Entrevista UB

¿Qué fue, mardito?, Juan Pablo Guanipa cuenta cómo ve la vaina

Que ande por ahí de buen humor y se lance unos memazos no le resta seriedad a su lucha política, todo lo contrario. Juan Pablo Guanipa está claro en el objetivo: democracia

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Fotos: Alejandro Cremades
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Así de entrada, enfocado para un video, se presenta contando que lo conocen por ahí como Tequeño Crudo y hasta da algunas explicaciones sobre otros apodos con los que carga sin mayor problema. Es el mismo Juan Pablo Guanipa al que minutos más tarde le brillarán los ojos como un animé -a punto de lágrima- cuando reafirme que aunque estuvo preso siempre ha sido libre.

En un país donde los políticos suelen ser formales hasta el aburrimiento o cursis hasta la pena ajena, la personalidad de Juan Pablo Guanipa -maracucho al fin- y el papel que asumió junto a María Corina Machado y que retomó apenas puso un pie fuera de la cárcel el 8 de febrero, no pueden pasar desapercibidos. Y menos para el gobierno, que ordenó detenerlo ese mismo día porque a alguien no le gustó verlo en una caravana de motorizados recorriendo Caracas y visitando a los familiares de otros presos políticos.

-La primera pregunta demanda que seas completamente honesto con tu respuesta. Queremos saber qué tal te pareció el nuevo tema de Taylor Swift, si de verdad te gustó o no…

-No lo he escuchado, hermano. Yo me quedé en “Change”…

-¿El sencillo “Elizabeth Taylor” no lo conoces?

-Aaaah, lo escuché, pero no lo he digerido todavía… Mi relación con Taylor Swift viene a raíz de la influencia de quienes trabajan conmigo. Y bueno, me gustó, pero tengo que actualizarme.

-Siempre que vas a algún lugar, seguramente te pasa esto de que la gente te haga la misma pregunta: “Ajá, ¿cómo ves la vaina? ¿Qué va a pasar?” ¿Eso para ti es un fastidio o ya asumiste que te toca en la vida?

-Nunca es un fastidio. Yo creo que la gente tiene derecho a preocuparse, tiene derecho a preguntar. Y noto al venezolano actual sumamente desesperado. Desesperado porque siente que hay una posibilidad real de cambio político, pero también está viviendo una profunda crisis económica, social. Esa crisis la vive en su casa, no es algo que le contaron. Entonces, siente el venezolano que la mejor forma de salir de esa crisis es que haya un cambio político y por eso la gente siempre pregunta “¿cuándo?” “¿cómo es?” “yo quiero que sea ya” y “¿qué están haciendo para que sea ya?”. Y siempre me siento en la obligación de orientar, de responder, de acompañar, porque somos personas públicas y la gente tiene derecho a que cuando ve a una persona pública preguntarle cómo van las cosas y cómo lograr salir de la situación que vivimos, ¿no?

-Ajá, ¿y cómo ves la vaina?

-Chico, yo lo veo con mucho optimismo. Creo que tenemos una gran posibilidad de lograr que el cambio político sea una realidad muy pronto. A veces nos desconcierta un poco el hecho de que siga en el poder una persona como Delcy Rodríguez, que es cómplice desde el día uno de todo lo malo que ha pasado en Venezuela en los últimos 27 años; pero uno se tranquiliza cuando sabe que eso es transitorio. Es irreversible el cambio político en Venezuela. Eso viene y lo que tenemos es que acelerar un poco los tiempos con esfuerzo, con trabajo, con la generación de condiciones.

-En este momento, ¿cuál es el foco de tu trabajo político? ¿Cuál es tu tarea?

-Los venezolanos estamos dando una pelea y fuera del país está liderando María Corina Machado un esfuerzo que tiene que ver con el lobby con los Estados Unidos, la vinculación con los países de América y de Europa para lograr que el cambio político en Venezuela sea una realidad. Los dirigentes que estamos dentro del país estamos en tierra, estamos recorriendo el país, conversando con la gente y logrando o generando la presión necesaria para que se den las condiciones para ir a un proceso electoral.

