Los que más ayudan: los rostros de la bondad y el servicio

La bondad y el servicio no es algo que pides, pero cuando llega transforma vidas y las hace más largas. A pesar de las circunstancias, Venezuela no ha perdido personas cuyos propósitos son esos: hacer la vida más sencilla. Estas son sus caras y labores

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La población venezolana se enfrenta a muchos problemas y la salud es uno de los más graves y obvios. Si bien se han hecho algunos esfuerzos para rescatar el servicio de salud pública, la realidad retrata una dura verdad: el país es un territorio inestable para quienes necesitan atención médica a bajos costos.

De hecho, ha sido una de las razones por las que miles de venezolanos han decidido buscar oportunidades en otras fronteras. Los venezolanos sabemos bien que en la adversidad es donde nacen las oportunidades y que en los momentos más vulnerables siempre hay una mano amiga que hace más llevadera la situación.

Así han aparecido seres humanos compasivos que entienden las necesidades de sus hermanos y diseñan estrategias para ayudar.

La salud pública en Venezuela ha sufrido un deterioro notable y las personas más pobres son las más afectadas cuando necesitan servicios médicos porque se encuentran solas. Foto: Daniel Hernández.

Para nadie es un secreto todo lo que ha pasado con las ONG en Venezuela,donde se han creado leyes que lograron disminuir la ayuda en sectores vulnerables como el de la salud.

Sin embargo, el trabajo humanitario de estas personas sobrepasa barreras. Ayudar a otra persona es un cometido importante que implica más que dinero; es un esfuerzo palpable de la acción de darle la mano al que la necesita. Se puede ayudar de muchas formas y estas personas han logrado mucho teniendo bondad en la acción.

Estos son cuatro pequeños retratos de personas que han estado dispuestas a ayudar a transitar un camino lleno de obstáculos, pero con la convicción de estar haciendo lo mejor por los más vulnerables.

Está Mercedes Hidalgo, fundadora de Amar y Sanar, una fundación que ayuda a pacientes oncológicos, en su mayoría
mujeres. También Prepara Familia, una ONG dedicada a la asistencia de los niños y familias del Hospital JM de los Ríos. César Heredia, diseñador y vendedor de sillas de ruedas reparadas para pacientes con limitaciones de movilidad. Y Livia Romero, oftalmóloga pediatra especializada en retinoblastoma.

Todos ellos son sólo breves ejemplos de que la solidaridad y el trabajo en conjunto también salvan vidas.

Las mujeres que han sobrevivido al cáncer de mama son una de las comunidades que ha conseguido la receta de la solidaridad y la ayuda consecuente para no solo levantar el ánimo en momentos difíciles, sino celebrar los logros en medio de la enfermedad.

Mercedes Hidalgo: sanar para acompañar

Mercedes Hidalgo es la representante de una de esas fundaciones que con su trabajo acompaña a mujeres atravesando esta enfermedad.

Mercedes Hidalgo es de Caricuao. Tiene 57 años de edad y se siente “súper-viviente” al cáncer. Vive con el carácter de una superheroína. En 2018 fue diagnosticada con cáncer de mama. La operaron un año después. Tras recibir el diagnóstico, empezó a ver la vida con otra óptica. Incluso antes de ponerle nombre a su enfermedad, ella la presentía. Sus planes eran irse a Argentina. Todo cambió. Aunque la noticia la golpeó muy duro, no detuvo su empuje de vivir.

Amar y Sanar, la fundación que dirige Mercedes, ha decidido ayudar a pacientes porque una vez ella misma vivió los embates de esta enfermedad. Una de sus fortalezas como comunidad es el acompañamiento emocional a los pacientes.

También organiza paseos sanadores. Esto surgió porque, en su etapa de quimioterapia, observó la falta de amor y cariño al paciente. Como sabía de yoga, la adaptó para que sus compañeras pacientes pudieran superar ese momento duro compartiendo, visitando lugares bonitos y teniendo momentos de paz.

Todo empieza cuando ese diagnóstico llega y pesa más de lo que muchos pueden soportar. Es un golpe a la autoestima, pero más que eso, es un miedo que invade y paraliza sin pedir permiso. Ahí es cuando Mercedes y su grupo de colaboradoras entran a buscar los elementos positivos de esta experiencia, transformándola en una más llevadera.

En estas reuniones de la fundación Amar y Sanar, los abrazos son importantes para dejar salir las tristezas.
Los paseos a la montaña son recorridos muy interesantes,  ese tipo de excursiones donde muchos pacientes sienten una paz absoluta. Foto: Daniel Hernández.

