Cultura

“La azotea” llega con una historia de redención y vértigo

Protagonizada por Augusto Nitti y Raquel Yánez, se presenta una segunda temporada de esta obra, del 2 al 5 de abril, en el Centro Cultural de Arte Moderno

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“La azotea” llega con una historia de redención y vértigo
Foto |cortesia Francis Freychet

Raquel Yánez y Augusto Nitti se encuentran en el teatro venezolano para ofrecer una nueva temporada de “La azotea”. La dupla asume el reto de habitar un texto de Gema Cuerda que transita entre la comedia romántica y el drama existencial.

Mientras que Augusto Nitti regresa a un personaje que ya conoce íntimamente, Raquel Yánez se estrena en esta historia de saltos al vacío, aportando una nueva sensibilidad a la obra. Conversamos con los dos intérpretes, a pocos días del estreno de «La azotea».

“La azotea” llega con una historia de redención y vértigo
Foto Francis Freychet

– Augusto, ¿cómo ha cambiado su perspectiva del personaje ahora que regresa a ella en 2026? ¿Qué matices nuevos ha encontrado en esta etapa de su vida?

– Volver a este personaje en 2026 es muy distinto a cuando lo hice por primera vez. Antes lo miraba más desde la herida; hoy lo miro también desde la comprensión. Con los años uno aprende que todos cargamos silencios, heridas y preguntas que no siempre sabemos cómo decir en voz alta. Ahora me interesa más la fragilidad del personaje, su humanidad. Es un hombre que está buscando ser escuchado. Y eso, con el tiempo y con la vida, lo entiendo de una manera mucho más profunda.

– Raquel, ¿qué fue lo primero que le atrapó del texto de esta pieza que usted estrena? ¿Cómo se siente subirse a un proyecto que tu compañero ya tiene en el ADN?

– El texto te atrapa con facilidad, porque es precioso. En esta obra, los personajes se encuentran y se escuchan desde su vulnerabilidad, en lo íntimo y en lo profundamente humano. Es una pieza que nos saca risas y nos aleja del peso de lo cotidiano. Te hace pensar: la vida, de verdad y a pesar de todo, puede ser bonita. Se trata de volver a creer en el otro, de reír, incluso en los momentos más oscuros.

– ¿Cómo ha sido el proceso de ensayos para construir esa intimidad tan particular que requiere una obra donde dos desconocidos se encuentran en un límite físico y emocional?

– Raquel: Creo que la respuesta está en la confianza. He trabajado con Nitti y confío en él como compañero y amigo. Sé que ama lo que hace, que tiene disciplina y valores. Al resto del equipo comienzo a conocerlos, pero desde nuestro primer encuentro lo pude intuir: aquí es, este es un lugar donde quiero estar siempre, con estas personas. Podría decir, entonces, que esa intimidad comienza en lo feliz, cómoda (como pez en el agua) y agradecida que me siento cuando estoy con ellos.

– Augusto: Ha sido un proceso muy delicado y honesto. En una obra como esta no puedes esconderte detrás de grandes escenografías o efectos: todo está en la escucha. Los ensayos han sido un trabajo de confianza. Construir ese encuentro entre dos desconocidos que, poco a poco, se convierten en un espejo el uno del otro. Y cuando eso ocurre en escena, se crea algo muy poderoso.

– Con experiencia en cine y la televisión, ¿qué les ofrece el teatro (y específicamente esta obra) que no encuentran frente a una cámara?

– Raquel: El público. Lo que sucede en la escena ocurre en tiempo real, es ese momento que no volverá. Eso convierte cada función en algo único. Cada presentación es distinta e irrepetible, y la energía del público también cambia.

– Augusto: El teatro tiene algo irrepetible: el presente y el público, como un personaje más, pero con la inocencia de no conocer la historia. En el cine puedes repetir una escena varias veces. En el teatro solo existe ese momento. Y cuando el público respira contigo, cuando sientes el silencio, un suspiro o la risa de la sala, sucede algo que es imposible de replicar en otro medio. “La Azotea” además, es una comedia romántica humana, honesta y muy actual. Y eso en teatro es un privilegio.

“La azotea” llega con una historia de redención y vértigo
Foto Francis Freychet

«La Azotea» habla de la soledad y la necesidad de ser escuchado. En un mundo hiperconectado digitalmente, ¿Por qué creen que el público necesita ver historias de encuentros humanos tan crudos y reales?

– Raquel: Creo que el encuentro cara a cara es necesario; el vínculo tangible con los otros es esencial, incluso por un tema de salud mental, para no perder de vista quiénes somos. Las consecuencias de esta nueva era, con todos sus avances tecnológicos, apenas comienzan a pensarse. Sin embargo, intuyo que el teatro seguirá siendo ese espacio para encontrarnos, algo vital y necesario.

– Augusto: Porque estamos más conectados que nunca… y, al mismo tiempo, más solos que nunca. Hoy hablamos mucho, pero escuchamos poco. Y esta obra habla justamente de eso: de la necesidad de que alguien nos mire de verdad y nos escuche sin juzgar. Creo que el público se reconoce en ese encuentro.

– La obra transita entre el drama y la esperanza. ¿Cuál es la reflexión que esperan que el espectador se lleve a casa?

– Raquel: Que nadie está totalmente solo. Que se puede estar bien, aunque parezca imposible. Que la ayuda puede llegar, pero también hay que buscarla. Que hay gente dispuesta a tenderte la mano. Que no se rindan. Que los problemas de salud mental existen y debemos educarnos sobre ellos. Algo que dice Susy: “No es el final, es el principio (…) de lo que tú quieras”.

– Augusto: Que siempre hay alguien al otro lado. A veces, creemos que estamos completamente solos, que nadie puede entender lo que nos pasa. Pero basta un encuentro, una conversación, para que algo cambie. La obra habla de eso: de cómo una presencia puede salvar una noche.

– El Centro Cultural de Arte Moderno es un punto neurálgico para el teatro en Caracas. ¿Qué significa para ustedes presentar esta temporada en este escenario?

– Raquel: Un honor. Respeto profundamente este espacio y me considero afortunada. Un teatro es mi lugar sagrado.

– Augusto: Es un lugar muy especial para mí, lo siento como mi casa. En ese lugar participé en obras como: “Taxi”, “Toc toc” y “He aquí el hombre”, entre otras. Para mí siempre ha sido un espacio de encuentro con el público, un lugar donde el teatro se siente vivo. Presentar “La azotea” allí es una alegría enorme y también una responsabilidad.

«La azotea» se presentará en el Centro Cultural de Arte Moderno, el 2, 3, 4 y 5 de abril.

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