¿Cuáles son esas condiciones? Las hemos dicho mucho, pero lo repito en un minuto: que todos los presos políticos estén en libertad, que todos los exiliados puedan regresar al país, que se cambie el Consejo Nacional Electoral, que se haga una auditoría del registro electoral para que todos los venezolanos puedan votar estén donde estén, que se habilite a todos los dirigentes políticos, que se devuelvan las tarjetas a los partidos políticos y a sus dirigentes naturales y que logremos un equilibrio en la política, que todo lo que el chavismo ha podido hacer muchas veces con ventajismo también lo podamos hacer nosotros en igualdad en condiciones. Y a partir de allí, que tengamos una fecha lo más pronto posible para salir de esta situación.

-Con todas esas cosas que faltan por hacer… ¿qué posibilidades reales ves de que este año lleguemos a un proceso electoral?

-Es muy difícil que uno le ponga fecha a algo frente a lo cual no tiene gobernabilidad. Prefiero no hablar de fechas. Yo siempre digo “lo más pronto posible”. Yo hablo de generación de condiciones necesarias para que haya una elección que sea creíble en Venezuela y que produzca un resultado que interprete lo que la gente está diciendo y que se ve en las encuestas, se ve en la conversación con la gente. Creo que este país está anhelando desesperadamente un cambio y nosotros tenemos que facilitar el camino hacia ese cambio.

-Sin poner fechas, del 1 al 10…

-Mira, yo insisto, es lo más pronto posible. Hay gente que habla de seis meses, de un año, el lapso más largo que he escuchado es año y medio. Yo entiendo la desesperación del pueblo venezolano y la entiendo porque la crisis se está viviendo en las realidades de cada una de las personas de Venezuela, pero si tenemos 27 años luchando para lograr tener un país libre y democrático, creo que unos meses que podamos utilizar para generar presión y lograr que se fije una fecha y hacer ese proceso, valen la pena.

-¿Un eventual gobierno de oposición tendría el mismo nivel de tutelaje de Estados Unidos o crees que la relación sería diferente?

-Creo que el tutelaje de los Estados Unidos termina el día que haya una elección en Venezuela. Y cuando esa elección se produzca y tengamos un nuevo presidente de la República, que todo pinta que será María Corina Machado, comenzará una relación estrecha con Estados Unidos, una alianza que para mí es la alianza natural que nosotros debemos tener. Nosotros somos producto del mundo occidental. Esa alianza que hizo Chávez con el mundo árabe, con Irán, con Turquía, con Rusia, con China, no tiene ningún sentido, no tiene ninguna explicación ni cultural ni histórica, ni geográfica, ni política, ni nada. La alianza natural nuestra es con el mundo occidental y esa alianza tiene que venir en el momento en que tengamos un proceso electoral. Creo que no habrá más tutelaje, pero sí habrá una relación estrecha con Estados Unidos, con América y con Europa.

-Pensando en ese escenario de un gobierno de oposición que planteas capitaneado por María Corina Machado, ¿en qué área te verías tú trabajando en ese gobierno? No digas “yo estoy aquí donde me pongan” porque esa es la respuesta clásica política… ¿cuál quisieras tú que fuera tu área de aporte?

-Tengo que decirte, honestamente, que a mí se me ha quitado el chip de buscar el poder, de tener un cargo público. No me mueve un cargo y lo he demostrado con creces, o sea, no hace falta que tenga que decirte con palabras lo que he demostrado con hechos. Yo lo que aspiro es ser útil a mi país.

Primero lograr la libertad y la democracia. Eso es lo que me quita el sueño en este momento. Si a mí me dicen, cuando logremos la libertad y la democracia, “ey Guanipita, vete pa’ tu casa, ya hiciste lo que ibas a hacer” y ya tenemos un país libre y democrático, me voy tranquilo a disfrutar a mi familia. Ahora, si hay una oportunidad de ser útil en algún espacio, evidentemente que lo haré. Yo tengo un compromiso importante con el estado Zulia, tengo un compromiso importante con Venezuela.

-Si tuvieras chance de reunirte con Delcy Rodríguez y te pidiera un par de consejos para mejorar la situación del país, ¿qué le dirías?

-Que se vaya. El mejor consejo para que mejore la situación del país es que ella se vaya, porque ella es profundamente ilegítima. Ella no tiene ni ápice de legitimidad. Ella fue puesta a vicepresidente del país por una persona que se robó un proceso electoral y ese fue un robo a mano armada el que hizo Nicolás Maduro. Después de eso comenzó una persecución brutal en contra de la sociedad civil venezolana. Y esa señora no tiene absolutamente ninguna legitimidad.

