Entrevista UB

Desorden Público: la máquina está lista para festejar 40 años de música

En 1985 irrumpieron en el panorama musical caraqueño como una banda de ska con actitud punk. Pero el Caribe asomó rápido y Desorden Público encontró su sonido y su identidad. Están cumpliendo 40 años y se preparan para celebrarlo con su público aquí y en medio mundo. Sobre eso y estas cuatro décadas activos y vigentes conversamos con Horacio Blanco y Oscar “Oscarello” Alcaíno

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Alejandro Cremades
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Lo avisaron temprano: a finales de enero en su cuenta de Instagram apuntaron que los 40 años de Desorden Público -contando desde su primer show el 27 de julio de 1985- se celebrarían con gira por Europa y el lanzamiento del disco «Salsa All-Ska». Y siguen trabajando en eso: en la pared del estudio en el que ensayan cuelga una pizarra con la lista de temas que incluirán en las presentaciones. Luce interminable.

«Es larga, ¿no?», dice Oscarello. Y sí. Son más de dos horas de show y hablamos incluso de que hay que entrenar, meterle al cardio, ponerse en forma para lo que viene y de los viejos tiempos en los que llegaron a hacer 25 shows en un mes, prácticamente viviendo en un autobús. Ahora igual tienen que prepararse porque la agenda -que comienza el 18 de mayo en Santiago de Compostela- es apretada. Oscarello sonríe. Sonríe siempre como el gato de Cheshire, le da un rato a las tumbadoras, Horacio se ajusta los lentes oscuros y empezamos esto.

-40 años es mucho tiempo. En términos casi de matrimonio colectivo y en retrospectiva, ¿cuál es el elemento fundamental que ha hecho posible que se mantengan juntos?

-Oscarello: La pasión por la música, por lo que hacemos. 40 años suena a bastante, pero cuando haces lo que te gusta, lo que te apasiona, el tiempo pasa volando y uno quiere tocar 40 años más.

-Horacio: Nosotros internamente hemos sabido equilibrar nuestros ángeles y demonios. Nadie va a ser tan agresivo o tan blandengue como para poner en riesgo la estabilidad de esa nave…

-Oscarello: Del matrimonio…

-Horacio: …del matrimonio… ¿A los 40 años qué tipo de boda es? ¿De rubí? No había pensado en eso… Bueno, nuestras bodas de rubí nos agarran bastante iguales a lo que hemos sido durante muchos años. Hemos alcanzado una inercia y no lo digo en términos negativos, sino como una energía que nos mantiene en movimiento sin que implique súper esfuerzos, porque creo que ninguno de nosotros se imagina estar sin Desorden. No cuadra. Es parte de nosotros y nosotros somos parte de eso.

-¿Tienen una especie de instancia para resolver conflictos?

-Oscarello: Así como planeado no… A veces nos quedamos los cuatro y agarramos un taxi -creo que lo hicimos en Sao Paulo o Rio de Janeiro- y empezamos que esto que si lo otro, a descargarnos entre nosotros y a resolver el problema matrimonial allí mismo. Nos reunimos pero por las producciones nuevas, por la música, por los setlist, ese tipo de cosas.

-Horacio: Creo que no somos como una especie de cofradía cerrada, como una secta. Nada que ver con eso. Por el contrario. En estos días he estado expresando esta metáfora: siento que Desorden es como si fuera una casa con ventanales abiertos de par en par y puertas también abiertas de par en par. Y así, por un lado somos bastante visibles hacia adentro y también puede entrar y salir gente sin mucho rollo, sin mucho protocolo. Prueba de ello es que si bien nosotros cuatro hemos estado durante este montón de años, muchos músicos han salido y otros tantos han entrado y nunca ha habido así como drama. No, para nada. En ese sentido, de repente podemos dirimir diferencias estando otros músicos presentes que recién entraron a la banda, no es que vamos a decir “este es el momento súper privado donde nos encerramos en nuestro cónclave”, no. Es muy orgánico, muy relajado.

