Joel Novoa, el fan de "Karate Kid" que terminó dirigiendo "Cobra Kai"
De estudiar derecho a trabajar en la serie de Netflix “Cobra Kai”. Hablamos con el director venezolano Joel Novoa y su sueño en el mundo cinematográfico

De estudiar derecho a trabajar en la serie de Netflix “Cobra Kai”. Hablamos con el director venezolano Joel Novoa y su sueño en el mundo cinematográfico

Cualquier fan –y los no tanto también- de “Karate Kid” seguramente sabe que en 2018 se estrenó en Netflix una serie llamada “Cobra Kai”, que es la continuación de la película con los mismos protagonistas. Y como suele suceder en estos casos, en los capítulos se van rotando diferentes directores. Uno de ellos es Joel Novoa, un cineasta venezolano que tiene una gran lista de producciones alrededor del mundo y muchas ganas de continuar.
Hijo de los también cineastas Joseph Novoa y Elia Schneider, Joel creció en sets de filmación y rodajes de películas y a pesar de que no deseaba trabajar de esto, la vida por una u otra razón lo dirigió hasta aquí.
-Estudiaste derecho, ¿cómo nació este deseo de ser director?
-Para mí todo fue en reversa. Nací y crecí en un set de filmación porque mis padres se dedicaban a esto. Toda mi infancia, todos mis primeros trabajos, mis primeras vacaciones eran prácticamente en un set o cuando no estábamos ahí estaban las obras de teatro de mi madre. Entonces, para mí el derecho fue una especie de rebeldía en algún momento que quería estudiar algo completamente distinto y conocer algo diferente de la vida. Estudié y de hecho, ejercí por un tiempo en Venezuela. Pero desde que estaba estudiando hacía videos de bodas, cortometrajes y posterior a terminar la carrera di con un tema que fue la película “Esclavo de Dios” y eso me llevó a hacer mi primer largometraje y abrir el panorama de estar aquí.
-¿Ver a tus papás trabajar como directores influyó en ti para irte por esta rama?
-Es raro. Yo sentí mucha libertad de hacer lo que yo quisiera. Creo que mi madre me impulsaba a que explorara otros sectores, que no me quedara solo con lo que veía. Aunque conocí todo desde muy pequeño, el hecho de haber estudiado derecho y de irme por otros caminos me dieron una experiencia de humanidad que quizás me faltaba. De hecho, estudié cine después de haber hecho un largometraje en Estados Unidos.
-¿Estudiar cine te dio herramientas que no habías desarrollado bien?
-Sí, bastante. Ahí de verdad me formé como creador, termine la formación. Cuando llegué a estudiar a Estados Unidos después de haber hecho un largometraje tenía altas expectativas de mí mismo y pensaba que la razón por la que iba a estudiar la carrera era para conectar y conocer gente y fue todo lo contrario. Fue una experiencia de aprendizaje, de darme cuenta que estaba bastante atrasado en el conocimiento. Me hizo descubrir una cantidad de cinematografías que no conocía antes porque nunca había estado expuesto. Ahí traían directores de diferentes lugares, teníamos acceso al cine inglés, irlandés, danés, latinoamericano, que no había visto.
Esa exposición que tuve en la carrera es el único momento en el que tuve una excusa por dos años para dedicarme a mejorar, descubrir cuál es mi voz y cómo puedo hacer para transmitirla. Dentro de todo, estuvo bien haber estudiado después de haber grabado una película, de haber conocido cómo iba a ser todo técnicamente.
-¿Cómo fue que llegaste hasta «Cobra Kai»?
-Me fui de Venezuela en el año 2012 porque tenía una oportunidad de hacer una película en Europa, sobre el fanatismo del fútbol en Inglaterra. Cuando termino de grabar esa película, que es para Universal, me contrataron y me trajeron para Estados Unidos. Me vengo a vivir a Los Ángeles e hice unas películas de terror de bajo presupuesto. En ese momento, uno de los showrunners de la serie “Arrow” había visto la película que yo había hecho en Inglaterra y me llamó para dirigir esa serie y ahí estuve haciendo varios episodios.
