El Panda tiene un lado bueno y un lado malo
A la zurda se exhibe como un gran bateador, uno que salvando las distancias no tendría mucho que envidiar a los legendarios Ty Cobb, Ted Williams, Tony Gwynn o Lou Gehrig. Pero cuando le toca pararse a la derecha luce endeble, indefenso y más torpe que “el Chavo del 8”. No le da un palo a nadie. El cambio es del cielo a la tierra.