Si queremos que el país eche hacia adelante, tenemos que institucionalizarlo y la mejor forma de institucionalizarlo es que se dé un proceso electoral. Y habiendo un proceso electoral, no tiene la más remota posibilidad de ganarlo. Entonces, lo mejor que puede hacer es reconocer que es minoría y asumirse como minoría.

-Cuando dices “que se vaya”, ¿es específicamente ella?… Porque Delcy no es ella sola…

-No, ella es parte de un entramado que ha asaltado el poder en Venezuela y creo que deben irse todos. No es que deben irse del país, ni nada parecido. Ellos deben tener un espacio político. El chavismo es una realidad en Venezuela, pero es una realidad absolutamente minoritaria. Entonces, si ellos entienden que son minoría, van a asumir que no pueden gobernar, porque la democracia no es el gobierno de las minorías, es el gobierno de las mayorías con respeto a las minorías. Nosotros los invitamos a que ellos ocupen el espacio que les corresponde con el respeto que ellos no tuvieron con nosotros.

-¿Con quién del gobierno pudieras sentarte a conversar, tomarte un par de cervezas en paz, a intercambiar ideas?

-Me cuesta mucho. No te puedo mentir. Yo creo que le han hecho un profundo daño a Venezuela y para mí no sería grato sentarme a conversar con ellos. Aceptaría conversar con ellos si ellos aceptan que deben salir del poder y que debemos buscar un proceso para que esa salida del poder sea lo menos traumática posible. En ese escenario me podría sentar con ellos, pero pensar que nos vamos a sentar y ellos están pensando en mantenerse en el poder, en ganar tiempo para entonces lograr generar las condiciones para mantenerse en el poder, ahí no cuentan conmigo.

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Fotos: Alejandro Cremades

-Siempre existe esa idea de que de la adversidad uno tiene que sacar aprendizajes, lecciones de vida. Estuviste 261 días preso… ¿Qué te dejó esa experiencia? ¿O es una experiencia tan nefasta que no te deja ningún aprendizaje?

-Mira, yo estuve 10 meses en la clandestinidad y 9 meses preso. De cualquier experiencia siempre quedan aprendizajes. Y mi aprendizaje es el de la fortaleza. Ante la adversidad, tienes que lograr la fortaleza suficiente para poder vencer esa adversidad y tienes que tratar de adaptarte a una realidad que vives y lograr dentro de esa realidad sacar el mejor provecho posible.

Yo logré hacer eso. Tengo que darle muchas gracias a Dios porque él me dio la fortaleza. He dicho que yo soy católico, practicante y creo que salí más católico todavía de la cárcel. Pero además, me llené de esperanza, de la esperanza de ver a mi país libre, de la esperanza de ver a mis hijos. Y eso también me fortaleció durante la cárcel.

Y además logré hacer lo que nunca había hecho en mi vida, que es leer 10 o 12 horas al día. A partir del segundo mes de mi reclusión, comencé a recibir libros y leía de 270 a 300 páginas al día. Leí 154 libros, 60.000 páginas, aproximadamente. Eso también me fortaleció mucho. Un día de lectura duraba 10, 12 horas, un día sin lectura duraba 48 horas, era interminable. Creo que todo eso te va dando mucha fortaleza.

Aprendí en la cárcel, a pesar de la situación de estar encerrado, a pesar de haber pasado 21 días sin bañarme, a pesar de haber tenido supuestamente un baño que no tenía váter, que no tenía lavamanos, que no tenía regadera, sino lo que había era un hueco en el piso, a pesar de eso, aprendí a hacer una rutina; una rutina de oración, una rutina de ejercicios, una rutina de lectura que me ayudó muchísimo a sobrellevar la cárcel y a superarla como creo que lo superé.

-¿Qué tipo de lecturas hacías?

-Muchas lecturas. Leí, por ejemplo, a Vargas Llosa, García Márquez, Ernesto Sábato, a Jorge Luis Borges, a toda esa pléyade de autores latinoamericanos que que han sido muy importantes en la historia. Algunos los releí porque los había leído en el colegio. Pero también leí La divina comedia, por ejemplo, que tenía pendiente. Releí como mil veces La vida es sueño, de Calderón de la Barca, un libro que me ha marcado y que además tiene mucho que ver con la libertad de una persona y por eso era como muy pertinente su lectura. Me aprendí de memoria los Soliloquios de Segismundo, te los puedo narrar cuando vos queráis, porque los aprendí durante todo el tiempo que estuve preso y antes ya los conocía y los había trajinado. Leí novelas que me gustaron mucho como Patria, de Aramburu, que es una novela basada en la situación que generó la presencia de ETA en España, especialmente en el País Vasco. Bueno… leí mucho y fueron lecturas muy interesantes para mí.