-Ustedes no son los mismos que cuando arrancaron la banda en 1985 y el negocio de la música tampoco es el mismo: todos cambiaron. ¿Ha sido difícil adaptarse a los cambios en la industria de la música? ¿Ahora las cosas son más sencillas o más complejas? ¿Extrañan algo particular de los viejos tiempos?

-Oscarello: Por supuesto que la industria ha cambiado. Los que tenemos más de 40 años hemos vivido la etapa analógica, la digital, el disco de vinil, los cassettes y ahora el streaming. Todas esas cosas… Igual nosotros estamos activos, estamos tocando, estamos grabando. Y si hay que montar en las plataformas, bienvenido. Pero creo que el año pasado hasta hicimos un cassette y los discos más recientes los hemos editado en vinilo. Por supuesto que ha cambiado y uno ha tratado de adaptarse. Y lo hemos logrado… Otra cosa que ha cambiado es que han bajado los shows, por la situación país, imagino yo. Pero nada, siempre vamos pa’lante. Siempre estamos ahí. Y lo que dije anteriormente, 40 años y si son 40 años más, bienvenidos.

-Horacio: Yo agregaría que muchas de las plataformas tecnológicas que se han convertido en la cotidianidad de la música, condicionan nuestro trabajo en un gran plural de lo que somos los músicos hoy en día. Como todo es tan vertiginoso, todo es tan extremadamente sobrecargado de información, se nos exige -o al menos esas son las dinámicas de la industria actualmente- que estemos produciendo música con mucha rapidez. Ahora es habitual, sobre todo en proyectos de música nueva, que se piense en una canción, se lanza una canción y cuando esa canción vive su mejor momento y empieza el declive de ella, hay que preparar una nueva. Esa carrera por tratar de surfear la ola tsunámica de lo que es Spotify y demás yerbas, es complicado.

Nosotros en ese sentido hemos sido y lo seguimos siendo, muy al estilo de una banda que prepara un álbum. Trabajamos de esa manera, no como el single market. Trabajamos, repito, con la unidad que representa un disco que, por hacer un paralelismo, sería como el capítulo de un libro que comienza y termina, que es una unidad. Para nosotros los discos tienen ese poder conceptual. No son como hojas que arrancas del libro y las vas lanzando una y después otra… y nadie se entera después si tuvieron un hilo. ¿Eso es bueno o es malo? Depende del gusto del consumidor, pero a nuestro parecer y no hemos tenido cambio en la manera de hacer las cosas, siempre es como un álbum. ¿Alguna vez hemos grabado un tema por ahí suelto? Bueno, sí. Pero no es ni remotamente nuestra manera de trabajar.

-Trabajando al viejo estilo…

-Oscarello: Sí, igualito al primer disco. Siempre se vienen con las ideas, hacemos tipo taller de trabajo… Si son 10 o 12 temas, se ensayan esos 10 o 12 temas bastante, de manera de ir con eso bien claro al estudio. Después, bueno, el productor arregla cierto tipo de cosas, hay unas ideas pero, de verdad, no es que uno va con una guitarrita, le da el demo a un productor y él te arma toda la orquesta. No, a nosotros nos gusta ir así, vieja escuela, trabajando en grupo, en conjunto, como si fuera un taller.

-Horacio: Además de que somos muy de la filosofía de “hágalo usted mismo”, como lo acaba de expresar Oscar. Y entonces cuando inviertes tus talentos musicales, cuando se invierte en desarrollar un concepto que involucra lo gráfico, lo audiovisual, de verdad que nos parece súper importante poner todos los huevos en esa canasta y que salga lo mejor posible. Cuando ya se culmina ese proceso, vamos al próximo. Así que… ¿vieja escuela? Sí, pero no somos los únicos. Hay mucho público, muchísimo público que está desasistido de cara a esta vertiginosa demencia de ya ni sé cuántos temas lanzan a la semana en las plataformas musicales, hay gente que dice que son 40 mil, 100 mil, no sé cuántas son, no me importa, es un número inabarcable. Preferimos seguir dándole solidez a nuestra manera de, además, disfrutar el hecho creativo.

