Tecnología

Ajá, ¿a quién le van a vender Movistar?

El anuncio de la salida de Venezuela de Telefónica obliga a hacerse preguntas sobre el futuro inmediato de Movistar

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Daniel Hernández

Tras asimilar la sorpresa, queda la gran pregunta en el aire: ¿quién va a comprar Movistar? Una interrogante que debería reformularse a «¿a quién le puede vender eso Telefónica?». Porque no es tan fácil. Pese a que una versión «viral» -y extraoficial- habla de Tigo como la posible compradora, habría unos cuantos escollos por superar, más allá del acuerdo económico.

No es descabellada la idea. De hecho, sería lo más lógico considerando el hecho de que el consorcio luxemburgués Millicom que opera en Latinoamérica bajo la marca Tigo adquirió las participaciones de Telefónica en Colombia, Ecuador y Uruguay (país donde se concretó el cambio de manos en octubre con el desembolso de 440 millones de dólares).

Pero un análisis de la situación publicado en la sección de finanzas del diario El País, corta las ilusiones: «Las restricciones del Ejecutivo venezolano hacen casi imposible una operación de este tipo».

El autor cita, para empezar, el contexto económico: «La hiperinflación, el control de cambios y la complejidad para repatriar las ganancias del país hacen extremadamente complicado encontrar un inversor dispuesto a asumir el negocio». Pero sabemos que el capital se arriesga cuando ve oportunidades.

Queda resolver un asunto importante: la venta de Movistar requiere la aprobación de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones. Por ley, «tanto la licencia para operar como la asignación de frecuencias (uso del espectro radioeléctrico) son intransferibles sin el permiso previo y expreso de Conatel».

Conatel -o el Ejecutivo directamente- podría además establecer condiciones para aprobar la venta en materia de expansión, mejoras en la calidad del servicio en un amplio etcétera que podría incluir la exigencia de que Movistar cumpla con el plan anunciado de invertir 500 millones de dólares para la extensión de la red 5G al que actualmente Telefónica le ha puesto freno.

De acuerdo a este análisis, Telefónica podría optar por seguir el ejemplo de otras empresas que enfrentaron el problema de la situación venezolana. Las opciones no son muy alentadoras, claro está: bajar la santamaría del negocio sin más o conseguir un comprador local con el músculo suficiente y que goce del beneplácito del poder político.

La primera opción, explica el autor, sería el camino Kellogg’s, que hubo de salir del país en 2018 y cuya planta fue ocupada por el gobierno venezolano que hoy todavía comercializa la marca ajena. Aunque nada indica que algo así esté planteado, está la otra manera de perderlo todo que es a través de una expropiación: la vía Agroisleña.

El tercer camino, añade, sería el de concertar la venta con elementos cercanos al gobierno y a un precio que puedan -y quieran- pagar aunque implique una pérdida parcial. O, bajo ese criterio, lograr alguna otra variante de solución pactada.

Que la asuma la estatal Cantv no está fuera del abanico de posibilidades, lo que daría lugar a una fusión que permitiría concentrar en una sola empresa más de 65% del mercado de telefonía móvil: Movistar, 42,1% y el 23,2% de Movilnet/CANTV. Esto, claramente, va en detrimento de la libre competencia y sería una avanzada de intenciones monopólicas.

Y aquí vale hacer un paréntesis: en 2004, Telecom Italia Mobile (TIM) decidió desprenderse de algunos negocios que tenía en la región y puso en venta a la compañía Digitel. Cantv le ofreció 450 millones de dólares, pero Conatel vetó el negocio y más tarde Digitel terminó en manos de Telvenco, un holding liderado por Oswaldo Cisneros.

¿Podría Digitel ser el comprador que busca Telefónica? «Otra opción sería un acuerdo con Digitel, propiedad del Grupo Cisneros, de la familia del empresario ya fallecido Oswaldo Cisneros, que ha logrado mantenerse al margen del conflicto político y seguir haciendo negocios en un ambiente hostil para la inversión», se lee en la nota: «Digitel domina el 35,6% de cuota del mercado de móvil y el 13,7% de la banda ancha fija». Esta posibilidad apesta más a monopolio: una sola empresa tendría más de 77% de la telefonía móvil en Venezuela.

¿En qué punto quedamos entonces? En el inicial: en el de la pregunta sin respuesta cierta y en la idea de que, pese a todo, en este momento -salvo que irrumpa algún actor sorpresa- la balanza se inclina a favor de Tigo.

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