-¿Te pasó eso de redescubrir los autores del boom, por ejemplo, de vivir la diferencia de haberlos leído por obligación cuando estudiabas a hacerlo con una nueva nueva mirada?

-Exacto. Sí, cómo no… a disfrutarlos. Y si me preguntas mucho… hay muchos grandes, pero hay dos, que son Vargas Llosa y García Márquez, ¿no? Si me pones a elegir, voy por Vargas. Los dos son muy buenos. Y evidentemente que la obra prima de García Márquez es una leyenda de la literatura, que es Cien años de soledad y la disfruté muchísimo, pero leyendo a Vargas lo ves como más completo. Es una opinión subjetiva, obviamente, yo no soy ningún analista crítico, ni nada parecido, pero me gustó mucho más.

-Hoy en día, pensando en ese tiempo que estuviste preso, serías capaz de sentarte a conversar, echar una partida dominó con algunos de tus carceleros, con los custodios? ¿Llegaste a tener alguna buena relación con ellos con el paso del tiempo?

-Yo les dije a ellos, déjenme tranquilo, denme libros y yo no voy a ser un factor de perturbación para ustedes. Y así pasó. Ellos comenzaron a pasarme los libros y yo les decía, “ustedes se enterarán de mí, si se asoman a la celda. Pero al tener un libro yo me voy a dedicar es al libro”. Cuando no tenía libro, me paraba en la puerta de la celda y les echaba broma, discutía, les gritaba cuando pasaban…

Yo estaba en una celda aislado completamente, pero cerca de mi celda pasaba una escalera donde estaba la cuadra de los policías y había otra escalera al frente que iba a la parte administrativa. Siempre pasaban por allí y yo les echaba bromas o me burlaba de ellos. Hay un sebin que era custodio mío, que intentó detenerme en varias oportunidades y no lo logró. Yo me burlaba de él. Le decía, “no pudiste conmigo, no pudiste detenerme”. Bueno, al final me agarraron, ¿no? Pero les echaba broma. Y te digo, yo no tenía nada personal en contra de ellos, aunque sí les decía que eran cómplices de un sistema que había agredido a la nación venezolana. Muchos de ellos me decían, “bueno, pero yo lo que hago es cumplir órdenes”; sí pero cumplir órdenes que afectan la dignidad de las personas. Eso no está bien. Pero, al final trataba de tener una buena relación con ellos. A veces tuve que pelear, a veces tuve que pegar unos gritos…

En una oportunidad, por ejemplo, tuve una fuerte discusión con un custodio porque yo no tenía control de la luz de mi celda. Entonces, bueno, si no tenía libros, no tenía nada, a las 7 de la noche, yo quería dormir. Y en una oportunidad tuve un percance con él porque le pedí que apagara la luz, él me dijo que la orden que él tenía era era apagarla a las 10 de la noche. Llegaron a las 10 de la noche, le pedí que la apagara y me dijo, “¿y si no me da la gana?”… y se me fue, se me fue, me puse vulgar, grosero, le empecé a gritar y bueno, al final llegó todo el mundo. Yo les expliqué y el jefe de allí le dijo “apágale la luz, ya el hecho de que esté ahí detenido es suficiente. Y si él quiere apagar la luz, apaga la luz”. Cosas así, pero de resto puedo decir que hubo gente que se portó bien conmigo y que traté de no tener conflictos, sino de adaptarme a la realidad que estaba viviendo.

-¿Y alguno se ha comunicado contigo en este tiempo?

-Sí, he tenido comunicación con varios. No puedo dar detalles, pero fíjate, ahí estábamos: mi persona, que estaba aislado en una celda. Luego habían varios presos que estaban en un espacio que llamábamos la pecera, pero ellos eran muy itinerantes, de ellos solo recuerdo a Rory Branker, que es un periodista de La Patilla y en dos oportunidades pude conversar con él cuando nos sacaron al sol.