-Oscarello: Y cuando tocamos en vivo, tocamos en vivo. O sea, somos músicos que nos montamos y le damos a los instrumentos… Una que otra secuencia, pero pa seguir un tumbao, pero no es que tenemos secuenciadas las voces, unos metales, sino darnos, nos gusta tocar en vivo.

-Esto de la industria atada al streaming tiene como consecuencia una especie de banalidad de la música. Hay tanta música todo el tiempo y es tan fácil conseguirla que resulta intrascendente…

-Horacio: Todo se hace tan efímero, tan extremadamente desechable…

-Y el consumidor no lo valora porque es muy fácil y es abrumadora la cantidad de música…

-Oscarello: Y efímero también es el artista, que agarra el tema y vamos a darle a unos botoncitos pa’ que suene ahí…

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Horacio Blanco y Oscarello en el estudio donde ensaya Desorden Público (Alejandro Cremades)

-¿Cómo dieron ese paso del ska trancao, digamos, del primer disco en 1988 a la incorporación de ritmos latinos? ¿Fue un asunto conversado entre la banda, una decisión colectiva, o se fue dando de forma natural y ya?

-Horacio: Fluyó, sin duda. No fue como una reunión de mercadotecnia de decir “okey, ahora hacia dónde debemos ir”, no. Nosotros trabajamos mucho sobre la base de los talleres musicales. Con eso me refiero a que nos reunimos todos, instrumentos en mano, y y hay una idea para una composición y sobre esa idea, sobre ese punto inicial, empiezan los aportes de cada instrumentista y así las canciones van tomando un perfil muy de la banda.

Uno de los elementos que más nos llevó a experimentar con sonidos latinoamericanos, afrovenezolanos, caribeños, es Oscarello. Él se incorpora a Desorden en aquellos primeros meses de vida que tenía la banda, cuando éramos nosotros en esencia una banda punk y queríamos sonar a ska trancao, como tú lo dices. Y cuando llega Oscarello, él viene de una escuela distinta, viene de lo bailable, salsa, afro, etcétera. ¿Qué va a tocar él sino es lo que sabe? Y entonces ahí ocurrió esa bonita alquimia donde nace ese elemento raro que es nuestro ska mestizo.

Y luego, además de la incorporación de Oscar, en nuestra búsqueda creativa empezamos a reencontrar mucha de la música que para nosotros es fundamental, que está en nuestro ADN cultural de todo caraqueño. Imposible que un caraqueño se escape de la salsa, del tambor, que se escape de la fiesta caribeña. No podemos escaparnos de eso. Somos, de hecho, la capital más grande y culturalmente caótica de toda la cuenca del Caribe. Y entonces nos fuimos acercando a eso y digo yo que ese encuentro entre nuestras aspiraciones adolescentes de ser muy punk, muy ska, y nuestra imposible de ocultar necesidad de ‘somos caraqueños y aquí estamos’, de esa unión de manos, se perfila el sonido y valga la reiteración de la personalidad sonora de la banda.

-Se les salió el salsoso que llevaban adentro todos…

-Horacio: Así es…

-Oscarello: El caraqueño…

-¿Ha habido momentos en los que pensaron “tenemos que reinventarnos o nos quedamos atrás»? ¿Les pasó eso alguna vez?

-Oscarello: Realmente no. Siempre Desorden ha hecho lo que ha querido. Hemos pasado por modas, lambada, lo que haya de moda… gente que nos decía “ahorita es la época de los featuring, hagan uno, o hagan una lambada” y nosotros no, no no… Hacemos lo que queremos. Siempre ha sido así.

