Entrevista UB

Shakti Maal: "Eliú y yo no nos callamos la boca nunca"

Que Shakti Maal sea actriz parece que estaba escrito en su destino. Y hasta en su ADN. Pero como el país no ayuda, tuvo que buscar su propio camino. Y lo encontró en las redes y en la comedia: eso todo el mundo lo sabe

shakti maal
Fotos: Cortesía de Shakti Maal
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Si no encuentra oportunidades, ella misma se las crea: así es Shakti Maal. La actriz e influencer nació como una artista soñadora en un país de pocas oportunidades para desarrollar sus talentos. Pero no dejó que esto la detuviera. Junto con su pareja, Eliú Ramos, se fue a estudiar cine en Colombia, para después saltar a Estados Unidos y probar suerte en el país del sueño americano.

Y la pegó, eso todo el mundo lo sabe.

Su podcast con Eliú, “La pareja más aburrida del mundo”, tiene más de 60 mil suscriptores en YouTube, 155 mil en Instagram, y en su cuenta principal de Tiktok la siguen casi 800 mil. Gracias a su serie de sketches cómicos de la vida cotidiana y a su podcast de opiniones que van desde lo absurdo a lo reflexivo, Shakti logra hacer las dos cosas que más le gustan: actuar y vivir de su arte.

Se podría decir que ser actriz estaba en su sangre. Para hacer el cuento corto, toda su familia está relacionada al mundo del teatro. Su madre, Marisol Martínez, es directora de teatro, y su padre, Arnoldo Maal, es un artista plástico que ha colaborado con grupos de teatro (por no mencionar a tíos, amigos y hasta a su bisabuela, que era nada más y nada menos que Lily Álvarez Sierra, una figura fundamental en el teatro infantil de este país). La ruta de Shakti no ha sido diferente, aunque sí única.

– Yo sigo actuando. Aplicando todo lo que aprendí estudiando… No pudiera hacer lo que hago ahorita si no fuese actriz, si no hubiese estudiado cine.

Empezó su camino en obras de La Caja de Fósforos y después participó en algunas películas; entre ellas, “Jezabel” de Hernán Jabes. Pero no parecía ser suficiente cuando Eliú y ella se mudaron a Miami. Ambos querían hacer más: actuar más y que más público los viera. Deseaban hacer algo como “The Office”. Así comenzaron su canal de Tiktok.

Shakti -de momento- ya no está en las tablas, pero con su teléfono, su cámara y su talento, el mundo entero es su escenario.

shakti maal

– ¿Cómo se conocieron Eliú y tú?

– Eliú y yo nos conocimos en Venezuela, en el teatro, actuando. Estábamos en dos obras distintas, pero teníamos el mismo círculo de amigos. Ambos estábamos en unas obras en La Caja de Fósforos. Yo estaba en una obra que se llama “Trece rosas”, dirigida por Elvis Chaveinte de Deus ex Machina. Y Eliú estaba actuando en “Piel Mercurio”, dirigida por Mariana Volpe.

– Dijiste en «Entregrados» que lo viste y

– ¡Ay, Dios! ¿Qué habré dicho yo en «Entregrados»?

– ¡Dijiste muchas cosas en «Entregrados»!

– ¡Qué miedo! Dios mío…

– Dijiste que lo viste y te preguntaste quién era, ¿ese “quién era” fue de interés, o más de “quién es ese bicho”?

– Creo que las dos y ninguna de las dos. Era el círculo en el cual yo rondaba mucho y nunca lo había visto, era como “¿quién es esta persona que llegó aquí?”. Me acuerdo de que mucha gente estaba hablando de Eliú porque él estaba en esta obra. Y a muchos les llamaba la atención porque… Bueno, porque Eliú es muy buen actor, la verdad. Entonces, todo el mundo decía “¡Wow! Llegó este nuevo actor y está haciendo este personaje. ¡Lo está haciendo increíble!”. Y yo como “¿quién será este?”.

– ¿Y cuál es la historia detrás de su podcast? ¿Por qué ese título de “La pareja más aburrida del mundo”?

– “La pareja más aburrida del mundo” nace cuando Eliú y yo llegamos a Miami. Obviamente, trabajamos haciendo de todo, pero estábamos buscando volver a actuar y la verdad no conseguíamos muchas oportunidades para seguir actuando. Había cosas de televisión, pero se enfocaban más hacia telenovelas. No había un lugar donde nos halláramos y nos consiguiéramos para seguir haciendo lo nuestro.

