El pelo va como tú quieras
A estas alturas del siglo ya deberíamos haber superado las absurdas "correcciones" sociales sobre el pelo. Pero no... Todavía hay que hablar de eso

A estas alturas del siglo ya deberíamos haber superado las absurdas "correcciones" sociales sobre el pelo. Pero no... Todavía hay que hablar de eso

A veces comenzamos procesos y en el camino ganan forma, se moldean y consiguen su razón de ser… Si una mujer se corta el cabello, seguro tuvo una ruptura amorosa o es machorra, y si tienes el pelo “malo” es mejor que te lo “arregles” porque así te ves “despeinada”. Att: La Sociedad.
El pelo femenino es político, y el canon es claro. Las mujeres deben llevarlo largo y depende de la época y contexto; liso o rizado.
Claro está, esto aplica si eres joven porque una mujer “vieja” ya no es “útil” para nadie.
Cuando cursaba segundo año de bachillerato llevaba mi cabello suelto natural (rizado) al colegio, hasta que una mañana me sacaron de formación sin ninguna justificación para indicarme que debía “peinarme” porque una dama no puede ir despeinada, siempre debe ir arreglada.




Luego de eso, fui víctima de los alisados químicos en mi adolescencia como casi todas las venezolanas, porque… obviamente el pelo “malo” debe ser “solucionado”.
Algo dentro de mí siempre quiso tener el cabello corto, era una voz que me alentaba o era el calor de Barinas… Como sea, logré convencer a regañadientes a mi mamá de que me dejara cortarlo un poco más arriba de los hombros, pero no mas de eso y con su respectivo alisado, obviamente.
En mi primer trabajo, la belleza machista era el requisito para ser contratada. Fui promotora de licores y por supuesto el cabello estilo Diosa Canales era el top para ese tiempo.
La primera vez que fui a trabajar con el pelo rizado en mi mente me repetía «hasta aquí llegaste, te van a despedir». No fui despedida ni regañada, así que lo dejé rizado desde el 2019.




Es muy loco ver cómo la textura y el volumen del cabello rizado y afro llaman tanto la atención. Unas veces para bien y otras para mal.
Hace casi cinco años llegué a Caracas con mi cabellera rizada larga, y la transición a cortarla estuvo acompañada de conseguir lo que realmente soy: una mujer moderna con conceptos de feminidad muy distanciados a mis raíces.
No te cuento todo esto para proponer que tod@s deberíamos tener el cabello corto y que esa es la única vía a encontrarse, te lo cuento para que entendamos que el cabello crece y decidir cómo usarlo es más valiente de lo que crees.
Satanizar las decisiones prácticas o estéticas que toman las mujeres con sus cabellos, (alisarlo, cortarlo, rizarlo, pintarlo o raparlo), solo porque no encajan en tu canon de belleza, es la muestra más clara de que debemos seguir decidiendo sobre nuestros cuerpos, porque las mujeres no somos propiedad de nadie ni tampoco una moda desechable.