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Copa menstrual: el invento de silicón que facilita el período

En Estados Unidos y en países de Europa es un éxito de venta. Es la solución de cada vez más mujeres para mantener su rutina durante la regla. En Venezuela el panorama apenas comienza a abrirse para el uso y la aceptación de la copa menstrual. Conócela. Por Carol Álvarez y Jorgimar Gómez

Copa menstrual: el invento de silicón que facilita el período

Cecilia, de 25 años, practica telas. A pesar de las acrobacias a metros del suelo, su mayor reto siempre fue el mismo: entrenar cuando le venía la regla. Los dolores menstruales, el temor a mancharse y la incomodidad de usar tampones o compresas hacían las prácticas insoportables. 

Con la copa menstrual, Cecilia encontró una mejor manera de afrontar su período. 

“Prefiero la copa un millón de veces antes que otro método. Te la pones y te olvidas; no tienes que estar preocupándote por si manchas y es mucho más higiénica”, dice la muchacha, quien suma cuatro ciclos menstruales (meses) utilizando la copa menstrual. 

Verónica, de 23 años, tiene una historia parecida. Como estudiante de medicina su rutina se basa en estar fuera de su casa prácticamente todo el día, con jornadas que incluyen dormir en el hospital. Asegura que su día a día se hizo mucho más sencillo desde que empezó a utilizar la copa.

“Es una diferencia del cielo a la tierra. Ha sido un cambio en extremo beneficioso, en especial por la comodidad. Puedo realizar todas mis actividades”, comenta Verónica. Y agrega que las horas que puede pasar sin cambiarse superan las que pasaba usando compresas. 

En general, los testimonios sobre este novedoso método fluctúan entre la fascinación y el alivio. Y se entiende: la copa apareció para dar solución a la angustia de toda mujer: mantener la actividad diaria durante la regla. 

La copa menstrual es un dispositivo de silicón quirúrgico que se coloca dentro de la vagina. Abarca el cuello del útero de forma que la menstruación cae dentro de ella, y así garantiza su efectividad ante cualquier actividad que se realice, permitiendo a las mujeres seguir su ritmo diario sin que la regla se convierta en problema. 

También contribuye al medio ambiente, ya que el recipiente de silicón puede durar hasta 10 años, de acuerdo con el cuidado que se le dé.

Copa menstrual Un invento adelantado a su tiempo

Aunque su popularidad se disparó hace pocos años, la copa menstrual es un invento que casi alcanza el siglo de longevidad. 

De acuerdo con el sitio copitamenstrual.com, la primera patente la presentó en 1937 la estadounidense Leona Chalmers. En su momento contó con una campaña de mercadeo impresionante que incluía una marquesina en Times Square de Nueva York y hasta un minidocumental producido por Walt Disney. 

Copa menstrual vintage

Sin embargo, el emprendimiento de Chalmers cerró sus puertas en 1973. No llegó a conectar con su público objetivo debido a los incómodos materiales que utilizó y, en especial, a la desinformación. 

“(Las mujeres) no estaban acostumbradas a manipular sus genitales y tocar sus partes íntimas. Era un tema cultural que los tampones comprendieron y superaron con la creación del aplicador de plástico”, reseña la página. 

El quiebre de tabúes y mitos en torno a la regla generado por la tercera ola feminista ayudó a cambiar esta realidad. 

El ensayo Copa Menstrual: Un producto con maravillosos beneficios, describe que una de las cualidades del producto es que ayuda a las mujeres a conocer mejor su cuerpo: “Al ser manipulada con los dedos, tendrás la oportunidad de conocer la anatomía de tu vagina, la consistencia, olor y flujo de tu sangre. Lo cual permitirá detectar oportunamente algunas alteraciones en tus órganos genitales”. 

Aprobada por expertos 

El doctor Gustavo Pagés, ginecoobstetra venezolano, explica que aunque las marcas recomiendan el uso de la copa por un tiempo de entre ocho y diez horas, depende del flujo de la mujer y puede estar en su lugar hasta 24 horas sin generar ningún problema de salud.

“Es cuestión de que la mujer esté pendiente. Si tiene mucho sangrado puede desbordarse, pero dependerá de cada una”, apunta. 

El doctor, quien reside en Miami, agrega que en Estados Unidos su uso es bastante común, especialmente entre las adolescentes que están empezando su vida fértil. 

Pero ¿qué pasa con el shock tóxico? 