Luego había un grupo de detenidos que eran funcionarios y tenían prerrogativas por ser funcionarios. Ellos tenían libre movilidad por todo el espacio, dormían en la cuadra con los demás policías, estaban en las oficinas, y con varios de ellos pude tener algún acercamiento.

-Recuperada tu libertad plena, ¿en este momento de verdad te sientes libre o todavía te vigilan y te tienes que cuidar?

-Siempre fui libre. Mira, ellos podrán ponerte preso y podrás tener tu libertad física comprometida, pero la libertad interior nunca, nunca, por tanto, yo fui libre en prisión.

-Y en cuanto a la libertad física, ¿sientes que todavía te están vigilando?

-Me están vigilando. No lo siento, lo constato día a día. He salido por varios estados del país y nos acompaña siempre el Sebin. Pero nos acompañan a distancia, no son invasivos, no están metiéndose a nuestras reuniones. Hay un acompañamiento a distancia allí. Lo he tenido en todos los estados donde he ido.

-No te sientes acosado…

-Lo que pasa es que yo cumplo con mi agenda, no tengo nada que ocultar y bueno, ellos hacen su trabajo, que es el de seguirnos a nosotros, así que yo lo hago con total tranquilidad.

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-Pasando otro tema y viendo lo que ha estado ocurriendo últimamente, ¿no te parece que da la impresión de que Trump está muy cómodo y muy contento con Delcy Rodríguez?

-Se ve que está cómodo y está cómodo porque Delcy Rodríguez le está diciendo amén a todo lo que Trump le ordena. Entonces, es evidente que a él le parece muy chévere que tenga una señora que ejerce la presidencia, a mi modo de ver ilegítimamente, pero que le dice amén a todo lo que son las órdenes que emanan de la Casa Blanca.

Pero eso es absolutamente transitorio. Los propios Estados Unidos han dicho claramente que esto debe ir hacia un proceso de transición a través de elecciones. Y recientemente he escuchado declaraciones de Marco Rubio, que son determinantes en ese sentido. Marco Rubio dijo “yo no concibo un cambio económico y social en Venezuela, si no pasa por una transformación política que institucionalice el país”. Me parece que esa es una declaración contundente. Y también más atrás había dicho que él no concebía una elección en Venezuela sin María Corina Machado. Todo eso nos hace ver que viene un proceso electoral en Venezuela.

Es más, yo le digo a los Estados Unidos, su interés fundamental es económico, bueno, muy bien, si nosotros tenemos una democracia institucionalizada, la economía va a mejorar. Si en 100 días ellos han logrado sacar 100 millones de barriles de petróleo y los están refinando en Texas, nosotros podemos sacar en 100 días 300 millones de barriles de petróleo porque los tenemos.

Si nosotros hubiéramos desarrollado la apertura petrolera adecuadamente que se diseñó en el gobierno de Caldera 2, hace 20 años que estaríamos produciendo de 6 a 8 millones de barriles de petróleo al día. Eso lo hemos perdido, lo perdimos, ya eso es irrecuperable, pero también tenemos que pensar que hacia el presente y el futuro podemos lograr llegar a una posibilidad de 6 a 8 millones de barriles de petróleo al día. Y que lo compren, eso sí, a precio de mercado, no como lo vendía Chávez, regalado a distintos países de acuerdo a sus intereses geopolíticos.

-Hay que reconocer que quizás sea Marco Rubio el único que habla de democracia. La democracia en Venezuela no parece ser un tema que está en la cabeza de Trump, ¿no?

-Mira, Trump ha llegado dos veces a la presidencia de los Estados Unidos por la vía democrática y creo que está comprometido con la democracia. Marco Rubio no es un funcionario subalterno, es el funcionario más importante del gobierno de los Estados Unidos después de Donald Trump. Así que el hecho de que Marco Rubio, que tiene una excelente relación con Donald Trump, hable como habla, para mí, eso genera confianza.

-Retomando el tema de los libros, tienes dos carreras, has hecho estudios superiores, eres un tipo estudioso, un gran lector. ¿En qué tema anda tu curiosidad intelectual en este momento?

