Moda

¿Quién dijo que vestirse no es un acto político?

Elegir un look no es solo vestirse, no es solo apariencia. La ropa habla de ti y también puede expresar posiciones concretas

vestirse
Publicidad

Una falda puede ser más rebelde que un megáfono. Unos zarcillos heredados de tu abuela pueden decir más que mil discursos. La moda no es solo lo que ves en el fashion week o en el TikTok de una gringa. No, mi amor. La moda es política. Full. Porque lo que te pones habla —sin pedir permiso— de quién eres, de dónde vienes y hasta pa’ dónde vas.

Desde hace rato, la ropa sirve para marcar territorio: quién tiene real, quién está raspando la olla, quién se siente parte, quién está por fuera. Pero también ha sido trinchera. Esa señora wayúu con su manta bien puesta en pleno centro de Maracaibo no está simplemente “vestida así porque le gusta”. Ella está diciendo: “Yo soy de aquí. Y no me borren”

Y mira, a veces una franela dice más que un noticiero. Bella Hadid, por ejemplo, se lanzó con un vestido en Cannes que gritaba “Free Palestine” sin necesidad de abrir la boca. O esas franelas que dicen “Protect the Doll”, que no están de adorno: están tirando línea. Y ni hablar de Alexandria Ocasio-Cortez con ese vestidazo blanco que decía “Tax the Rich” en la mismísima Met Gala. ¡Una reina! 

vestirse
Ocasio-Cortez en la Met Gala de 2023 (AFP/Archivo)

Porque sí: la ropa tiene poder. Y la industria de la moda baila al son que le toquen. Cuando hay recesión, las editoriales se ponen creativas y lanzan fotos donde combinan looks con platos de comida. Sí, con comida. Un outfit con una arepa bien montada, o unos raviolis al lado de unos zapatos de diseñador. ¿Por qué? Porque la comida, en estos tiempos, también es lujo. Así de dura está la cosa.

Y si te pones a ver bien, en plena calle (o en tu “para ti” de Instagram) está clarito que algo está pasando. La gente colecciona Labubus y Ternurines como si fueran tesoros, los lip combos son parte del uniforme diario, el cabello natural está de moda y el vintage se volvió religión. ¿Eso es moda? Sí. ¿Pero también es respuesta? Total. Porque cuando la economía aprieta, la creatividad se suelta. Y el estilo se vuelve declaración. 

vestirse
(Cortesía Nowbuda)

Yo, por ejemplo, apuesto todo por la moda circular. Comprar en tiendas vintage, reutilizar, intercambiar. Eso no es porque esté pelando (aunque tampoco es que uno anda nadando en billete, pues), es porque tiene sentido. Es bonito, es único y es una cachetada al fast fashion. Es decir: “No me vas a hacer correr a comprar lo nuevo si lo viejo está mejor”. 

Entonces sí, vestirse es político. Porque estás contando una historia. Puede ser la tuya, la de tu familia, la de tu país o la de este planeta loco. Y eso, amiga, no es superficial. Eso es resistencia con glitter.

Así que cuando alguien te salga con ese cuento de que la moda es banal, míralo con tus lentes retro, tu bolso rescatado del mercado de los corotos, tu actitud de jeva con criterio, y dile:

“¿Y tú, a qué estás votando hoy con ese look tan apagado, mi amor?”

Publicidad
Publicidad