-Y aquí mandamos nosotros…

-Horacio: Claro que hay momentos en los que la banda decide hacer una propuesta creativa renovadora. Para nosotros es necesario, además, porque si no, sería muy aburrido exactamente la misma imagen, las mismas canciones. Claro que hay esa búsqueda de reinvención constante. Y tiene mucho que ver con los álbumes. O a veces también con los hitos dentro de la historia de la banda, como el caso de ahorita que son 40 años y estamos creando algo distintivo para esta conmemoración.

Pero, una vez más lo digo, no funcionamos como una agencia de publicidad a la que llega un producto que necesita un reempaque y necesita una nueva forma de conectarse con el consumidor. No. Creo que las dinámicas del arte y las dinámicas de la publicidad, ¿tienen vasos comunicantes? Seguramente. ¿Son lo mismo? No. Y en ese sentido no tenemos el complejo o el drama de decir “tenemos que hacernos todos un refrescamiento en botox”. Ni a nosotros ni a la música. O «es el momento de que nos vistamos de tal manera». Ya lo dijo Oscar con el tema de las tendencias musicales, así como no nos pegamos a eso, a “quién es el artista urbano más pegado de Miami y vamos a ver si nos parecemos a él”. Nada que ver.

-Oscarello: Quizás uno se da más cuenta en el disco “Diablo”, que hicimos en Miami. Ahí es apenas cuando metemos secuencias, un par de secuencias, en “Combate” y otro tema más. Metimos una secuencia rítmica. Creo que eso se estaba poniendo de moda o empezando a salir, y bueno vamos a usarla a ver.

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Oscarello, Danel, Caplís y Horacio: Desorden Público (Cortesía DP)

-¿Cómo una banda se gana esa libertad de hacer lo quiera hacer?

-Horacio: Creo que la gran excusa que podemos tener para seguir haciendo lo que hacemos es que hay un público que nos da su bendición al asistir a los conciertos, al escucharnos. Ese grupo de personas, que suele ser bastante heterogéneo y me atrevería a decir que transgeneracional e internacional, está ahí cuando hacemos un evento o lanzamos música. Que sean los millones de personas que siguen a Taylor Swift, seguramente no: estamos claros en cuál es nuestro alcance. O queremos estar más o menos claros de cuál es nuestro alcance. Y mientras tengamos a un grupo de personas, afortunadamente numeroso, que va ahí pendiente, pues así nos lo hemos ganado.

Voy a contarles esto: Desorden cumple 40 años ahora en el 2025 y entonces levantamos la mano y decimos “hola, estamos cumpliendo 40 años, vamos a salir de tour” e inmediatamente aparecen shows internacionales en lugares fantásticos. En pocas semanas salimos para Europa. Vamos a hacer Santiago de Compostela, Bilbao, Amsterdam, París, vamos a Berlín, a Munich. A Porto, a Madrid, a las Canarias, a Valencia,Barcelona… Y de ahí saltamos a Suramérica a hacer Buenos Aires, Montevideo, Santiago, vamos a Bogotá, vamos a Panamá. Y todo esto complementando con una cantidad interesante de shows que vienen para Venezuela, solo que nuestro país es muy especial y aquí se planifica -o al menos se anuncia- con menos tiempo… Y además, ya hay invitaciones para hacer gira en Estados Unidos. A eso es lo que me refiero cuando te digo que nos hemos ganado un sitio, un lugar. Nos hemos ganado de parte de la industria de producción de espectáculos un sitio donde dicen “epa, aquí están estos panas, siguen activos, bienvenidos que vamos a tener un montón de público que va a ir a sus conciertos”.