-Voy a una tercera carrera, por cierto. Yo me hubiera graduado ya de licenciado en Ciencias Políticas, si no hubiera sido por la clandestinidad y la cárcel. Me faltan tres materias y la tesis. Hice una maestría de gerencia pública, una maestría en estudios políticos en España y estoy terminando también una maestría en literatura creativa en la Universidad de Salamanca. Me falta después de eso el doctorado y ya y listo, se acabó. O sea, seguiré leyendo y tal, pero no formalmente estudiando, sino estudiando informalmente.

-Estás sospechoso de que vas a hacer un libro pronto

-Sí, tengo muchas ganas de hacer un libro. De hecho, escribí mucho en la cárcel, cuando me permitieron tener un cuaderno. A mí me detuvieron el 23 de mayo y el cuaderno lo logré el 12 de diciembre. O sea que pasó bastante tiempo, pero mientras tanto, perdónenme pero lo hacía, yo rompía las páginas de los libros, la primera página y la última página que son en blanco o en amarillo, porque ya algunos libros estaban viejitos. Si no eran libros cosidos, las rompía, si eran libros cosidos no los tocaba porque se deshacen todo… Y con esas páginas ahí escribí muchísimo. Eso lo guardé y se lo entregué a una persona de la que me hice amigo allí para que en caso de que me impidieran sacar eso, pudiera resguardarlo. Ya lo recibí y lo estoy revisando. Y sí tengo muchísimas ganas de hacer un libro.

Me gusta mucho la novela y quisiera hacer un libro donde pudiera ligar la realidad con la ficción. O sea, que me salga un poco del tema real, objetivo y pueda entrar un poco en la ficción. Vamos a ver.

-Ya está en marcha…

-Sí, ya lo primero lo escribí en la cárcel… Es más, tengo un título y todo, pero ya lo veremos después.

-Te interrumpí cuando ibas a explicar en qué tema está tu curiosidad intelectual enfocada en este momento, aparte de lo que estás estudiando…

-Mira, yo doy clases de planificación estratégica del sector público, gracias a un concurso en el que participé en la Universidad del Zulia hace dos décadas. Soy dignamente un beneficiario de un sueldo de dos dólares al mes en la Universidad del Zulia, y he querido profundizar un poco en los temas más actuales de la planificación estratégica del sector público. Tengo mucha influencia de Carlos Matus, un chileno que desarrolló ese tema, pero tengo que actualizarme mucho más y estoy trabajando en eso.

-¿Qué es lo que te gusta del meme como recurso comunicacional?

-Me encanta. Me parece que es una forma extraordinaria de comunicarse, especialmente con un sector de la población que ha sido apático, que es el sector juvenil. Eso me ha permitido comunicarme bien con ese sector, llegarles y lograr que el meme sea el inicio de un proceso de comunicación que luego vaya con otros contenidos y que permita que ellos se involucren mucho más en la política y sientan que hay que involucrarse en la política. Si no te metes en la política, la mala política se mete en tu casa y acaba contigo, como intentaron hacer durante estos largos 27 años en Venezuela. Me parece que es una herramienta fundamental.

Yo tengo un gran equipo y digo que quizás aprovecho el hecho de ser maracucho, de tener buen humor, de saber reírme de mí mismo. Todo eso lo involucro en el esfuerzo que mi equipo hace y creo que el resultado ha sido extraordinario.

-¿Alguna vez has dicho, coño, este está muy fuerte, mejor no?

-Sí, sí… Es más, te voy a decir algo, yo tengo mucha confianza en mi equipo y a veces les digo “mira, si ustedes ven que yo no estoy ahí y creen que hay que publicar algo, pubíquenlo, publíquenlo. Si ustedes ven que es algo sumamente polémico, espérenme para que yo pueda tomar una decisión”. Pero generalmente publican sin que yo tenga que estar revisando todo, tengo mucha confianza en ese equipo.

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-¿Cómo se le explica a alguien que no es de este país todas las acepciones y usos de la expresión “mardito”?

-Esa es una palabra sumamente maracucha. Si tú la utilizas con L, es una ofensa grave. Si la utilizas con R, es una jodedera. O sea, al saludar a alguien en Maracaibo es muy natural que le digas “qué fue mardito, cómo estái”, y no le estás diciendo nada que sea ofensivo, le estás diciendo “qué fue mi hermano, qué fue compañero”. Es una palabra comodín que te puede servir para distintos usos y nosotros hemos logrado demostrar que los maracuchos somos así. Por eso cada vez que yo utilizo la palabra hay muchos comentarios de gente de Maracaibo que dicen “no te voy a explicar, así somos nosotros”. Y eso al final va a quedando y se va convirtiendo en parte de tu identidad. Así lo hemos utilizado en mi equipo y creo que no ha salido mal, que ha salido bien.

