Moda

Y la ropa se nos volvió un problema

Que hay demasiada ropa en el mundo, ya lo sabemos. Lo que no esperábamos es que en medio de nuestra catástrofe, se convirtiera en un problema. Tenemos que manejarlo mejor

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Llevo por lo menos cuatro años investigando sobre la industria textil y he entendido muchas cosas del mundo a partir de ella.

Como por ejemplo, lo perjudicial y lo injusta que es la industria de los cultivos transgénicos del algodón (por su puesto, se extiende a cualquier cultivo transgénico). La explotación laboral de países vulnerables (sin ser la excepción). La dopamina y adicción que genera el comprar en las plataformas de moda.

La obsolescencia programada de los productos: no estas loc@, las cosas antes sí duraban más.

Los materiales plásticos y nocivos usados para la confección, contaminación del agua y la sobre producción del fast fashion y ultra fast fashion.

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Ya hay tanta ropa en el mundo que bastaría para vestir a las siguientes seis generaciones, e incluso hay un excedente anual de hasta 46.000 millones de prendas que nunca llegan a venderse. Pero una cosa es leer estos datos y otra muy distinta es palparlo en la realidad.

Después del 24 de junio y el doble terremoto que dejó a mucha gente sin hogar, por supuesto que lo más coherente es ayudar y seguir ayudando. Pero ocurrió algo que a mí, por ser activista de moda, me preocupó: la ropa se volvió un problema.

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Foto: Daniel Hernández

El volumen y la descontextualización de las piezas, es algo que hace muy compleja la clasificación.

El upclycling (reciclaje) es una solución de pasos discretos y lentos para un problema ultra rápido.

Pero no busco que te deprimas, al contrario, quiero que busquemos alternativas juntas, tomando conciencia de nuestra manera de ver y consumir la ropa. No como un objeto de solo un uso que puedes desechar sin consecuencias, sino como una expresión personal que construye identidad.

Porque el problema no desaparecerá si lo ignoramos, al contrario, seguirá creciendo si no tomamos conciencia de manera individual y colectiva.

Desde este pequeño rincón del mundo te mando fuerza y mucho amor, mientras tanto, por acá seguiremos clasificando ropa que se pueda donar de manera digna.

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