El síndrome de shock o choque tóxico es una complicación muy poco frecuente de ciertos tipos de infecciones bacterianas. Según el portal de Clínica Mayo, este síndrome está asociado principalmente al uso de tampones superabsorbentes y puede ser potencialmente mortal. Fabricantes de tampones se vieron en la necesidad de sacar del mercado este tipo de tampones y la incidencia del choque tóxico disminuyó.

El ginecólogo asegura que este tipo de complicaciones es posible pero muy rara. “Hay que tener cuidado, por supuesto, y mantener una buena higiene, pero la frecuencia de complicaciones relacionadas con la copa menstrual es muy baja».

Sofia, de 21 años, lleva usando la copa durante nueve ciclos menstruales y asegura que desde que cambió a este método sus reglas vienen con menor sufrimiento físico: “No sé cual es la razón científica, pero sí se me han aliviado muchísimo los dolores”. 

Los expertos también afirman que el ligero efecto de succión que hace la copa ayuda a estimular el flujo de sangre, lo que alivia los dolores y hasta puede provocar que los períodos duren menos. 

¿Qué más te hará cambiarte -probablemente- a la copa?

Las quejas más comunes de las mujeres con respecto a las toallas sanitarias y los tampones son las constantes alergias e irritaciones que ocasionan en pieles sensibles.

El portal de la Asociación de Consumidores Orgánicos señala quer tanto tampones como toallas sanitarias están contaminados por compuestos químicos como ftalatos y compuestos orgánicos volátiles.

“En estudio reciente publicado en Reproductive Toxicology se confirman los resultados de una investigación previa, realizadoa en 2014, los cuales demuestran que la industria encargada del cuidado femenino vende productos que contienen químicos dañinos, incluyendo algunos pesticidas, fragancias, tintes y conservadores”, destaca el sitio de la asociación.

La doctora Elisa Ross, obstetra y ginecóloga, afirma en la web para pacientes del Instituto de Salud de las Mujeres de la Clínica Cleveland, que una de las ventajas de la copa menstrual es que el pH vaginal y las bacterias beneficiosas permanecen en su lugar. 

“Los tampones absorben los fluidos vaginales junto con la sangre, lo que podría alterar el delicado pH y el equilibrio bacteriano de la vagina”, explica. Fabricantes de copas afirmaron en el portal británico BBC que la copa, a diferencia de los tampones, no absorbe la humedad vaginal. 

Fuente: Reusable Menstrual Cup

La virginidad 

Al igual que con los tampones, las creencias en torno al rompimiento del himen privan a muchas mujeres de probar la copa menstrual. 

De acuerdo con Planned Parenthood, organización que brinda educación sexual reproductiva, se tiene la falsa creencia de que el himen cubre totalmente la abertura de la vagina y que se romperá durante la primera relación sexual.

“El himen puede estirarse la primera vez que se tienen relaciones sexuales vaginales, pero esto no le ocurre a todas (las mujeres). También puede estirarse en actividades diarias: al andar en bicicleta o hacer deporte”. 

OrganiCup explica que el uso de la copa menstrual no tiene límite de edad. Lo que se necesita es “estar cómoda con tu propio cuerpo y tu menstruación”. Agrega que las adolescentes y mujeres que no han tenido relaciones sexuales suelen tener el canal vaginal más angosto, por lo que la inserción de la copa puede resultar un poco más difícil. Sin embargo, existen distintas tallas y formas de inserción que facilitan el proceso. 

Acceso y variedad

Las tallas dependen de cada marca fabricante, pero, por lo general, se manejan dos: S y L. La primera está diseñada para mujeres menores de 25 años que no han tenido parto vaginal. La segunda, para mujeres mayores de 25, con o sin parto vaginal. 

Las vendedoras de la copa suelen hacer la salvedad de que la cantidad de flujo y las necesidades de cada cliente influirán a la hora de elegir el modelo que más les convenga. 

También, según sea la marca fabricante, la copa puede ser más elástica o un tanto firme y dura, adaptada a las necesidades de las clientas. 

Amneris Treco, creadora de la marca The Joy Cup, trae a Venezuela copas menstruales y las publicita a través de su cuenta de Instagram. Allí explica los beneficios y hasta mantiene contacto directo con sus clientas.

Treco vende tres tipos de copas en tres colores diferentes, que se adecuan a las necesidades de cada usuaria. Por ejemplo, a una de las siliconas que vende la califica de “fácil uso”, por su flexibilidad. Tiene otros dos niveles de copas que se diferencian por la firmeza o dureza que tienen. La más firme es especial para aquellas mujeres que hacen ejercicio físico, o practican algún deporte. 

