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“Yo, Ennio Morricone, he muerto"

Fallecido anoche en Roma, escribió bandas sonoras memorables, como las de "La Misión", "Cinema Paradiso", "Novecento", "Los intocables", "Por un puñado de dólares" y "El bueno, el malo y el feo"

“Yo, Ennio Morricone, he muerto"

En una clínica de Roma, en donde estaba hospitalizado después de una caída que le produjo una fractura de fémur, falleció anoche, a los 91 años, el compositor italiano Ennio Morricone, todo un referente del séptimo arte, por sus partituras cinematográficas.

Autor de más de 500 bandas sonoras para cine y televisión y ganador de un Oscar honorífico en 2006 y otro en 2016 por la música de «Los odiosos ocho», del realizador estadounidense Quentin Tarantino, Morricone empezó como ejecutante de la trompeta desde muy temprana edad, un instrumento que ya tocaba su padre. Compuso su primera obra a los seis años y creaba su música pensando en las historias, por lo cual nunca cayó “en el equívoco del cine convertido en una sala de baile”, como solía decir cuando caracterizaba su arte para la gran pantalla.

Con casi 75 años de fulgurante trayectoria, el creador de bandas sonoras notables para filmes como «La misión», «Cinema Paradiso», «Los intocables», «Saló o los 120 días de Sodoma», «Novecento» y «El bueno, el malo y el feo», había sido galardonado el pasado 5 de junio con el Premio Princesa de Asturias de Las Artes 2020, junto con el compositor estadounidense John Williams, otro icono de esta disciplina en el cine, por haber enriquecido “con su talento cientos de películas”.

La grandeza de un creador

“Elegí escribir música como una forma de comunicación. La música, de hecho, sin que haya nadie que la escuche, no tiene sentido”, escribió emocionado en agradecimiento por su reconocimiento. Precisamente, la Fundación Princesa de Asturias lamentó su deceso y destacó que hoy es un día para pensar y reflexionar sobre la genialidad del compositor y la trascendencia de su obra.

En un comunicado, la Fundación recordó que, tras conocer su distinción, Ennio Morricone habló de lo que había significado la música en su vida y de la ilusión que sentía por viajar a Oviedo en octubre para recoger el premio y conocer a la familia real. Según la directora de la institución, Teresa Sanjurjo, “hoy es, como para él fue ese momento, un día para la reflexión sobre su genio creador, sobre sus hermosas composiciones, sobre la grandeza de su entrega a la música”.

Esposo y padre devoto

El funeral de Morricone se llevará a cabo de forma privada “con respeto al sentimiento de humildad que siempre ha inspirado los actos de su existencia”, informó el abogado de la familia del compositor, Giorgio Assumma, tras su fallecimiento.

Assumma, según recoge La República, explicó que el maestro “ha mantenido hasta el último momento su lucidez y gran dignidad. Ha saludado a su amada esposa María, quien lo ha acompañado con dedicación en cada momento de su vida y ha estado cerca de él hasta el último aliento, agradeciendo a sus hijos y nietos el amor y la atención que le han brindado”. Asimismo, el compositor “ha dedicado un recuerdo conmovedor a su audiencia, de cuyo afectuoso apoyo siempre ha sacado la fuerza de su creatividad”.

El sonido del silencio

Sus composiciones se asientan sobre dos grandes pilares: Johann Sebastian Bach e Ígor Stravinski. “Son ellos dos los polos determinantes”, reconoció el maestro en un libro-entrevista con su otro gran amigo, Giuseppe Tornatore. Pero si hay un secreto en sus partituras es el rol del silencio: “El silencio es música, al menos tanto como los sonidos, quizás más. Si quieres entrar en el corazón de mi música, busca entre los vacíos, entre las pausas”, recomendaba.

Ennio Morricone se formó en todas las especialidades de la composición musical y en 1961 realizó su debut cinematográfico con la banda sonora de la película «El federal», de Luciano Salce. Posteriormente, adquirió fama internacional con la música de películas del género spaguetti-western, de Sergio Leone, como «Por un puñado de dólares» y «El bueno, el malo y el feo».