Uno de los atractivos de la dinámica dirigida por Mercedes son los viajes a lugares de esparcimiento como la playa, parques nacionales y otros sitios de interés, donde el paciente puede tener un día de distracción y desconexión.

Mercedes se destacó entre los pacientes por su actitud positiva e hizo un lazo con los demás. Comenzó a trabajar la idea de organizarse para exigir mejoras para los pacientes oncológicos. La iniciativa evolucionó y ahora Mercedes lleva el Comité de Pacientes Oncológicos con la finalidad de crear enlaces y sumar soluciones para que los entes del Estado tengan claro qué hacer. Mercerdes ha contribuido a campañas para reforzar el desarrollo de la autoestima en mujeres que son sobrevivientes de cáncer y de otras pacientes que reciben con miedo este diagnóstico. Foto: Daniel Hernández.

El contacto con la naturaleza es fundamental para dar soporte emocional. Mercedes está convencida de que es necesario trabajar la tristeza porque la depresión deteriora aún más al paciente oncológico. De ahí la importancia de encaminarlas en su nueva cotidianidad, sea durante el tratamiento o en la etapa de remisión, siempre con la intención de retomar una vida normal, una vez que la enfermedad pase.

Prepara Familia: acompañar a todos

Otra población vulnerable son los niños. La ONG Prepara Familia intenta asistir a las madres de los pacientes, generalmente del Hospital JM de los Ríos.

La Fundación Prepara Familia enfoca su trabajo en el JM de los Ríos. No son expertos en medicina pediátrica, pero sí brindan una ayuda fraterna para canalizar las emociones de los padres y madres que tienen que enfrentar la enfermedad de un niño, o peor aún, su muerte. Prepara Familia es una organización que nació como un voluntariado en 2008 en el hospital JM de los Ríos para acompañar, asistir y defender a los niños, niñas y adolescentes hospitalizados y con enfermedades crónicas, a las mujeres cuidadoras y a sus familias. En 2014 se constituyó formalmente como asociación civil, dirigida por Katherine Martínez. Foto: Daniel Hernández.
En 2021, el equipo de Prepara Familia abrió Ponte Poronte, un Centro de Protección Nutricional para atender a menores de edad con desnutrición o en riesgo de padecerla, así como también a mujeres embarazadas, quienes reciben enseñanzas sobre lactancia materna y formación nutricional. Otro proyecto de la fundación fue Pediatría Social Comunitaria que brindaba atención integral a niños, niñas y adolescentes de comunidades con mayor vulnerabilidad y para fortalecer sus potencialidades y las de sus familias en las áreas de pediatría, trabajo social, psicología, arteterapia, musicoterapia y asesoría legal. Foto: Daniel Hernández.

El rol de la madre cuidadora es muy demandante. No se trata solo de tiempo y dinero, sino del trabajo emocional. Ellas son, en muchos casos, el único apoyo que tiene un niño que necesita asistencia hospitalaria continua. Casi siempre son jefas de familia y en muchos casos hay una responsabilidad extendida más allá de la puerta del hospital.

Dentro del tiempo de acompañamiento a estos niños no todo ha sido triste, hay personas y grupos de trabajo que los ayudan y también a sus madres y familiares. Es un trabajo titánico desde todos los flancos, tanto el médico como el del apoyo emocional y económico. Y este tipo de ayudas nace primordialmente de sentir compasión por el prójimo. Foto: Daniel Hernández.

Las madres cuidadoras se separan del resto de la familia para estar al 100% como guardianas del hijo o la hija que padece la enfermedad. Es un sacrificio que necesita un respaldo emocional. El acompañamiento abarca diversas áreas: el psicológico, el médico, así como asistencia en lactancia y planificación familiar.

Uno de los trabajos de voluntariado que hace la fundación Prepara Familia es observar las condiciones en las que están muchos familiares que acompañan a sus pacientes en los hospitales públicos.Foto: Daniel Hernández.
Documentar los casos clínicos de muchos jóvenes pacientes también es una de las tareas de Prepara Familia. Es una manera precisa de llevar cada caso y así saber cómo ayudar .Foto: Daniel Hernández.

Livia Romero y el esfuerzo por recuperar la visión

Entre la población de niños con cáncer, un diagnóstico común es el retinoblastoma, una enfermedad que se ha focalizado en algunos estados de Venezuela como Lara. La doctora Livia Romero, es una de las pocas especialistas de este tipo de cáncer ocular en niños en el país.