Me acuerdo de que en la pandemia empezamos a escribir un piloto para la serie que queríamos hacer. Queríamos hacer una serie muy hacia “The Office” -falso documental de comedia- y empezamos a escribirla. Luego, nos dimos cuenta de que no teníamos el dinero para hacerla, pero dijimos “como que es ahí que nos debemos desarrollar. Entonces, ¿qué hacemos?”. Decidimos empezarlo.

Eliú empezó a escribir esta versión corta para redes porque era la herramienta que teníamos para seguir actuando. El primer sketch se llamaba “La pareja más aburrida del mundo”. Simplemente, era el nombre del primer sketch. Lo montamos como ejercicio para tener material más actualizado de nosotros actuando. Porque, además, viniendo del teatro, nuestro material principal para nuestro demo era de eso. Yo hice una película, teníamos algunas cosas audiovisuales, pero no teníamos demasiado para mostrar, para castings y vaina. Y dijimos “bueno, vamos a hacerlo en redes”. Y el primer sketch se llamaba “La pareja más aburrida del mundo”. Lo montamos, y la verdad nos sorprendió mucho cómo fue recibido.

La gente empezó a decir “¿cuándo sale otro de ‘La pareja más aburrida del mundo’?”. Para nosotros no se llamaba así el seriado completo, solo ese sketch. Y la gente empezó a preguntar, bueno, nuestros amigos porque no nos seguía mucha gente… Luego llegó más público preguntando lo mismo. Y dijimos: “le dejamos ese nombre”. Y se lo dejamos. Al final, nos gustó; sentimos que igual nos representaba.

– ¿Crees que se representan exacto como “La pareja más aburrida del mundo» o son más divertidos?

– Es que… Bueno, tiene muchas maneras de verlo… Sí, desde un lugar. Desde otro lado, también es obviamente sarcástico. Al final, el aburrimiento es la base muchas veces de la creación. Las grandes cosas, y el arte en general, surgen de la base del aburrimiento, que es lo que te genera la curiosidad y la búsqueda artística. No se pensó así. Inicialmente, era el nombre del sketch y ya. Pero al final de cuentas, si te lo pones a súper sobre pensar, pues tiene un montón de significados.

– ¿Crees que la Shakti que actuó en “Jezabel” y estudió cine en Colombia ha convergido con la Shakti que tiene sus sketches y su podcast? ¿O te falta unir a las dos?

– Es que es la misma. Es completamente la misma persona. Yo sigo actuando. No pudiera ser quien soy ahorita si no fuese actriz, si no hubiese estudiado cine. La razón por la que nace este proyecto es porque podemos juntar esos talentos o las cosas que estudiamos y sabemos hacer Eliú y yo. Eliú escribe. Ambos somos actores. Yo edito. Dirigimos entre los dos las actuaciones, yo dirijo los planos y la cámara, edito, y luego colorizo. No veo una diferencia… Bueno, más allá de la edad, ¿no?, y las experiencias que he ido ganando con el tiempo, las cuales creo que cada vez son más las habilidades de vainas que he ido aprendiendo. Pero a final de cuentas… Sí.

– Tu familia también es súper teatrera, ¿qué opinan ellos sobre tu participación en el mundo del entretenimiento?

– Creo que no necesariamente es algo nuevo para ellos. Nací en una familia de artistas, desde mi bisabuela. Son teatreros y un montón de cosas. Hay muchísimas disciplinas del arte, así que simplemente creo que fue el curso natural de las cosas. Estuve involucrada en el teatro desde demasiado pequeña. Empecé a actuar cuando mis papás no tenían con quien dejarme porque ellos, mis tíos y todo el mundo, estaban en una función. Entonces, me ponían un personaje ahí para poder cuidarme mientras ellos actuaban. Y desde ese entonces que tendría… ¿cuatro años?, hasta hoy sigo haciéndolo.

shakti maal

– ¿Tienen algún cuento cómico como pareja que no aparezca en los sketches?

