renta petrolera sin perjudicar la economía, tal como ocurre en las economías rentistas donde se tiende a gastarlo todo y donde la sobrevaluación de la moneda implanta una perniciosa tendencia a importar lo que se debiera estar generando a partir del esfuerzo productivo interno. @victoralvarezr