Trabajador incansable, era uno de los compositores cinematográficos más prolíficos, con creaciones míticas para películas entre las que destacan «La misión» (1986), «Cinema Paradiso» (1988), «Frenético» (1988), «Bugsy» (1991), «Malena» (2000) y «El hombre de las estrellas» (1995), entre otras.

Entre lo clásico y lo ligero

La versatilidad fue el santo y seña del fallecido maestro. Compuso música de cámara, piezas sinfónicas, óperas y cientos de canciones para artistas de música ligera y pop. En 2018, con motivo de su 90º aniversario, Morricone inició la gira The Final Concerts World Tour, para despedirse definitivamente de los escenarios. Recorrió más de 35 ciudades europeas en más de cincuenta conciertos.

No es casualidad que Muse y Metallica abran sus conciertos con Man with a Harmonica y The Ecstasy of Gold, que Pat Metheny y Charlie Haden hayan grabado una versión del Love Theme de, otra vez, Cinema Paradiso o que Danger Mouse, productor clave del pop-rock actual, haya colaborado con Danielle Luppi para editar un álbum como «Rome», un homenaje al maestro con colaboraciones de Jack White y Norah Jones.

Thom Yorke (cantante de Radiohead) lo considera su “gran obsesión” y Giorgio Moroder afirmó que fue Ennio Morricone quien lo inspiró a dedicarse a la música.

AMPAS/EFE

Caballero de la Legión de Honor de Francia y Comendador, Gran Oficial y Caballero de Gran Cruz de la Orden al Mérito de la República Italiana, recibió 27 Discos de Oro, 7 de Platino y otros numerosos galardones, entre ellos varios Bafta (el Oscar británico), Globos de Oro, Grammy, David de Donatello, el León de Oro a toda una carrera en Venecia (1995) y el Polar de la Música (Suecia, 2010).

En 2006 se le concedió el Oscar honorífico a toda su carrera y en 2016 ganó el Oscar y su tercer Globo de Oro por la banda sonora de «Los odiosos ocho», de Quentin Tarantino y estrenó su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. En 2019 el Papa Francisco le entregó a Ennio Morricone la Medalla de Oro Pontificia y en 2020 recibió el Premio Camille de la Alianza Europea de Autores y Compositores a los logros de una vida.

Este maestro de la batuta, que cautivó a varias generaciones de cinéfilos con sus brillantes melodías, deja como legado una inolvidable carrera, de la cual solo se ha arrepentido de una cosa, tal y como confesaba en el libro-entrevista con Tornatore: no dedicar más tiempo a su esposa, María, con la que tuvo cuatro hijos que le acompañaron en sus últimos momentos.

Una carta de despedida

Al conocerse la muerte del músico, las puertas de la clínica Campus Bio Médico, de la capital italiana, se llenaron de periodistas, ante los cuales el abogado y amigo del compositor, Giorgio Assumma, leyó una emotiva carta de despedida:

“Yo, Ennio Morricone, he muerto. Lo anuncio así a todos los amigos que siempre me fueron cercanos y también a esos un poco lejanos que despido con gran afecto”, empieza la misiva.

El compositor explica que solo hay una razón para despedirse de este modo: “No quiero molestar”.

Un recuerdo “particular” se lo dirige a Peppucio, el director Giuseppe Tornatore, para quien trabajó en todas sus películas, y a la esposa de éste, Roberta Pacetti: “amigos fraternos muy presentes en estos últimos años de nuestra vida”, sostiene.

También cita a algunos amigos y a sus hermanas, Adriana, Maria y Franca; a sus cuatro hijos, Marco, Alessandra, Andrea y Giovanni; y a sus nietos, Francesca, Valentina, Francesco y Luca.

Y en último pero especial lugar a su esposa, Maria Travia, con la que compartió su vida desde que se conocieran en 1950.

“A ella renuevo el amor extraordinario que nos ha mantenido juntos y que lamento abandonar. A ella es mi más doloroso adiós”, termina.