Empecé a hacer bastantes series aquí, en México y en Colombia. También estuve trabajando en Tailandia. Prácticamente estaba por todos lados del mundo sin parar y me salió la oportunidad de reunirme con los creadores para otro proyecto, pero yo soy muy fan de “Karate Kid”, así que empezamos a hablar de “Cobra Kai” y nos llevamos muy bien. A última hora, se les cayó un director suplente, me llamaron y cuando menos lo pensé estaba ahí grabando, haciendo la revancha entre los dos personajes de “Karate Kid”. Ese fue mi primer día de rodaje y de ahí, hasta ahora han sido cuatro años anclado a “Cobra Kai”, aunque también he hecho otras series.

-¿Qué se sintió dirigir a estos actores que viste en tu infancia? ¿Hubo un momento fan?
-“Karate Kid” fue como parte de mi crianza y los domingos la ponían doblada al español. Crecí con esa película y con todas las películas de artes marciales ochenteras y noventeras. Eran parte del preadolescente en mí. Cuando vi la serie me pareció una locura lo que hicieron, lo más creativo que se pudo a hacer a nivel de una secuela. Era imposible imaginar que yo iba a poder dirigir allí porque era una serie que veía como fanático.
De hecho, cuando me reúno con ellos tampoco fue diciendo “voy a dirigir ahí”. En la reunión nos llevamos muy bien y se dio, pero el primer día de grabación cuando me paré en el set estaba Ralph Macchio y me estaba contando historias de “The Outsiders”, de “Karate Kid” y yo lo veía y obviamente en mi trabajo como director debo ser muy serio, pero internamente estaba un niño diciendo “no puedo creer este momento estoy prácticamente invitado a dirigir episodios en esta serie”. Ese fue mi primer momento fan, ese primer día cuando me toca dirigir otra vez una pelea de ellos dos, que la vi toda mi vida y ahora estaba haciendo yo una con ellos, creo que mi cerebro no lo podía entender y menos aún cuando empecé a hacer más y más episodios y empecé a hacer los episodios más importantes. Mi cerebro nunca lo terminó de captar, ni siquiera hoy en día.
-En la temporada 4 de “Cobra Kai” en una escena de pelea recreaste una parte de “Karate Kid” original. ¿Por qué hacer esto en vez de hacer algo completamente nuevo?
-Las nuevas generaciones no han estado expuestas a “Karate Kid”. Muchos han visto la película por la serie y por eso “Karate Kid” se puso de moda de nuevo, pero la verdad es que muchas personas ven el show sin ver la película y me apareció orgánico porque no era una pelea de torneo. En “Karate Kid” estamos hablando de que es la escena final, el payoff y en la serie era una cosa más en el tono de comedia y me parecía que era como una especie de homenaje a la película. Poder casi que retratar cuadro a cuadro lo que se había hecho, salvando obviamente las diferencias porque esta era una pelea de 6 puntos, pero está recreada con los mismos cuadros para que cuando una persona vea la película después de ver “Cobra Kai” pueda conectarse con la pelea de una manera más moderna, más al estilo del día de hoy, y viajar al pasado y descubrir que estamos haciendo justicia a lo que se hizo en su momento.
-Dirigiste también 3 episodios de “Arrow”. ¿Este es el tipo de programas que te gustan? ¿Que tengan acción y drama? ¿O hay otro tipo de géneros que quisieras probar?
-He tenido la fortuna de probar de todo. He hecho películas de terror, de comedia, empecé haciendo thrillers, dramas e incluso hice una película de fantasía. Una de las cosas que me ha dado trabajar en televisión y en cine es que ya pasé por casi todos los géneros. Hoy en día te puedo decir que me gusta lo que ofrece la televisión. Por ejemplo, ahora hay un thriller que hago mucho que se llama “Tracker”.