-Mirando en retrospectiva y si pudieran volver atrás, ¿hay algo que harían diferente? Una cosa como el multiverso…

-Oscarello: Alguien por fin me dice qué es el multiverso… Mira, creo que no. Si nos hemos aguantado a nosotros 40 años y tenemos, como dijo Horacio, gente que nos quiere, gente que nos sigue… Quizás hemos tenido un camino a lo mejor medio tortuoso que te caes, y paras, te caes y te paras, pero hemos seguido hacia adelante. Y seguiremos. Pero hacer algo diferente…

-Horacio: No, hombre, ya cuando tienes 40 años en esto lo que pasó pasó y vas pa’lante.

-Oscarello: Pa’trás ni pa’ peinarse…

-¿Cuál es -para cada uno de ustedes- el disco o la canción que refleja o contiene mejor la esencia de lo que es Desorden Público?

-Oscarello: De gustarme, el disco que más me gusta es “Estrella del caos”. Pero creo que “Canto popular de la vida y muerte” es el disco que tenemos en el ADN. Ya como que ahí cuajamos con el sonido desordenado y en los sets hay por lo menos cuatro temas de ese disco… En 2019 cumplió 25 años y le hicimos una especie de homenaje porque es un disco súper importante para Desorden.

-Horacio: Como canción, me atrevería a mencionar “La danza de los esqueletos” como una canción que para nosotros es importante. Tiene un mensaje muy acorde con la ideología desordenada que habla desde lo caricaturesco y por ende no panfletario de algunas reflexiones sobre convivencia, derechos humanos… por ahí. Y además la música tiene ese sonido reggae latinoamericano que nos parece nuestra mejor carta de presentación. Y me encanta que en ese tema Oscar incluye un golpe de tambor afrovenezolano, hace un golpe de sangueo. Creo que ahí está la quintaesencia de lo que somos nosotros.

Desorden tiene dos grandes etapas en su historia, una que va hasta el año 2000 y otra que va del 2000 en adelante. De esta etapa más reciente creo que el disco “Bailando sobre las ruinas” también refleja muy claramente qué somos, porque no era lo mismo ser un venezolano en los años 90, que ser un venezolano en los 2000 y pico. Las realidades son bien complejamente distintas. No estoy diciendo que un periodo sea mejor que otro, no quiero caer en eso, pero las visiones del lugar donde estamos creando nuestra cotidianidad sí cambiaron. Y creo que ese álbum “Bailando sobre las ruinas” se ubica mucho en ser un venezolano, ser un caraqueño, en estos tiempos. Solo el título, la metáfora de bailar sobre la ruina, creo que es el reto que más o menos nos toca a todos los que decidimos quedarnos aquí.

-En estos 40 años todos hemos vivido un montón de cosas, el país vivió un cambio político tremendo, muchas familias y amigos se separaron y se enemistaron por posiciones políticas, ¿alguna vez se cruzó esa sombra en Desorden Público de la división por diferencias políticas y si ocurrió cómo lo manejaron?

-Oscarello: Yo diría que no pasó. Nunca hemos discutido por cuestiones políticas. Uno da sus opiniones y ya, hasta ahí, se respeta…

-Horacio: ¿Te refieres como a que esta parte de la banda se declara seguidora de determinada tendencia y la otra no y entonces hay un punto de no retorno donde…? No, no, no. No hemos pasado por eso. Obviamente, cada individualidad puede tener sus convicciones y creo que saludablemente lo hablamos. Pero mira, 40 años aquí, créeme que ese punto no va a ser el que nos fracture a nosotros.

-Es obvio que no los fractura porque siguen juntos, la pregunta apuntaba más al cómo lo resolvieron…

-Oscarello: Es que no pasó, no ha pasado.

-Horacio: Todos hemos estado más o menos de acuerdo en qué nos parece tal cosa con el país y sin que seamos militantes de determinada idea. Una de las razones por las cuales Desorden sobrevive tanto tiempo es por el respeto a las individualidades y a las convicciones de cada quien, la convivencia, que es más o menos lo que quisiéramos para el país…

-Oscarello: Lo que dijo Horacio al principio: respetamos a nuestros demonios y respetamos a los de los demás.

