Así es la vida en un salón de bodas que ahora acoge a refugiados
"La gente llega, duerme una o dos noches y se va; ofrecemos también comida, y desde aquí salen autocares y microbuses hacia Alemania, Italia o España", cuenta a Efe Gianina Mandrila, una estudiante de Filología que trabaja estos días como voluntaria atendiendo a quienes huyen del ataque ruso