Gelatería Paradiso

Gelatería Paradiso: helados con deliciosa belleza venezolana

Cartagena parece dar buena suerte a quienes deciden renunciar a una antigua profesión y dedicarse a su pasión. Ya le pasó a García Márquez cuando abandonó la escuela de Derecho para dedicarse de lleno al periodismo. Muchos años después, la historia se repite con María Nevett, una venezolana que hace ocho años se despidió de las Ciencias Políticas y se atrevió a perfeccionar la ciudad que tanto le encantó, regalándole una heladería a locales y turistas que en ese momento no contaban con la suerte de apaciguar el calor con postres frutales y refrescantes Créalo o no, la ciudad amurallada, romántica y costera no tenía entre sus calles empedradas ningún local que ofreciera helados a los turistas, a pesar de tener la pista en el sabor de sus jugos tropicales preparados con leche. Faltaba el frío y la cremosidad. Y eso fue lo que se propuso la caraqueña, sin importarle el no tener la menor idea de cómo preparar un helado. Como si se tratara de una aventura de quinceañera, se fue a Cartagena en bús “para sentir que era cerca” y comenzó los preparativos en un pequeño local del Casco Histórico, muy cerca de la Universidad de Cartagena. El romanticismo también impregnó la decoración del lugar que se asemeja a la de una antigua casa de té e invita a los clientes a pasar un momento agradable entre amigos, con elegancia pero sin mucha pompa. Así empieza la historia de la Gelatería Paradiso.

Emigrantes venezolanos: construir país desde afuera

Aunque emigrar es un proceso doloroso y difícil, no es menos cierto que la llamada “diáspora criolla” está dejando muy en alto el nombre de Venezuela. Hay miles de ejemplos de éxito que reivindican al país y que comprueban que se puede construir nacionalidad incluso desde la ausencia