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(Alejandro Cremades)

-Entre las líneas temáticas de Desorden uno puede identificar una de denuncia y otra más en pro de la conciliación. En una realidad cada vez más polarizada dentro y fuera de Venezuela, ¿qué implica un mayor riesgo, denunciar al poder o plantear el entendimiento y la conciliación?

-Horacio: Increíblemente, la segunda opción que presentas, buscar la reconciliación, hace que personas muy irritables por sus convicciones, por sus experiencias a veces no muy buenas, te consideren blandengue, consideren que no tomas la posición correcta. Pero hay algo muy cierto y es que el arte tiene una función social. Y esa función social es la de convocar a personas para generar espacios de tolerancia, espacios de entendimiento. O me vas a decir que un concierto vas a decir en la puerta “eje, un momento, ¿usted en qué cree, por quién votó?” y ahí seleccionas quién entra y quién no. Obviamente no. En esa creación de espacios de convivencia y entendimiento es donde el arte brilla. Digo yo… Desde nuestra perspectiva, vamos a procurar siempre eso.

Nuestro discurso ha sido desde siempre crítico. Hemos tenido una visión crítica del país y del mundo que nos ha tocado vivir desde la primera canción de Desorden llamada “Políticos paralíticos” hasta la más reciente que hemos grabado que es la canción “La olla”, hay una visión, es un hilo conductor en nuestra historia. Ahora bien, no es la nuestra una crítica que adolezca de humor o de diversión. Voy a repetir aquello de bailar sobre la ruina: ahí está justamente en lo que creemos nosotros. Podemos estar diciendo “¿dónde está el futuro, que yo no lo veo?” -vaya nihilismo-, pero mientras lo decimos tenemos a un montón de gente que está bailando y está con una sonrisa de aquí a aquí. Eso es Desorden.

-¿Cómo definirían la etapa en la que se encuentra Desorden Público hoy?

-Oscarello: Súper vivos. Tenemos un set como de 35 temas. Estamos emocionados, como si fuera nuestra primera presentación en tarima en el año 85. Desorden todavía es un ente vivo, súper vivo, vamos a poner toda nuestra mejor energía como lo hemos hecho siempre para que el público se divierta y nosotros nos divirtamos con ellos.

Horacio: Este momento es brutal. ¿Sabes lo que es cumplir 40? Y que además digas “epa, me voy de gira” y te salgan 18 shows en tres continentes. Y además con unas condiciones que están chéveres… ¿cómo te vas a sentir? Bien.

-Con los temas en homenaje a Pastor López quedó más que demostrado que se les dan muy bien las versiones… ¿Cómo llegan a la decisión de “Salsa All Ska”, el disco anunciado? ¿Fue una cosa de teníamos que hacer esto porque aquí todos somos salseros o tiene que ver con ese resurgir de la salsa en Caracas?

-Oscarello: Desde que entré en el grupo, que yo era el salsoso, por fin después de 40 años los convencí… Horacio vino con esa muy buena idea de que ya que el año pasado cumplió sesenta años la Fania All Star, el sello disquero, y dijo vamos a hacer un homenaje a la Fania, que son tremendos temas, letras, música, todo y lo hacemos al estilo de Desorden Público. Fue un proceso un poco difícil para escoger sesis temas, seis temas súper emblemáticos y los grabamos. Hasta ahorita no está en físico, pero vamos a ver si en julio ya sale en las plataformas. Grabamos “Mi gente”, de Héctor Lavoe con Fania, grabamos “Ah-Ah / O-No”, de Héctor Lavoe con Willy Colón; “De qué”, de Rubén Blades y Willy Colón; grabamos “Químbara”, de Celia Cruz y Jhonny Pacheco; grabamos “Quítate la máscara” de Ray Barreto y Adalberto Santiago; y “El ratón”, de Cheo Feliciano. Grabamos esos seis temas y eso lo que está es poderoso.

