Escándalo venezolano en las canonizaciones: ¿qué fue lo que pasó?
Un periodista de The Pillar Catholic preguntó al arzobispo Edgar Peña Parra sobre la posible politización de las canonizaciones. No pudo escuchar la respuesta porque una persona supuestamente ligada a la delegación del gobierno venezolano le arrojó violentamente el celular y, tomándolo por la camisa, lo zarandeó y le gritó que no podía hacer ese tipo de preguntas
Cualquiera podría suponer que entre los venezolanos que presenciaron la santificación de Carmen Rendiles y José Gregorio Hernández reinaría un ambiente lleno de virtudes cristianas o que, al menos, harían todo lo posible por mantenerse dentro de la espiritualidad que el acto demandaba. No fue así.
Un escándalo con agresiones físicas y verbales ocurrió durante un acto de celebración en la Universidad Lateranense de Roma, en presencia del arzoobispo Edgar Peña Parra, defensor de la causa y a quien fuentes cercanas al Vaticano atribuyen haber acelerado, con el papa Francisco, la santificación de José Gregorio Hernández. Y todo estalló por una pregunta incómoda que le hizo Edgar Beltrán, venezolano y corresponsal de The Pillar Catholic al arzobispo, sobre la politización de las canonizaciones por parte del gobierno de Nicolás Maduro.
Monseñor Edgar Peña Parra. Foto cortesía Edgar Beltrán, periodista venezolano, corresponsal de The Pillar en Roma
La pregunta suena lógica sobre todo porque en primera fila, durante la canonización, estuvieron presentes funcionarios o relacionados del gobierno de Maduro. También porque familiares de los más de mil presos políticos que hay en Venezuela exigieron al papa León, en días previos al acto, que pidiera su liberación.
Volvamos al escándalo. Durante el evento en la Universidad Lateranense, el periodista pudo hacer su pregunta pero no escuchar ni una sílaba de la respuesta que ya comenzaba a articular el arzobispo porque enseguida escuchó un grito, un arrebatón y lanzamiento de su celular y a un venezolano que lo agarró por la camisa y lo zarandeó, vociferando que «no podía hacer esas preguntas». Y, aunque Beltrán no identifica al agresor en su declaración, algunos presentes aseguran que es un «conocido empresario» venezolano.
Esto fue lo que ocurrió
El escándalo no es un rumor. Se oficializó porque J.D. Flynn, editor jefe de The Pillar Catholic, escribió ayer mismo un artículo contando detalladamente la versión de su periodista sobre lo que ocurrió.
Estas son las palabras textuales de Edgar Beltrán describiendo la agresión: «Mientras Peña Parra intentaba responder la pregunta, un hombre venezolano no identificado se apresuró a interrumpir la conversación. Me dijo, en español venezolano, que no podía hacer preguntas sobre el gobierno. Mientras Peña Parra intentaba continuar, el hombre me quitó el teléfono de las manos y lo arrojó sobre un escritorio. Me agarró de la camisa y me preguntó para quién trabajaba. No sé quién era, pero le dije que se callara. Le dije que trabajaba para The Pillar y que era miembro acreditado de la prensa. Me apartó de Peña Parra, quien observaba la situación estupefacto y con los ojos como platos. Empecé a responder y el hombre me gritó «¡NO!». Dijo que mi pregunta era «demasiado delicada» e intentó apartarme».
La cosa no quedó ahí: el agresor aprovechó que el arzobispo se alejó de la escena para volver a atacar. J.D. Flynn dice que «mientras Peña Parra se alejaba de la situación, el hombre intentó arrebatarle el teléfono de nuevo. Lo insultó, lo agarró del cuello de la camisa y empezó a empujarlo«.
«No lo recuerdo, pero en la grabación de audio que tengo de todo el calvario, me eché a reír de este hombre. Quizás solo estaba nervioso. O quizás, mientras hablaba, me di cuenta de que no estábamos en Venezuela y que un hombre como él no me puede hacer daño aquí. Le dije: ‘Estamos en un país libre. Ya no estamos en Venezuela’. Él continuó gritándome, pero alguien que no conozco lo detuvo físicamente y se lo llevó».
Asegura Flynn que está muy orgulloso de su periodista porque «se sacudió el polvo y volvió al trabajo». Pero también mostró preocupación porque no sabe si lo ocurrido en Roma podría causar algún eventual y posterior ataque contra Edgar Beltrán, y cita atentados contra opositores venezolanos en el exterior.
«Edgar enfrentó amenazas e intimidación, y regresó a su trabajo. Él tampoco está seguro de si eso ha terminado; no sabe qué significará la agresión, ni su reportaje, para su familia, ni sus seres queridos en Venezuela. Pero no tiene miedo. Y está comprometido con su trabajo, porque Edgar ama la verdad, pase lo que pase», manifestó.
Además, convalida la pregunta que hizo Beltrán al asegurar que «el gobierno venezolano tiene un pésimo historial en materia de derechos humanos. Y sus críticos afirman que el régimen se aprovecha de las canonizaciones para sofocar las protestas generalizadas en el país, especialmente de quienes exigen elecciones libres y la liberación de los presos políticos. En los últimos días, funcionarios del gobierno venezolano también han estado en Roma; los críticos dicen que están tratando de reforzar su credibilidad en el país mostrando lo cercanos que son a la fe y al Papa».
"No nos podemos resignar ante el mal, ni ante todo aquello que atenta contra la dignidad humana y destruye los derechos humanos fundamentales", dijo ante millares de feligreses que acudieron a la misa y quienes aplaudieron cuando se refirió a la excarcelación de los detenidos por motivos políticos