-O sea, la diferencia la hace la L…

-Totalmente. Si tú utilizas esa palabra con L, es una ofensa grave.

-De tus cinco hijos, ¿alguno está de frente o se está metiendo en la actividad política o les advertiste que no se metieran en eso?

-No, mira, ellos son absolutamente libres para decidir qué hacer. Una de las cosas que he hablado mucho con ellos es que tienen libertad plena para decidir qué camino en la vida van a transitar. Yo puedo ayudarlos, quizás orientarlos, quizás darles consejos, pero la decisión final es de cada uno de ellos.

Durante mi tiempo de reclusión, mi hijo mayor, Ramón, tuvo un papel protagónico y yo no supe de ese papel hasta cuando salí de la cárcel. Estuve muy aislado en la cárcel y solamente leía Últimas Noticias, porque era el periódico que ellos utilizaban para dar fe de vida. Yo tenía que tomarme una foto todos los días con el periódico y pedía que me lo dejaran. Hacía el sudoku, hacía el crucigrama y leía todo lo que era la visión del régimen sobre cualquier inconveniente. Por ejemplo, salía una declaración de Maduro donde decía, “están tratando de horadar el suelo patrio con una flota de naves de Estados Unidos frente al Caribe”. Y yo, al carajo, están los gringos frente al Caribe, qué estará pasando… O veía una declaración que decía “los rusos dicen que si hay un ataque en contra de Venezuela, ellos actuarán”. Caramba, parece que hay un ataque inminente. Así me iba enterando de las cosas, ¿no? Pero nunca supe que mi hijo había asumido una vocería y un protagonismo en todo eso.

Recuerdo que cuando pensé que me iban a poner preso el 9 de enero de 2025 porque salimos a la calle con María Corina, reuní a mi familia y les dije, “miren, en caso de que me pongan preso, quien asume la conducción de la casa es Ramón”. Y se lo dije a mis hermanos y a mis cuñadas que estaban siempre pendientes de mi casa. Y así fue, Ramón asumió la conducción de la casa, lo que yo no sabía era que iba a asumir mi vocería y que, además, lo iba a hacer tan bien, de manera tan elocuente, con una buena oratoria, con un buen contenido. De eso me enteré ya cuando salí de la cárcel, ¿no?

Ahora, últimamente conversé con él y le preguntaba, chamo, ¿qué pasó? ¿Te gusta la política? ¿Te vas a involucrar en la política? Tú ya tienes cerca de 100.000 seguidores en Instagram, quisieran muchos políticos tener esa cantidad de seguidores, ¿no? ¿Y sabes qué me dijo? “No, papi, no me gusta la política. Yo únicamente estuve en eso por acompañarte a ti, pero yo quiero ser psicólogo”. Y está estudiando para graduarse de psicólogo, una carrera que ha sido para él accidentada, porque también fue perseguido y tuvo que dejar la carrera y tuvo que dejar su trabajo. Está graduándose y después piensa estudiar un postgrado en psicología clínica.

Cada quien que tome su decisión. A los demás no les veo hasta ahora interés por la política. Tengo unos morochos, uno es músico y dice que va a estudiar psicología, al otro le gusta el fútbol y quiere intentar jugar profesionalmente. Luego está Mateo, que está en tercer año todavía. Y Amanda, que es mi niña menor, tiene 13 años y hasta ahora le gusta mucho el ballet, pero no sé hacia dónde se dirige su vida profesional.

-Te llama Donald Trump y te pregunta, “ajá, Juan Pablo, ¿qué hago para que Venezuela esté mejor?” ¿Qué le respondes?

-Que trabaje en la reinstitucionalización del país. Si él quiere que Venezuela esté mejor, lo que tiene que hacer es lograr que lo más pronto posible haya un proceso electoral con garantías, con condiciones. Y a partir de allí, la persona que quede electa se convertirá en aliado de los Estados Unidos, aliado de América, aliado de Europa y trabajaremos para lograr que Venezuela sea el gran país que todos soñamos. Yo le diría, «pelucón, pelucón, lucha por la reinstitucionalización». Eso le diría…

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