– Mira, siento que ya a estas alturas he dicho tantas cosas en mi podcast… A veces, la gente me dice “cuéntanos algo que no nos hayas contado”. No existe. Obviamente, los sketches son ficción. No es un documental, estamos actuando. Entonces, son muchas cosas que algunas son inspiradas en cosas que nos han pasado a nosotros. Muchos sketches son cosas que le hemos visto o que le han pasado alguien más, o nos dan risa o nos inventamos la situación, ¿sabes? La inspiración viene de muchísimos lugares.

A veces, somos nosotros mismos. A veces, también invertimos los roles y cosas que normalmente hago yo en la vida y son graciosas para los sketches, funcionan más para que las haga el personaje de Eliú. Porque el personaje de Eliú tiene ciertas características de alguien que haría eso, aunque las haga yo en la vida real. Jugamos con eso. Pasa mucho que la gente piensa que somos literal como somos en los sketches, porque jugamos con nuestros mismos nombres y somos pareja. Y a veces sí, a veces hay cualidades de nosotros, pero otras veces que nada que ver.

-¿Cuál es un sketch que digas “pasó así, literalmente, en la vida real”?

– Déjame pensar… Ahorita, no me acuerdo de todos los detalles, no te diría “verga, literalmente todo”, pero creo que el de la empanada puede ser muy real. Yo como solamente empanada de queso. Y me encanta y me parece la mejor. Creo que ese es uno que sí, literal somos nosotros.

– ¿Se han conocido más en esos sketches y podcast? ¿Piensas que se han unido como pareja?

– Yo diría que sí. Sí, totalmente porque… Creo que también fue algo que inventamos para estar juntos y mientras trabajábamos. Obviamente, cuando llegamos aquí cada uno trabajaba en lo que encontrara, en cosas distintas, y solo nos veíamos en la noche. Los actores también, suponte, se van y hacen una película o una serie, y nunca se ven. Me acuerdo de que vimos un documental sobre “I love Lucy”, donde ellos crean “I love Lucy” porque ambos son actores, para trabajar juntos. Dijimos “ah, verga, ¡qué arrecho! Podemos inventarnos nuestro propio proyecto”. Y la verdad es que Eliú y yo nunca habíamos trabajado juntos. Empezamos a hacerlo antes porque Eliú hace música también. Yo empecé a dirigir videos para Eliú. Nos inventamos esto y empezamos a trabajar juntos. Mientras más lo hacemos, más nos leemos la mente.

Por ejemplo, los sketches sí diría que han hecho que nuestra conexión evolucione a otro nivel, tanto en los sketches como con el podcast. Además, el podcast nos obliga a estar en una constante conversación. Nosotros igual hablamos muchísimo. De verdad, se acaba el podcast y seguimos hablando. Nos acostamos, nos despertamos y seguimos hablando. No nos callamos la boca nunca. Pero el podcast igual nos obliga, a lo mejor, a entrar en temas que no tocábamos. No por una razón, sino que uno no está hablando de todo, todo el día y dando opiniones de todo. Y los podcasts se tratan de eso.

Todas las semanas estás opinando de un montón de cosas y eso inevitablemente nos ha hecho conocernos aún más, que ya es bastante decir. Estamos todo el tiempo hablando y opinando, y preguntándonos qué opinamos de cosas que ni siquiera es que no nos contábamos, sino que simplemente ni nos habíamos puesto a pensar en ellas. El podcast te obliga a estar generando opinión o no, porque igual es válido decir “mira, no opino absolutamente nada de esto”.

– ¿Cómo se organizan para trabajar siendo pareja?

– La verdad es bastante sencillo. Más bien, nos ha sorprendido que mucha gente nos dice “¡wow! Yo nunca podría trabajar con mi pareja”. Yo crecí en una familia donde mis papás trabajaban juntos; toda la vida tenían su compañía de teatro juntos. Eliú también, mis suegros toda la vida trabajaron juntos. Ambos vimos eso desde pequeños y nos parecía de lo más normal y de lo más práctico, porque al final de cuentas uno siempre termina teniendo un socio, terminas trabajando con alguien. La verdad no hay nadie con quien yo preferiría trabajar más que con Eliú. Es la persona a la que mejor conozco, es una persona que admiro, es una persona talentosísima. Entonces… ¿por qué voy a buscarme a alguien más para trabajar, cuando puedo hacerlo desde mi casa tranquilísima y feliz?

– ¿Se dividen los roles de una forma bien definida?