Para mis proyectos y gustos personales, lo que hace “Cobra Kai” me gusta. Usar los géneros deportivos con metáforas y obviamente incluir un poco la comedia. Esos son los géneros que estoy explorando en este momento y es lo que más me entusiasma, como son las películas que crecí viendo. Ahora que tengo un hijo me provoca hacer películas que pueda ver cuando crezca un poquito y que sea para el mundo que le estoy dejando a él. Ese es un mundo un poco más hacia el lado de “Cobra Kai” que hacía el otro lado.
-En 2021 confirmaron una serie sobre Frida Kahlo y estarías en la producción junto a Carlos Baute. ¿Qué pasó con esta serie?
-Honestamente, todavía está en producción. Frida Kahlo hoy en día es una empresa con varias vertientes. Mi esposa Marilú y yo no estamos en la producción ejecutiva, sino en la producción creativa y todo lo que está de nuestra parte ya se hizo, pero ahora estamos a la espera de que ciertos aspectos de la producción ejecutiva se terminen de concretar y podamos salir a grabar.
-En febrero se confirmó que tenías luz verde para la serie de “El gato negro” de la cuál eres productor ejecutivo y protagoniza Diego Boneta. ¿Qué es lo que más te emociona de este nuevo proyecto?
-Ese es un proyectazo. Ese proyecto empezó con mi esposa y yo hace 6-7 años. Estaba en nuestra imaginación y hoy en día se convirtió en un monstruo de proyecto de MGM para Amazon con Diego Boneta, con un cast grande de varios actores tanto del mundo internacional como del mexicano y del americano. Entonces, es como un híbrido. Creo que lo que más me emociona es que logramos generar lo que se llama un high concept, es decir, una serie de alto nivel que va a poder ser disfrutada por todo el mundo y que va a salir a lo grande y con todas las de la ley.
Obviamente, cuando lo empezamos no teníamos nada y que se haya convertido en este monstruo es lo mejor que uno puede hacer y honestamente, la serie está buenísima. Ya se está grabando y es uno de los mejores proyectos en los que he estado involucrado.
-¿Y por qué ha tardado tanto esta serie en particular?
-Ha sido un proceso largo. Ha pasado por todas las compañías de streaming posibles y MGM la sacó adelante y parecía imposible. Es una serie que está escrita por Richard Domínguez, es un cómic del que yo era fan cuando era adolescente, pero no está al nivel de DC, ni de Marvel, entonces Richard y nosotros empezamos a trabajar muy de manera independiente y que esto llegue a ser una serie de alto presupuesto que va a ser lanzada como va a ser lanzada es algo que es casi imposible. Es de esas cosas que todo el mundo dice que no pasan y que además mantenga la calidad que mantiene después de todo este tiempo es algo que a mí me afianza la fe en que se pueden hacer todavía cosas buenas. Que todavía hay gente que en un mundo de tanto algoritmo piensan todavía de una manera creativa.
-En “El gato negro” trabajarás con tu esposa y lo has hecho ya en varios proyectos. ¿Lo consideras como algo que te motiva, te reta o que te tranquiliza?
-Las tres cosas. Me tranquiliza porque siempre fui de trabajar en solitario, de armo algo y escribo solo y tener una voz que aparte es una voz con fuerza, inteligente y que aporta cosas que yo no aporto genera que los proyectos sean más completos, que el nivel de detalle se eleve y que las tomas de decisiones sean mejores. Al final, todo resulta en proyectos de mayor nivel.
De lo que me he dado cuenta es de que para soñar, el sueño tiene que estar sustentado con trabajo duro y eso es lo que más me llevo de la colaboración que tengo con Marilú. Yo soy muy soñador, a veces el sueño viene por mí o a veces viene por ella, pero al estar en conjunto materializamos el sueño con un trabajo muy duro.
Para mí es fundamental tanto en la relación como en el trabajo: el reto. El reto es la ficción. La ficción creativa genera mejores proyectos siempre. La ficción saludable, la ficción que se resuelve y que genera que el proyecto se eleve y que cada vez sea mejor y creo que ese complemento que tenemos es lo que hace que alcancemos lo que la gente llama como ‘éxito’, pero lo que verdaderamente es tan solo dos personas tratando de ponerle todo para hacer su parte.