-¿Y te lanzas la voz de Celia tú o hay una invitada?

-Horacio: No, no…

-Oscarello: Se viste de Celia…

-Horacio: El concepto de este álbum es que pudiéramos resolver nosotros. Puedes decir, invito a un big band, pero a la hora de ir a un show, ¿cómo costeas eso? Se hace mucho más complicado. Y la banda, nuestro octeto que es Desorden actualmente, es lo que se escucha en el álbum. No hay más que eso. Uno de los retos fue hacer los arreglos adecuados a mi tesitura vocal porque todos esos cantantes que mencionó Oscar, los masculinos, son tenores y yo soy bajo-barítono. Hay que hacer una adecuación de la música para llevarla al rango vocal que yo tengo. Y ni hablar de Celia…

Ponerte en los zapatos de esas voces es una tarea compleja. Es imposible que yo pueda cantar como esa gente. Esa gente es demasiado grande y demasiado brutal… increíble. La idea no era esa. La idea era que siendo nosotros quienes somos -y hablo de la banda completa- y con respeto -porque no hicimos un mamarracho, hicimos un álbum cuidado en cuanto a arreglos y producción- plantearnos cómo podíamos ser nosotros siendo respetuosos de esas obras. Y eso es lo que quedó.

Imagínate tú emular a Rubén Blades… ¡chamo! Trata de emular el swing de Cheo Feliciano, uno de los cantantes con mayor saoco de la historia de la salsa… Y así.

La salsa suele tener un momento en el que se expone la poesía y luego hay un coro repetitivo y el cantante le responde al coro, lo que se llama en salsa los soneros o inspiración. Ahí quizás metimos un poco de lo que somos y en lo que estamos aquí. Ahí se menciona que somos de Caracas, que vamos a la playa en Choroní, se mencionan las rumbas de La Clave que es uno de los epicentros neosalseros de la ciudad… Hemos hecho ese álbum siendo muy claramente el Desorden que siempre hemos sido. Así que los invitamos porque lo que quedó fue bien bonito.

-En plataformas en julio, ¿y después sale en físico o no?

-Horacio: Tiene que salir en físico. Ese es un álbum que por el público salsero al que eventualmente le pueda gustar ese experimento, y el público desordenado al que eventualmente le pueda gustar el experimento, en esa masa de gente hay muchos que quieren el disco en formato físico, quieren el objeto. Yo quiero tenerlo. Y tú deberías tenerlo.

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(Alejandro Cremades)

-La celebración de los 40 años contempla disco nuevo y gira por Europa. ¿Y cuál es el plan en Venezuela? ¿Hay conciertos agendados, gira?

-Oscarello: Hay varios, en teoría. Pero el que sí va es el show del 26 de julio. Desorden cumple el 27, pero vamos a hacer el 26 de julio en Plaza Altamira…

-¿Hasta el amanecer del 27 para celebrar?

-Oscarello: No, eso es petit comité que nos vamos pa’ un barcito por ahí a esperar que lleguen las 12 para cantar el cumpleaños…

Horacio: Eso está brutal, poder conmemorar 40 años en un lugar tan importante de la ciudad como es la Plaza Altamira, céntrico, gratuito y que venga quien guste. Nuestra idea sería que todas las actuaciones en Venezuela tengan más o menos ese sabor de calle. Ojalá podamos hacer Valencia, Barquisimeto, Maracaibo, hacer algo en Mérida o San Cristóbal. A Margarita… Hay muchas ciudades a las que nos gustaría llevar esto, pero nuestro país -ya lo dije anteriormente- tiene sus particularidades y sus altibajos en términos de la economía. Todo el mundo, sin excepción, nos dice “ya va, déjame ver cómo se va desenvolviendo el tema para ver hasta dónde llego”. Mientras más se acerquen las fechas de julio y agosto, más seguridad podremos tener para anunciarlos. -Con apoyo de Alejandra Gomes

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