La oftalmóloga pediatra Livia Romero es especialista en este tipo de cáncer ocular que suele afectar a niños menores de cinco años. Atiende a pequeños de casi todo el país en la unidad de Oftalmología del hospital Luis Razetti y en su consulta privada. Explica que el retinoblastoma aparece por una alteración a nivel de proteínas que hace que las células se multipliquen aceleradamente y desordenadamente, hasta que se convierten en cancerígenas. El trato con sus pequeños pacientes es caluroso y lleno de empatía. Foto: Daniel Hernández.

Su trabajo se ha convertido casi en un apostolado en el Hospital Luis Razzeti de Cotiza, donde tiene una consulta semanal los lunes. Ese día, sin falta, atiende a todos los niños que se han acercado por cita o por algún triaje.

Debido a la centralización forzada de los servicios de salud, pacientes de prácticamente todo el país deben tratarse en Caracas y, en concreto, con el equipo de la doctora Livia Romero en la Unidad Oftalmológica del hospital Luis Razetti. Ella comenta que a excepción de los pacientes de estados fronterizos, que prefieren irse al país vecino a tratarse, a su consulta llegan niños de todos los estados. Y ha notado algo excepcional: por causas que aún se desconocen, los niños del estado Lara son más propensos a sufrir retinoblastoma. Foto: Daniel Hernández.

Romero recibe ayuda de un equipo de médicos que, como ella, comprende la situación y la complejidad de esta enfermedad.

«Cuando los padres o cuidadores ven ese reflejo, deberían llevar de inmediato al niño al oftalmólogo. Pero como no lo vuelven a ver inmediatamente, no lo toman en cuenta hasta que aparece otra vez. Pero en ese tiempo, ya el tumor creció», alerta Romero. Foto: Daniel Hernández.
A pesar de ser el único servicio público que trata los retinoblastomas, la Unidad Oftalmológica del hospital Luis Razetti «trabaja con las uñas», dice Romero. Y asegura que subsisten porque todo el equipo y los pacientes conforman «una familia» y se ayudan entre sí para poder seguir atendiendo. Foto: Daniel Hernández.

César Heredia: reparar para recuperar la independencia

El caso de César Heredia es la muestra viva de que el ser humano puede renacer del trauma y del dolor a través de la empatía. Es posible reconstruir no solo su vida, sino ayudar a otros que transitan la misma situación.

César fue víctima de un robo violento en el que perdió movilidad de su cintura para abajo debido a un disparo. La situación no impidió que se sacudiera el polvo de su caída.

Señor Taller fue la respuesta a ese cambio en su vida: un pequeño emprendimiento que surgió con la idea de ayudar a más personas con discapacidad motora.

Señor Taller es la manera en la que César Heredia pudo seguir adelante y al mismo tiempo ayudar a otras personas con movilidad reducida: sillas de ruedas a la medida y a bajo costo. Su familia y amigos fueron su apoyo más importante para sobrellevar la nueva realidad. Fueron ellos quienes le ayudaron a entender su situación y lo impulsaron a seguir adelante.
«Un día a la vez», parece el mantra de vida de César, quien ha entendido que los procesos son lentos, pero que el trabajo constante es la clave de la superación. Foto: Daniel Hernández.

Señor Taller está ubicado en Valencia, estado Carabobo, y allí César trabaja para reparar y fabricar sillas de ruedas que luego vende a precios más bajos. Heredia, con su experiencia, ha brindado una segunda oportunidad a quienes se acercan a su taller.

César calcula que en Señor Taller -o Sr. Taller- han hecho ya más de 1.500 sillas de ruedas a la medida. Ha establecido alianzas con las fundaciones «Ruedas de felicidad», «Vanessa Peretti», «Felicidad y Sonrisa», «Dar más que recibir» e «Yza Rayitos de Luz», que han servido de padrinos para algunas personas que necesitan una silla para moverse por el mundo. Foto: Daniel Hernández.

Sus sillas permiten que otros retomen su cotidianidad. Es una motivación y una certeza que él conoce bien y quiere compartirla con los demás.

Lo común de las historias que se presentan aquí es la solidaridad de cada uno de estos personajes, aunque ellos han vivido situaciones adversas, se ponen al servicio del otro. Saben que los enfermos necesitan que alguien camine a su lado para hacer más llevadero el camino, para ser ese bastón invisible que los ayude a llegar más lejos

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