-Ahora que estás produciendo más, ¿te gusta más producir o dirigir?
-Dirigir. Siempre he sido un buen productor y me ha tocado producir en proyectos y pienso seguirlo haciendo, sobre todo para apoyar. El problema con ser director es que no te puedes dividir en mil, entonces a veces me toca ir de proyecto en proyecto y no me doy abasto de dejar un proyecto para hacer otro. Ahí a veces colaboro más en la producción que en la parte de la dirección, pero me considero un director y me gusta más. Me gusta la producción creativa, pero la dirección es lo que hago en mi día a día.
-¿Cuál es tu próximo proyecto? ¿O cuáles son los que tienes en puerta en estos momentos?
-“El gato negro” es lo más reciente, pero pronto tenemos varios proyectos que estamos sacando Marilú y yo. No puedo revelar nada de las tramas porque estamos esperando algunos detalles, pero estamos trabajando para volver a hacer cine que hace varios años no lo hago. Entonces, estamos desarrollando dos proyectos en particular, uno para Inglaterra y otro que es una comedia internacional. En lo que es la parte de la televisión estamos adquiriendo los derechos para una serie que estamos moviendo aquí en Estados Unidos y también centrándonos un poquito en hacer series para nuevas plataformas como productores.
-Si tu hijo Matías te comenta que quiere ser cineasta ¿qué le dirías?
-Cuando uno está en una profesión, uno ve lo bueno, pero también ve lo malo. Uno quiere ahorrarle los golpes a la próxima generación. Mis padres me decían mucho que por más que me dejaban trabajar en sus películas la industria era muy dura.
Yo estaría feliz de que Matías hiciera lo que quisiera. No me importa si es la parte creativa o el cine. Podría colaborar contándole un poco cuáles son los obstáculos que yo pasé y cuáles son las experiencias positivas que tuve, pero bajo ningún concepto para privar sus propias experiencias. Por ejemplo, tener a mis padres y sus experiencias me ayudó a blindarme ante ciertas cosas, pero ya a mis 38 años te puedo decir que mis experiencias fueron muy distintas a la de mis padres. A mí me tocó otro país, otro idioma que tuve que aprender tarde, me tocó adaptarme a otra cultura, otro tipo de cine y otro tipo de obstáculos. La experiencia de Matías va a ser muy distinta a la mía si él decide hacer lo mismo que nosotros.
Soy bastante abierto y yo soy de los que cree que las vocaciones hay que fomentarlas, trabajarlas y maximizarlas. En los colegios te dicen que si eres malo en matemáticas más te vale pasar, pero yo no creo en eso. Si no eres bueno en matemáticas, pero eres bueno en historia se el mejor en historia. Tener apoyo para ser el mejor en lo que eres bueno, esa es mi forma de ser en todo.
-¿Cuál es la mejor anécdota que tengas en un set de grabación que nos puedas contar?
-Una de las cosas interesantes que pasan en “Cobra Kai” es que nadie se imaginaría el poco tiempo que tenemos para hacer las peleas. Muchos de los que tenemos esta temporada son karatecas profesionales como el equipo de los Iron Dragons y eso ayuda mucho, pero te sorprendería que para hacer las peleas no tenemos ni un día. Entonces, imagínate tú lo que es grabar.
Ralph -Macchio- y ‘Billy’ -William Zabka- a veces no están en las peleas sino que están en la esquina y sus escenas duran 15 minutos. Una de las cosas que me sorprendió y me sigue sorprendiendo, es que cuando estamos haciendo estas escenas de pelea que son una locura absoluta ellos están ahí parados y no se mueven. Entonces, eso hace que nadie más se mueva porque los capitanes del barco a nivel actoral son ellos.