– Sí, sí, tenemos nuestros roles bastante divididos desde el inicio. Realmente, cada uno hace lo que sabe hacer mejor. Obviamente, nunca están del todo separados. Eliú escribe todos los sketches, pero a veces… No sé. A veces la idea fue mía y Eliú me ayudó a terminarla. O Eliú lo está escribiendo y yo estoy sentada al lado de él metiendo también chistes. Es igual con la edición. Yo estoy sentada editando, pero no es como que “bueno, te aviso, tú ven a ver cuando esté listo”. Muchas veces, estoy editando, pero Eliú está sentado al lado en la silla. Es un trabajo creativo constante. Cada quien tiene su rol, Eliú escribe, yo edito, pero igual estamos en constante conversación.

– ¿Cómo ha crecido el podcast desde que empezaron hasta ahora? ¿Tienes un equipo detrás o siguen siendo solo ustedes dos?

– Sí, ha crecido. Desde el inicio el podcast, por ejemplo -los sketches siempre fuimos solo Eliú y yo, y seguimos siendo solo Eliú y yo- pero en el caso del podcast, desde el inicio sabíamos que necesitábamos a alguien más. Entonces, desde el día uno teníamos a Alberto Flores Solano, que es un ilustrador y diseñador increíble, venezolano. Y también está Sara Álvarez, que es una actriz increíble, amiga mía de toda la vida. Ella también es editora y ahorita se está encargando de editar el podcast.

– Has tenido, tanto en el podcast como en los sketches muchos invitados, como Led Varela, Eugenia y Santiago, ¿cuál de esas visitas se han vacilado más y a quién les gustaría tener en el podcast o en los sketches algún día?

– No, imposible decirte una favorita… Todos. Para mí, siempre la última que acabamos de hacer es mi favorita. Hemos tenido, de verdad, la oportunidad de trabajar con grandes amigos, gente a la que queremos muchísimo. Este proyecto también nos ha permitido conocer gente que no teníamos ni idea o a quienes admiramos un montón, y que a partir de este proyecto hemos construido una relación muy bonita con muchos.

También, siempre que colaboramos con algún artista, no es de “ah, bueno, dale, vente a la entrevista una hora y te vas. Y ya”. De verdad, hay un trabajo de conectar. Eliú siempre escribe los sketches para el artista. A veces nos vemos antes, comemos, nos conocemos, escribimos, luego estamos grabando. Es largo el tiempo de grabación, sobre todo con los artistas con los que grabamos el podcast. Es un montón de tiempo. Pasamos un día entero con la gente. Entonces, siempre buscamos hacerlo con personas a las que nosotros admiremos y nos parezcan de pinga, porque sabemos que vamos a pasar un montón de tiempo con ellos. Son gente de la que queremos aprender algo.

Ha sido muy bonito, de verdad. Hemos conocido gente increíble. Ni loca te voy a decir “no, fulanito de tal, fue mi favorito”, porque es que no existe. Todos han sido demasiado increíbles.

– No me contaste a quién quisieras tener en el podcast.

– ¡Ay, ya, perdón! ¿Sabes qué? No sé… Porque siempre me lo preguntan, pero no sé. No, no estoy segura… A ver, ¿quién puede ser? Soy indecisa… ¿quién te puedo decir? No, no. Me lo reservo, no tengo.

– En una entrevista con El Nacional dijeron que Adam Sandler…

– Ese fue Eliú. Imagínate, eso fue hace un año…

– Bueno, cambiemos la pregunta porque te veo indecisa… Muchas personas los conocen como Shakti y Eliú. Sus objetivos van de la mano, pero ¿qué objetivos personales tienes tú para tu carrera? ¿Qué quiere Shakti?

– Realmente, con los años han ido siempre cambiando, pero mientras más pasa el tiempo, más me voy a dar cuenta de que mi objetivo principal es vivir de lo que yo hago. Para mí, el éxito lo mido así: vivir de lo que a mí me hace feliz y poder pararme todos los días siendo un ser creativo.

Entonces, esa realmente es mi meta: poder vivir cada vez mejor con mi arte, sea cual sea, ¿sabes? Puede ser el podcast, si es lo que me estoy tripeando… Todo el tiempo yo quiero actuar, es lo que siempre quiero. Por eso inventamos esto, para poder actuar todas las semanas. No me importa si nadie me llama, me llamo yo misma. Quiero seguir creando cada vez cosas más grandes, cada vez cosas más ambiciosas y poder seguir viviendo esto. Creo que realmente ese es mi sueño: poder hacer las cosas más ambiciosas que tengo en mi cabeza. Esa serie que escribimos en algún momento, sueño con hacerla. O tal vez otra más grande.

