¿Y tú? ¿Cómo aportarías a la reconstrucción de Venezuela?

Si hace un mes le hubiesen dicho que en las próximas cuatro semanas iba a revivir manifestaciones multitudinarias, que se iba a juramentar como presidente interino un joven que no era realmente conocido pero pertenece a la política desde hace años, que éste sería reconocido por la comunidad internacional y gran parte de los venezolanos, y que el chavismo se iba a ver acorralado como nunca antes, ¿Lo hubiese creído? Probablemente no, pero en la actualidad los venezolanos están recargados de una nueva dosis de esperanza y apuestan una vez más a la caída del gobierno con este escenario.

¿Y tú? ¿Cómo aportarías a la reconstrucción de Venezuela?

Este ciclo se repite una vez más; en años anteriores, específicamente en el 2002, 2014 y 2017, los ciudadanos creyeron estar a punto de alcanzar el objetivo. También en las elecciones presidenciales del 2012 y del 2013, pero se sintieron derrotados al no ver resultados positivos. Sin embargo, lo que se escucha en las calles de Venezuela es que «esta vez es diferente». Así lo aseguran las personas que hasta ahora han acudido al asfalto en los distintos actos cívicos que se ha llevado a cabo en todo el país.

Pero, ¿por qué es distinto? Más allá de las teorías políticas, que se están cumpliendo en su totalidad, o los movimientos geopolíticos, que han sido claves; el verdadero cambio ha sido la disposición de la gente.

Este 2 de febrero, desde distintos estados de Venezuela, las calles se llenaron del tricolor característico, de las lágrimas que producían la alegría, del orgullo que puede otorgar pertenecer a este momento histórico, de los abrazos, del reencuentro, de la piel de gallina, pero sobre todo de las propuestas que tiene el venezolano para reconstruir su país.

Si, las personas que fueron entrevistadas por El Estímulo durante el recorrido reconocieron que no será fácil, que el país necesita «mucho trabajo» y que inclusive, por un tiempo habrá que convivir con el chavismo en la posible transición pero, en su totalidad, mostraron la mejor actitud para aportar con lo que saben hacer.

Un ejemplo de esto es un joven que estaba pintado de pies a cabeza con la bandera de Venezuela y que en su día a día hace formaciones de liderazgo, las cuales quiere seguir realizando, sobre todo a niños a quienes les hace coaching: «Por supuesto si es necesario realizarlo en todas las calles de Caracas, estoy dispuesto a hacerlo para retomar en ellos los valores que siempre hemos tenido en este país», dijo.  

 

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Al igual que muchos, el joven pensó emigrar en algún punto de la crisis pero en vista de las posibilidades de cambio que avizora, decidió echar para atrás su decisión. Como una niña, estudiante de bachillerato que prefirió mantenerse en el anonimato, la cual dijo que aportaría estudiando y trabajando en su país «como siempre» lo quiso, a pesar de que tenía planes de formarse afuera en lo que culminara estudios.

Bajo la frase «Soy Libertad», los manifestantes siguieron expresando su punto de vista a lo largo del recorrido. A la altura de Parque Cristal, en la Avenida Francisco de Miranda, una señora de aproximadamente 70 años estaba molesta porque un carro quiso animar el ambiente con música a todo volumen: «Eso nos hace quedar mal ante la comunidad internacional. Hace una semana vivimos una masacre, con una cantidad de muertos y estos muchachitos solo están pendientes de celebrar».

Ante su comentario una joven que estaba pasando le dijo «si, señora, es muy triste, pero lo primero que tenemos que quitarnos es ese ‘síndrome de la dictadura’. Quítese la amargura y permítase sentir la esperanza».

A pesar de las opiniones encontradas, la manifestante Alexa Castellanos asegura que la mejor forma en la que se puede aportar a la reconstrucción de Venezuela es «siendo un buen ciudadano» y que esa será la manera en la que ella aportará. Elizabeth Martínez coincide con Castellanos al decir que «se han perdido los valores, los principios y el ser un buen ciudadano porque el hecho de que estemos en un mal gobierno, no quiere decir que me tengo que comer la luz o tengo que botar la basura en la calle».

«Tenemos que buscar ser mejores venezolanos. No solo el gobierno; el esfuerzo es en conjunto del gobierno y de cada uno de los que vivimos en este país, seamos o no venezolanos», agregó Martínez que espera el regreso de su hija quien es médico y se fue porque tenía tres trabajos en su profesión y aún así no podía sustentarse.

 

También declararon manifestantes que estaban «dispuestos a todo», como Erick Rebolledo que ayudaba a cargar una de las gigantes banderas que se podían ver desde Las Mercedes. Este joven tiene a toda su familia afuera de Venezuela, quiere aportar en la reconstrucción del país «con mucho, con todo, con todo lo que esté al alcance de mis manos apoyaría al país».

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Esta vez ha sido distinto para el venezolano, no solo por el grado de esperanza que llegó después de un par de años en los que no se podía ver la luz del túnel, sino por la actitud de los ciudadanos ante los nuevos aires de cambio. Ya son pocas las quejas, son pocas las críticas y abundan las propuestas y las ganas de aplicarlas.

A la manifestación asistieron médicos, profesores, comunicadores, abogados, amas de casa, comerciantes, emprendedores, entre miles de oficios y profesiones que miran con buenos ojos una posible transición que conlleve el cambio que requiere el país para ser mejor, en el cual ellos puedan participar como protagonistas.

Los analistas políticos sostienen en sus teorías que la esperanza es un ingrediente esencial para llevar a cabo cualquier estrategia política porque, por más perfecta que sea, si la sociedad no aporta con esta disposición, al aplicarla sería como arar en el mar. No se tendrían resultados positivos.

Por lo tanto, según esto, en combinación con este escenario, se puede decir  que «vamos bien, muy bien», citando al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, juramentado como presidente interino el pasado 23 de enero ante una multitud de personas, y que por esto, esta vez «la energía es distinta».