Vinotinto sub 20: todo Yangel y ahora sin él

La Vinotinto sub 20 igualó 1-1 con Perú, con un gol en el último suspiro de Yangel Herrera, y esto fue lo que nos dejó el encuentro que era necesario ganar. 

Vinotinto sub 20: todo Yangel y ahora sin él

Rafael Dudamel dispuso un cambio de figura táctica al inicio, entendiendo que en el partido contra Uruguay, en igualdad de número de jugadores en la cancha, Rolando Peña no contó con mucho apoyo para generar ocasiones. Otro punta, sin enganche y librar a los volantes ofensivos (Soteldo y Córdova) de menos responsabilidades defensivas, le ayudaría a que el otro atacante, Chacón, pudiera ser un elemento de sumatoria en zona ofensiva, otro más de gran tamaño para ganar en juego aéreo. José Hernández, otrora volante ofensivo, aparecía en el lateral izquierdo en sustitución del suspendido Eduin Quero. En el armado, pintaba para ir por los tres puntos con todo.

Jugar con la necesidad de Perú de ganar era la premisa y lo logró Venezuela a medida que pasó el primer tiempo, en un campo impracticable donde la pelota brincaba cual conejo para el traslado. Sin abusar de la pelota larga y pidiendo más presencia de Yangel Herrera en tres cuartos de cancha, los de Dudamel no generaban inquietud. El mayor número de elementos en ataque no implicaba nada, lo mismo que no pasaran los laterales a la ofensiva.

Y eso se esperaba, sobre todo con el nuevo jugador de Huachipato, Soteldo, es más útil haciendo daño que impidiéndolo y contra Perú era una oportunidad clave de explotar el tarro de sus esencias. Mientras Fariñez seguía respondiendo, poco daño se hacía, tal vez tratando de desesperar al contrario con el paso de los minutos.

Siucho y Ugarriza agobiaban a José Hernández, desprotegido por los volantes centrales y por ahí apuraba Perú a Venezuela. Se apreciaba un exceso de precauciones en los Vinotinto y cuando pisó el área Yangel, se logró, al menos conseguir un penal que el propio volante lo desaprovechó mandándola dos veces al travesaño. La más clara, se desperdiciaba. Era y será siempre necesario que en este equipo el volante de Atlético Venezuela, seriamente pretendido por los dueños del Manchester City, tenga más libertades, sobre todo cuando Luis Ruiz ha demostrado tener las capacidades necesarias para cubrirle las espaldas y ser un caudillo en la recuperación. Contra Perú, agarró el rol de protagonista y lo cumplió a cabalidad, sin miedos, sin complejos. Es un jugador distinto.

La inefectividad de Chacón, su intrascendencia, obligó la entrada de otro mixto creativo como Ronaldo Lucena. Con él, aunque no es tan dúctil en la marca, se suponía que la ganancia iba ser de piernas en el medio para controlar la conducción. Venezuela se hizo más peligrosa en el segundo tiempo con más espacios, y comenzó el recital de sacrificio de Ronaldo Peña, un delantero que no golea y sí pivotea, algo de lo que el combinado nacional no debería darse el lujo porque de goles no presume. El jueves opinaba en la columna anterior: “Hay un pequeñito lunar: La columna vertebral en cuanto a nombres propios es un lujo: Fariñez, Yangel y Soteldo, sin embargo, se nota que para la propuesta que pretende cumplir Dudamel en el frente de ataque, hace falta un verdadero killer del área y en el plantel no lo hay”. Esta noche, en Ibarra, se volvió a comprobar.

Los partidos se ganan también desde otras facetas, como prevalecer en las segundas pelotas, cosa que hizo bien Venezuela contra Uruguay y no contra Perú. Así vino el gol de Siucho. Un plomo que fue muy pesado en el partido como para levantarlo.

El gol de Yangel fue mérito al ímpetu criollo y a la diferencia que termina marcando el mediocampista, junto con Wuilker Fariñez, otro hombre que despunta en la Selección. Sin Herrera, que fue expulsado por doble amarilla, viendo la importancia que marca en el desempeño, la afrenta contra Argentina y Bolivia es más dura todavía. Venezuela puede jugar mejor. Debe hacerlo mejor porque tiene cómo. Quedan seis puntos para hacer un máximo de ocho. El margen de error es más estrecho.

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