Estos dos últimos modelos cuentan con un drenaje especial para mujeres que suelen estar ajetreadas. Pueden presionar la válvula y hacer que la sangre salga de la copa directo al inodoro sin necesidad de extraerla ni manipularla en sanitarios públicos. 

Amigables y ecológicas

Para Francheska Hernández, creadora de la marca Lolita se ama, la recepción por parte de las clientes ha sido excelente: “A pesar de que existe cierto escepticismo respecto a todo el tema de las copas, una vez que sus dudas son aclaradas quedan muy a gusto con la idea y dispuestas a usar este método”.

Destaca que lo que ha disfrutado de conversar con sus clientes es que muchas de ellas, además de usar la copa, crean conciencia respecto del aporte que pueden hacer como mujeres al cuidado del medio ambiente. “Han sido muy pocos los casos en que nos hemos encontrado con mujeres negadas a la idea”. 

Los precios de las copas varían, dependiendo del modelo y la marca. Sin embargo, cuestan entre 15 y 25 dólares, monto que, a diferencia de tampones y compresas, se paga una vez cada 10 años.

Tabú por romper

Treco destaca que lo más sorprendente desde que vende los recipientes de silicón quirúrgico es que la mayoría de mujeres que la contactan tienen más de 35 años de edad: “Son mujeres a las que, de la noche a la mañana, les cambió su ciclo menstrual y ahora sangran de manera atorrante, y la copa con válvula de drenaje les ha servido”. 

Las más animadas son las mujeres que han usado tampón, pues la manera de insertar la copa les puede resultar familiar.

“Me sorprende que la generación de relevo tenga tanto tabú con la copa. Hay chicas de 18 años que se animan, pero son chamas que están metidas en las redes y les interesa el planeta, conocerse más, con conciencia despierta. En mi caso no son la mayoría”.

Decir frases como “vecino mensual”, “llegó Andrés”, “hay bandera roja”, “es temporada de fresa”, “estás picando tomates”, “llegaste al Mar Rojo”, o la típica “estoy en mis días” suele ser sinónimo del tabú en torno a la regla o menstruación.

La copa menstrual permite que las mujeres vivan el período como un proceso natural y orgánico. Su invención da pie a un conocimiento más profundo del cuerpo femenino.

La forma de introducción y retiro de la copa menstrual en la vagina representa todo un protocolo y exploración al cual no se estaba acostumbrado con las toallas sanitarias. Simboliza tener que tocar tu propia sangre y meter los dedos en tu vagina sin miedo. 

La copa menstrual nace para romper ese tabú. Para hablar de la regla y tener una mejor relación con el momento incómodo e insoportable de cada mes. 

La vida sexual con la copa 

El sexo con la regla es otro de los tabúes que se ha ido rompiendo con el paso del tiempo. Quizá, para muchos, la idea de tener relaciones mientras hay sangre en los genitales no es algo que resulte atractivo. Sin embargo, como en cualquier otro momento del mes, las mujeres quieren tener sexo. Incluso hay estudios que demuestran que el apetito sexual femenino se incrementa durante la menstruación. 

Y la penetración con el período puede resultar más cómoda con el uso de la Ziggy cup, el único recipiente de silicón -hasta ahora- que contiene el sangrado y permite la penetración.

Es también reutilizable, pero requiere de un funcionamiento distinto. Su forma plana de frijol gigante tiene un borde doble diseñado para evitar fugas. 

Se introduce uniendo sus bordes y como una copa común. La diferencia radica en localizar el hueso pélvico, el cual será el tope. De esta manera, la Ziggy recogerá el flujo desde el cérvix.

El futuro 

Cada vez son más las mujeres que cambian su método de protección de siempre por la copa menstrual. De hecho, son muchas las que una vez prueban los beneficios de la copa, se niegan a regresar a los tampones o las compresas. 

“Sí he tenido que volver a usar toallas, pero solo en algunas ocasiones y por alguna emergencia, no porque las prefiera. De hecho, ya he regalado casi todas las que tenía, solo me quedan como dos paquetes”, asegura Sofía. 

“No los he tenido que volver a usar y no pienso volver a hacerlo nunca en mi vida”, asegura Cecilia sobre la posibilidad de regresar a los tampones. 

Es probable que el uso de la copa en el futuro sea tan común como ahora lo son los otros métodos. La seguridad que le da a la mujer, sus beneficios económicos a largo plazo y sus aportes al planeta la hacen una opción viable. 

Y esta vez sí todo indica que la copa menstrual regresó -mejorada- para quedarse.