Incluso esa pelea que recreé de “Karate Kid” nos tocó grabarla en invierno y ellos tenían que estar descalzos. En Atlanta había una tormenta de lluvia y tenían que hacer toda la pelea descalzos. Empezamos a grabar a las 8 de la noche y grabamos hasta las 6 de la mañana y yo decía ‘estos van a durar dos horas y nos vamos a tener que ir. No puedo tener a Ralph Macchio aquí a las 9 pm descalzo y peleando’. Pues estuvo toda la noche y en ningún momento le pedí otra toma. Él pedía y decidía hacer otra toma y esa es una de las cosas que me llevo, esa relación entre ellos dos. En medio del frío, de estar descalzos estaban bromeando uno con el otro todo el tiempo. Eso para mí hizo que todo funcionara y que todos esos nervios del primer día se fueran porque me hizo darme cuenta que estaba con una familia y no que estaba llegando a un lugar inhóspito como a veces pasa en la televisión.
-¿Y esos actos de ellos influyen en los actores más jóvenes?
-Sí, en todos. No hay ninguna excepción. Son todos increíbles, tienen una disciplina laboral que nunca vi, son mucho más maduros para su edad y están metidos ahí desde más pequeños. Por ejemplo, Xolo -Maridueña- es un señor disfrazado de niño bueno. Tiene una madurez y una humildad que en ningún momento sientes que se le suben los humos. Es un tipo inteligente y se afianzó mucho en mí porque él quiere dirigir. Eso hace que todos los demás también estén así.
El balance se mantuvo siempre. Desde el primer día hasta el último día de la serie. No hubo nunca una actitud diva de nadie, los problemas fueron siempre mínimos y la relación de todo el mundo y que es lo que yo me llevo de aquí es que terminé siendo parte de una familia.

-¿Cuál es tu mayor meta en el mundo cinematográfico? Esa que cuando la cumplas incluso puedas decir “listo, me retiro”.
-No me veo retirándome. Más bien no me quiero retirar, eso es un ejemplo que me llevo de mi madre. Me gustaría irme de esta vida trabajando y creando. Si no puedo crear en cine, crear de otra manera, enseñar y tratar de crear enseñando. Hasta el último día me gustaría crear porque es una de las razones por las que estamos aquí y me mantienen vivo.
Lo que me encantaría dentro de mí perfil laboral sería poder trabajar en cine y televisión haciendo proyectos que me hablen del momento que estamos viviendo, que sea un proyecto especial para mí, que le hablen a la generaciones que vienen y que de alguna manera generen algún tipo de impacto y de cambio en la persona que lo ve. A veces uno piensa que lo que uno hace va a cambiar el mundo. No lo cambiamos, pero de vez en cuando podemos cambiar la perspectiva de la persona que lo ve tal como a mí me cambia una película. Me gustaría tratar de hacer un mundo más empático.
La mayoría de las historias que escribo y sigo escribiendo tocan dos puntos de vista y para mí esa es la esencia de la humanidad, el respeto a los puntos de vista en momentos extremos.
-¿No te gustaría dar un curso o un diplomado en Venezuela?
-Me encantaría hacer muchas cosas en Venezuela. Dar una clase y grabar en Venezuela. A mí me gustó mucho “Roma”, de Alfonso Cuarón y me gustaría algún día hacer el equivalente. Me gustaría trabajar la cinematografía en el país, poder ayudar a nuevos creadores. Me gustaría hacer muchas cosas en Venezuela y sobre todo regresar. Posiblemente en este momento la vida que tengo no me permitiría estar en mi país tiempo completo porque como muchas personas he echado raíces en muchos lugares, pero sí quisiera volver.
-¿Qué es lo que extrañas más de Venezuela?
-Todo. Me levanto muchas veces y mi esposa Marilú es mexicana, pero le encantan las arepas que yo hago. Entonces, ahora come arepa varias veces a la semana y pongo varias veces música de la época en la que habité en Venezuela.
De las cosas que más extraño es la gente, la vida social, la calidad humana que había. Extraño ser parte de eso porque cada país que yo he estado es distinto, pero ninguno ha tenido esa capacidad tan humana que he sentido de Venezuela. Esto que digo yo te lo dirá cualquier persona de su país, pero te lo digo porque yo soy venezolano, entonces es el lugar al que pertenezco.