– El sueño de todo artista… Bien, Eliú tiene su frase “eso todo el mundo lo sabe”, pero ¿tú tienes alguna catchphrase que usas siempre y nadie lo nota?

– Claro, lo que pasa es que “eso todo el mundo lo sabe”, se convirtió en un juego, ¿no?

– Exacto.

– Eso salió en un sketch y ya es un juego de meterla. Ya el juego es “¿cómo hacemos que quepa en este guion?”. Y siempre, en algún momento va a salir. No hay otra que exista que yo a propósito diga “voy a decir esto aquí para que vean que lo estoy metiendo”. Creo que naturalmente yo digo mucho “¡Eliú, por Dios!”.

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– Cuéntanos de Shaktilandia, ¿cómo decides qué días van en tu blog y cuáles no? ¿O lo haces cuando quieres?

– Shaktilandia no es un blog necesariamente. Shaktilandia es un formato que hice solo para nuestro Patreon y todas las semanas es distinto. A veces es un blog, a veces soy yo hablando, desahogándome, a veces juego con cosas, siempre varía, y lo decido… Honestamente, lo decido en base a esa semana, a cómo me siento. Si, a lo mejor, tengo algo interesante que mostrar de algo cool que vamos a hacer esa semana, pues es un blog. Si tengo muchas cosas que decir sobre mi vida, pues es un episodio desahogándome.

Es bastante libre, la verdad. Intento que sea muy honesto, porque como además es un sitio de Patreon, tenemos una comunidad súper linda. Se siente privado, se siente un lugar dónde puedo decir cualquier cosa… O sea, que tal vez no lo dejaría en un episodio público, porque tú sabes cómo es la gente en internet, que entiende lo que le da la gana de entender. Shaktilandia es un espacio donde me siento cómoda de poder hablar más libremente. En general, nosotros hablamos bastante libremente en todas partes, pero aquí no me preocupo por nada. Es un espacio semanal para ser creativa, para inventar cosas nuevas, de contar cosas, de conectar con la gente que tengo ahí.

– ¿Creaste Shaktilandia para conectar con los demás? ¿O de dónde salió la decisión?

– Shaktilandia nació porque íbamos a lanzar nuestro Patreon y queríamos ofrecer algo más para la comunidad. No me acuerdo exactamente desde dónde vino, tal vez fue un chiste que se hizo en algún momento…

El nombre salió de una anécdota que yo tenía sobre Shaktilandia, que fue una vez un examen en el colegio. ¿Sabes cuando tienes en el colegio que dibujar los mapas? Tenía que dibujar el mapa de Venezuela. Entonces, lo hice de una vez con bolígrafo porque yo soy apurada -eso revela bastante de mi personalidad, todo este cuento- y me equivoqué. Dejé un espacio demás en el mapa de Venezuela; había un huequito extra. Ya tenía que entregar el examen y yo dije, “bueno, no puedo dejar el hueco vacío” … ¿Sabes de lo que hablo? Cuando tienes que hacer el mapa y en él pones los estados como Guárico y eso…

– Sí, cuando escribes el nombre dentro del estado…

– Total. Si dejaba el espacio vacío se iba a notar mucho. Entonces, lo que dije fue “ah, bueno, lo que voy a hacer es ponerle un nombre y el profesor tiene tantos exámenes que seguro ni lo ve”. Tenía que ponerle un nombre a un estado extra: Shaktilandia.

– ¿El profesor lo notó?

– No, vale, saqué 18. Eché ese cuento una vez en el podcast y eso fue lo que le dio el nombre al espacio de Shaktilandia. Es mi universo y mi cabeza y la locura en la que yo ando esa semana.

– ¿Volverían a Venezuela a hacer un show acá?

– En algún momento de la vida nos encantaría, cuando se pueda. Cuando se pueda, cuando tenga el pasaporte… Nos encantaría.

– ¿Y qué harían si vuelven?

– No tengo la menor idea porque todavía no hemos hecho un show en vivo, ni en ningún lugar… Por ahora.

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